Las Redes de Articulación y Acción Sociopolítica  (RAAS) son una nueva estructura creada por el chavismo para “identificar al enemigo histórico” dentro del territorio nacional, una nueva forma de perseguir ciudadanos contrarios al oficialismo.

Caracas. El deseo del gobierno de Nicolás Maduro por emplear a civiles para tareas de seguridad no es algo nuevo; de hecho, muchos de estos proyectos como el de la policía comunal —que al final no se articuló—, los colectivos y el de la Milicia Bolivariana encuentran su génesis en el gobierno de su predecesor, Hugo Chávez. Sin embargo, esto no quiere decir que el actual Jefe de Estado no sea responsable de “nuevas” ideas para emplear a civiles contra otros civiles. La más reciente de estas, y que ha sido promovida constantemente en los últimos meses, son las Redes de Articulación y Acción Sociopolítica (RAAS).

Las RAAS empezaron a ser mencionadas por voceros oficialistas desde el año 2017 en el marco de las protestas, y siguieron siendo nombradas durante el primer trimestre de 2018 como un mecanismo para “ayudar” a la victoria de Maduro en las elecciones del 20 de mayo. Lograda la polémica victoria, se esperaría que la mención de estos “mecanismos” se acabara. Sin embargo, no solo las RAAS han seguido apareciendo en los discursos de voceros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sino que, además, lo han hecho de forma cada vez más frecuente.

El PSUV en su portal oficial define las RAAS como “un modelo de unidad y de organización superior para la defensa integral de la nación” y señala, además, que las mismas fueron creadas con la intención de “enfrentar con mayor eficacia la constante amenaza de Estados Unidos de recolonizarnos”. Cualquiera que leyera eso pensaría que se trata de una especie de organismo creado para enfrentar la supuesta invasión estadounidense que, desde hace más de una década, se ha mencionado en el discurso chavista. Sin embargo, al leer los pasos y la estrategia de estas “redes” se observa que el objetivo es otro: la población venezolana.

En sus pasos para la articulación de las RAAS, que son, al mismo tiempo, las 13.682 Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCh) se pide “definir con claridad las comunidades dentro del área de influencia territorial”, así como “desplegarse calle por calle, casa por casa, para la caracterización sociopolítica de los habitantes y el conocimiento pleno del territorio”.

Es precisamente ese último punto, el de la “caracterización sociopolítica de los habitantes”, el que hace presumir que la meta de las RAAS no es otra que la de identificar a ciudadanos no alineados con el gobierno de Nicolás Maduro, algo totalmente distinto a enfrentar el supuesto deseo de EE. UU. por “recolonizar” Venezuela.

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¿Ley Sapo reeditada?

No es la primera vez que el chavismo intenta emplear a la población civil para labores de inteligencia en contra del propio pueblo venezolano. Basta solo retroceder 10 años para encontrar el que fue quizá su primer intento serio: la Ley del Sistema Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia o “Ley Sapo”, como fue conocida popularmente en el país.

Aquel instrumento legal fue publicado oficialmente el 28 de mayo de 2008 en la Gaceta Oficial N.° 38.940 e incluía una serie de mecanismos para “requerir” la ayuda de personas civiles para las acciones de inteligencia y contrainteligencia del Estado.

En su artículo 24 la ley señalaba:

Se podrá requerir a las personas, en el marco del respeto a sus derechos fundamentales, su colaboración para preparar o ejecutar procedimientos operativos y de investigación, manteniendo la confidencialidad o secreto de su colaboración con los órganos con Competencia Especial.

Ese artículo en particular, junto con el 13, que establecía un Subsistema Operativo de Inteligencia y Contrainteligencia Civil, creaban el marco jurídico para que el gobierno de Hugo Chávez pudiera reclutar a cualquier ciudadano para realizar acciones de espionaje contra “enemigos internos”; es decir, otros civiles venezolanos.

La Ley Sapo no duró mucho gracias al rechazo que se generó dentro de la sociedad civil venezolana y, para el 11 de junio de 2008, solo 14 días después de su publicación, la misma fue derogada en la Gaceta Oficial N.° 38.949 en el Decreto N.° 6156.

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Inteligencia civil para ganar elecciones y combatir al “enemigo histórico”

El concepto de “enemigo histórico” forma parte central de la idea fundacional de las RAAS, y este, a su vez, pareciera ser la versión hostil de EE. UU. que el chavismo cita repetidamente en sus discursos. No obstante, en discursos de algunos oficiales, el término de “enemigo histórico” también ha sido empleado para referirse a la oposición venezolana, no tanto a su militancia, pero sí a su dirigencia.

Quizás sea por esto que el primer gran rol que cumplieron las RAAS fue durante las elecciones presidenciales del 20 de mayo, en las que Nicolás Maduro resultó victorioso, un triunfo que no fue reconocido y sigue sin serlo por parte de muchos gobiernos en el mundo.

Durante la campaña electoral para esas elecciones, el PSUV apeló a los diversos mecanismos de organización que posee para “asegurar” votos en pro del actual presidente: UCBh, 4×4, Colectivos, Clap y, por supuesto, las RAAS, siendo estas últimas las que tenían el deber no solo de “organizar”, sino de “identificar” los votos en el país.

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El rol que debían cumplir las RAAS para las elecciones fue definido a la perfección por el gobernador de Yaracuy, Julio León Heredia, el cual, durante su programa Rindiendo Cuentas N.° 304, ratificó lo que desde el liderazgo chavista se espera de esta nueva forma de organización:

Cada jefe de calle, cada jefa de calle, así como tiene caracterizada socialmente la calle, debe hacer una caracterización sociopolítica en lo electoral: voto duro, voto suave y voto en contra. Hay que saber la realidad, pero sobre todo el foco debe estar en ese voto duro, no puede quedarse nadie sin ir a votar. El jefe de calle debe saber dónde vota cada quien y desde la calle se planifica la movilización. Debemos saber todos los votos en el territorio y entonces, a través del sistema de la RAAS, se va a saber en los centros electorales quién vota en ese centro para que nos articulemos y logremos una extraordinaria victoria, expresó.

Foto: Prensa PSUV

Ahora bien, el rol de las RAAS no se limita exclusivamente al ámbito electoral y la ausencia de elecciones en septiembre y octubre de este año, meses en los que más se han impulsado estas redes, lo demuestra. Para el chavismo, el otro rol que debe cumplirse es el de “la defensa de la patria”.

Tania Díaz, vicepresidenta del Psuv de Agitación, Propaganda y Comunicación, ofreció una rueda de prensa el pasado 22 de octubre en la que “alertó” de posibles planes de desestabilización que afectarían el funcionamiento de servicios básicos, motivo por el que pidió, particularmente a las RAAS, activarse para “detectar dónde están los focos de desestabilización”.

“Es el momento de ponernos en acción para hacer la alerta temprana, detectar dónde están los focos de desestabilización y para que juntos confrontemos este y todos los obstáculos que sabemos está poniendo el enemigo para que no llegue a feliz término el Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica que ha lanzado la revolución”, sostuvo.

Hasta los momentos, las RAAS parecen todavía estar en construcción mientras las UBCH desplegadas en todo el país se adecuan a las funciones que el partido de Gobierno les pide. Sin embargo, según Diosdado Cabello, este mecanismo ya se encuentra desplegado y ha logrado la identificación de 213.000 calles en el territorio nacional, última cifra que se ofreció al respecto el pasado 2 de agosto de este año.

“Es la evolución de un sistema de opresión y represión”

Una de las organizaciones que más tiempo ha pasado analizando el funcionamiento de las RAAS y su posible efecto sobre los ciudadanos y la sociedad venezolana es el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), cuyo coordinador general, Marco Antonio Ponce, no duda en señalarlas como la “evolución de un sistema de opresión y represión”.

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Ponce las describe como “otro elemento” que pasa a integrar “un sistema de represión que ha venido configurando Nicolás Maduro para su permanencia en el poder”, motivo por el cual, desde el OVCS, se llevó el tema a la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en octubre de este año.

En ese sentido, agrega que las RAAS no deben verse en ningún momento como una herramienta aislada, sino como la continuación de una iniciativa en diversos frentes para la persecución de personas opuestas al chavismo. La “inteligencia social” y la “Ley contra el odio” serían solo algunas de las instancias que completan el “sistema represivo” que él señala.

Marco Antonio Ponce, coordinador general del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS). Foto: El Mundo (España).

“En el caso de las RAAS se configura un estado de velación donde los integrantes de las RAAS, que son los de la UBCH; es decir, vecinos, personas, en el ámbito nacional serán agentes de inteligencia para detectar a quienes se les oponen. No es un sistema aislado. Por ejemplo, tanto la Ley Contra el Odio o cualquier señalamiento de conspiración contra el Gobierno como la figura de los patriotas cooperantes tienen un rol de persecución en la sociedad. Es un sistema integrado”, explica.

Para Ponce, las RAAS son la culminación de un “patrón de represión que se empezó a observar desde 2014”, un sistema que, según él, persigue principalmente al opositor, pero que también existe para presionar a los propios chavistas, minimizando así cualquier tipo de crítica interna dentro del oficialismo.

“Se puede aplicar contra todo ciudadano que haga crítica. Digamos que si un funcionario o un vecino, que es parte del Psuv, hace una crítica y un integrante de la RASS tiene la información, entonces esa persona puede ser víctima de la represión. También se puede usar incluso en contra de personas inocentes”, afirma.

Por todo lo expuesto, Ponce no duda al afirmar que, posiblemente, las RAAS no sean la culminación del intento del Gobierno por aplicar un sistema de persecución política, sino una simple “parada más”, y por eso no descarta que, tras la aplicación de las RAAS, lleguen otras formas organizativas.

“No sería raro que se diseñen otros mecanismos de control y discriminación si este no funciona. El objetivo es la permanencia en el poder y por eso no se puede descartar que aumenten la represión y el control”, expresó.


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