Grégory Padilla levanta buenos comentarios en la Liga Chucho Ramos de Baruta y sueña con llegar a las Grandes Ligas.

Caracas- La Liga Chucho Ramos de Baruta tiene en su plantilla arbitral a un talentoso umpire que con apenas 13 años se abre paso en el oficio de impartir justicia en los diamantes y sueña con seguir el camino de Manuel González y Carlos Torres, hasta ahora los dos únicos jueces venezolanos en el beisbol de Grandes Ligas.

Grégory Padilla es designado cada fin de semana entre los encargados de cantar las jugadas en las bases o liderar el cuerpo de árbitros detrás del plato en las categorías: Iniciación, Formación, Infantil A e Infantil AA del antiguo torneo de la Corporación Criollitos de Venezuela, tras haberse iniciado en los distritales de la Asociación de Beisbol de Distrito Capital.

El también estudiante de primer año de bachillerato en la Unidad Educativa Josefa Irausquín de San Luis ha estado vinculado a la pelota desde los tres años, pero fue en este 2018 que decidió colgar los spikes para dedicarse al arbitraje bajo la influencia de su padre, el también umpire amateur Edward Padilla.

“Yo jugaba beisbol y no era muy bueno. Me destacaba más como pitcher pero no tanto como los otros compañeros. A finales del año pasado mi papá me dijo que fuera a un taller a ver si me gustaba y me agradó. En febrero de este 2018 asistimos al Venezuelan Umpire Camp en Barquisimeto y un mes después debuté”, cuenta Padilla, el mayor de tres hermanos.

Muy dedicado en el diamante y las aulas

Migdalis Medina —la madre de Grégory— asegura que los dos umpires de la casa suelen sentarse frente a la computadora para revisar casi a diario las reglas y los fundamentos de la disciplina. Ella los acompaña a los partidos pese a que a veces no le agrada el comportamiento de los demás representantes.

“Yo no hablo casi con las demás madres. La mayoría no sabe que soy la mamá de Grégory. A veces los padres se ponen muy intensos y dicen que no puede haber un umpire tan joven, en vez de darle la oportunidad”, señala Medina.

El prospecto reconoce que hay aspectos del juego que requieren mucho trabajo y concentración.

“Lo que más me ha costado es la zona de strike porque los peloteros son muy pequeños y muchas veces los mánagers y coaches protestan por las bolas y los strikes”, admite Padilla, quien tras cada jornada recibe el respaldo de Medina.

“Yo siempre lo apoyo y le recuerdo que el camino va a ser muy duro porque la gente no está acostumbrada a ver a alguien tan joven como umpire”, indica la progenitora del diminuto juez que mide 1.48 metros de estatura.

Al margen de polémicas y las naturales protestas a las que están sometidos los grupos arbitrales en todas las categorías, el trabajo de Padilla ha recibido buenos comentarios de sus colegas. Lo ven como un umpire de mucho futuro y no dudan en que podrá cumplir sus metas de llegar al beisbol profesional e inclusive resaltan que tiene “madera” para emular a González y Torres en las Grandes Ligas. A su padre no deja de sorprenderles la seriedad y la perspectiva del juego que ha adquirido en esta nueva faceta en la pelota.

“Se le ve bastante entusiasmo en cuanto al arbitraje. Le gusta mucho el beisbol y discutimos mucho sobre ese deporte en la casa. Ahora lo ve de otra manera. Tiene una nueva visión del juego, más orientada a los reglamentos y a las situaciones que se pueden presentar en el campo”, acota Edward.

Además de seguir los consejos paternos, la joven promesa agradece el apoyo del umpire de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (Lvbp) Rainiero Valero, a quien a lo largo de la temporada le ha mandado los videos de sus actuaciones como principal o en las bases para corregir y mejorar cualquier detalle.

Fuera de los diamantes, Grégory tiene claro que no debe descuidar los estudios, pues, según Medina, “le va súper bien en el liceo” donde dice disfrutar las clases de Castellano y la lectura, a la par de las sesiones de Inglés que empezó a tomar recientemente.

Foto: Cortesía



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