Los maestros acudieron a la Vicepresidencia de la República y al Ministerio de Educación para exigir una vez más el cumplimiento de la contratación colectiva. Rosmery Nieves y Miguel Salinas son docentes con más de 10 años de experiencia, apenas pueden comprar queso y verdura con una quincena que no pasa de15.000 bolívares.

Cúcuta. Sin dudar, Rosmery Nieves, docente de educación especial con 14 años de experiencia, dice que con su última quincena –13.000 bolívares– compró medio kilo de queso, dos plátanos y una papa. “Aruñando y rallando”, es su respuesta sobre cómo hace para rendir la comida. Pero por más que lo intenta, solo le alcanza para tres días. Tiene dos hijos, uno en primaria y otro en la universidad.

“Mis hijos me dicen que ya no quieren comer solo plátano o pasta. En ocasiones rechazan la comida”, cuenta Nieves. Esta mañana desayunaron plátano con mantequilla y queso; de almuerzo, pasta. “Es el menú recurrente”, lamenta. En diciembre fue la última vez que Nieves compró proteínas con el pago de sus utilidades.

Nieves es una de las maestras de escuelas y liceos públicos que acudió a la Vicepresidencia de la República y el Ministerio de Educación para reclamar derechos laborales acordados en el contrato colectivo que se firmó el año pasado, el cual quedó sin efecto después de la reconversión monetaria de agosto de 2018. Las tablas salariales se perdieron, el docente VI, por ejemplo, pasó de percibir 12,57 salarios mínimos a 1,48.

Rosmery Nieves tiene dos hijos y con su salario de docente solo puede darles de comer pasta y plátano. Foto: Sebastián García Inojosa

El Sindicato Venezolano de Maestros de Distrito Capital, la Federación Venezolana de Maestros, la Coalición Sindical Educativa consignaron en la Vicepresidencia un informe de la situación socioeconómica de los docentes, obreros y administrativos, un diagnóstico del estado de la planta educativa regional y un análisis de funcionamiento de los programas de alimentación escolar.

Lee también
Trabajadores de Mitsubishi solicitaron celeridad en el pago de los pasivos laborales

Desde el pasado 7 de enero, los docentes de algunas escuelas públicas en Caracas se mantienen en paro técnico y en asambleas permanentes como forma de protesta.

La Encuesta de Condiciones de Vida muestra que 48 % de los hogares son pobres, según las condiciones de la vivienda, el funcionamiento de los servicios básicos, el acceso a la educación, empleo y protección social. Mientras que 94 % no tiene ingresos suficientes para cubrir los costos de vida.

Los maestros acudieron al Ministerio de Educación para exigir una vez más el cumplimiento de la contratación colectiva. Foto: Sebastián García Inojosa

Antes podía comprar hasta el material de trabajo. Llegué a comprar hasta las enciclopedias. Ahora no puedo adquirir ni un bolígrafo, dice Nieves.

Los maestros en cada quincena comen menos. Miguel Salinas, de 40 años de edad y con 11 años de experiencia como profesor de Física en Los Teques, percibe 20.000 bolívares al mes. “Soy un pobresor sin físico, ese es mi lema”, dice mientras come arroz con garbanzos. En estos días es lo que ha comido. Con su quincena del 10 de marzo, compró un kilo y medio de verduras y abonó parte de la reparación que le hicieron en una muela.

Algunos docentes desde hace cinco años no han podido comprar un par de zapatos. Foto: Sebastián García Inojosa

Ya me queda un solo huevo y una harina pan. Y eso que la rindo con arroz para hacer más bulto. El dinero no alcanza para nada, dejé de ir al mercado hace cuatro años porque para qué, cuenta Salinas. Pesaba 85 kilos y en tres años ha perdido 25 kilos.

Poco a poco fui modificando mi alimentación. Comencé a comer una vez al mes pollo hasta que ya no lo comí más. A la arepa ya no se le puede poner muchas cosas, cuando yo le metía jamón de pavo, expresa.

Lee también
Trabajadores de Mitsubishi solicitaron celeridad en el pago de los pasivos laborales

Otros docentes han tenido que emprender para conseguir ingresos extra. Juan Carlos Sarabia, profesor de Educación Física en una escuela en Miranda, después de salir de la institución, vende donas en el edificio donde vive. Cada día logra vender 35 dulces, por cada uno, se gana 300 bolívares.

Desde hace seis años también trabaja como carpintero. Tiene tres títulos universitarios: técnico superior en Deportes, licenciado en Educación Física y maestría en la Enseñanza de la Educación Física.Estaba haciendo un doctorado y lo dejé porque ya no tiene sentido estudiar, no lo reconocen, manifestó.


Participa en la conversación