En agosto de 2015 el Gobierno aseguró que con el cierre del paso se combatiría el contrabando y se garantizaría el abastecimiento, pero las promesas se incumplieron.

Caracas. “Para limpiar de paramilitarismo, de criminalidad, de bachaquerismo, de contrabando, de secuestros, de narcotráfico, he decidido cerrar la frontera en el estado Táchira”, dijo el presidente Nicolás Maduro en agosto de 2015, y hasta aseveró que con la medida se garantizaría el abastecimiento. Un año después, las distorsiones continúan.

Autoridades, comerciantes y ciudadanos consultados en San Antonio del Táchira y Ureña señalaron que las promesas no se cumplieron. El contrabando —especialmente de gasolina— siguió por otras vías, la escasez persistió y la inseguridad se incrementó, a lo que se sumó el deterioro de la actividad industrial y comercial.

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Aquí los desequilibrios por áreas:

Contrabando. La salida de gasolina y productos básicos en gran medida obedece a las regulaciones. En el caso del combustible, el precio estuvo 18 años congelado, hasta febrero de este año, cuando el Gobierno ajustó el valor. Sin embargo, el preció quedó muy por debajo de la referencia internacional. Tras el cierre de los puentes internacionales, el Ejecutivo informó que el contrabando de combustible se redujo 70 %, pero las autoridades locales indicaron que las irregularidades se mantuvieron por los trochas. El alcalde de San Antonio del Táchira, Simón Vargas, señaló que “el contrabando de gasolina ha seguido por otros puntos”, lo que complementó el alcalde de Ureña, Alejandro García, quien añadió que “las trochas han estado abiertas para gasolina, mercancía y materiales de construcción”. Uno de los puntos de salida de productos a Colombia es Delicias (pueblo de Táchira).

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Gasolina. Con la restricción del paso, las colas para comprar gasolina bajaron, pero ello duró apenas dos meses, contó el concejal de San Antonio del Táchira, Carlos Chacón, quien apuntó que “el chip (que regula el consumo) es para los tontos”. Por ejemplo, a los taxistas les venden en días específicos de 9:00 am  a 4:00 pm y un máximo 30 litros. A los particulares, les toca 40 litros y tienen que tramitar citas. José Morales trabaja haciendo traslados, y dijo que frente a las limitaciones a veces lleva una cava con combustible en su carro a fin de no quedarse varados. En las estaciones de San Antonio y Ureña se registran largas filas.

Habitantes de Ureña, en Táchira, esperan su turno para poder cargar gasolina.
Habitantes de Ureña, en Táchira, esperan su turno para poder cargar gasolina.

Extorsiones. Los alcaldes de San Antonio y Ureña estiman que la inseguridad aumentó en las zonas fronterizas y lo que más se potenció fueron las extorsiones. Alejandro García indicó que “aumentaron los extorsiones a los locales. Las bandas, que operan con complicidad, cobran montos impagables y, por ello, muchos comerciantes se fueron”. Por su parte, comerciantes consultados en los municipios expresaron que “las extorsiones se triplicaron. Son muchas bandas las que piden vacunas”. García añadió que “justamente uno de los aspectos que debe ocuparse el Gobierno es de la desarticulación de las bandas”.

Desabastecimiento. Las autoridades indicaron hace un año que el abastecimiento de productos mejoraría, pero en San Antonio y Ureña se acentuó la escasez de alimentos básicos, medicinas y productos de higiene personal. En los supermercados, cuando llegan los artículos esenciales se evidencian formaciones interminables, tal como sucede en el resto del país. Daniel Gómez, un chófer que vive en San Antonio, comentó que “las colas no se acabaron, esto es una lucha para conseguir aceite, arroz, harina. Con el cierre nada mejoró”.

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José Somoza, encargado de una farmacia, manifestó que muchos medicamentos continúan desaparecidos: “Este año ha sido fatal. En todo este año, por ejemplo, no han llegado antihipertensivos”. Muchos residentes han estado comprando productos a los bachaqueros y pagan por un kilo de harina precocida de maíz más de 2.000 bolívares, cuando el valor regulado es 190 bolívares. Frente a las limitaciones del Gobierno para afrontar la escasez, desde hace semanas las personas pueden ir a Colombia a comprar alimentos y medicinas. Adicionalmente, los supermercados de la entidad se están llenando con artículos colombianos, a precios elevados. El gobernador de la entidad, José Vielma Mora, declaró esta semana que “la venta de esos productos importados representa un duro golpe al bachaqueo, al contrabando”.

Las personas cruzan la frontera a buscar artículos básicos
Las personas cruzan la frontera a buscar artículos básicos

Menos actividad. Luego del decreto de estado de excepción, el para entonces vicepresidente, Jorge Arreaza, anunció que se realizaría un censo integral para conocer la realidad de las empresas y las condiciones de los trabajadores para “el desarrollo socio-productivo de la frontera”. Y hasta hubo promesas de incentivos. La realidad es que la actividad comercial e industrial se desplomó.

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Según los representantes de Cámaras de Comercios, Isabel Delgaldo e Isodoro Teres, en San Antonio del Táchira 80 % de los comercios cerraron y en Ureña 80 % de las industrias están paradas por falta de insumos. A ello se añade la paralización del transporte de carga. Jorge Casanova, presidente de la Cámara de Transporte, dijo que las autoridades aún no precisan qué pasará con el transporte. Los comerciantes acotaron que el cierre de la frontera incrementó la informalidad, porque muchas personas se quedaron sin empleo.

Fotos: Miguel González