El integrante de UPP89 se niega a gastar dinero en propagandas y recorridos y propone reactivar el aparato productivo, eliminar el carnet de la Patria y dar “autonomía total” al BCV.

Caracas. A pesar de que es candidato a la presidencia por el partido UPP89 y tiene como tarea tratar de convencer a 20.526.978 de venezolanos que podrán votar este domingo, Reinaldo Quijada se niega a contratar propaganda en los medios de comunicación o pagar afiches y pendones, como lo hacen sus competidores.

Creemos en una forma distinta de hacer política donde lo que prevalezca son las propuestas e ideas del candidato. Lo importante no puede ser el dinero, el mercadeo publicitario, la maquinaria electoral. Lo importante tiene que ser poder demostrar las ideas y la capacidad para dirigir los destinos del país, explicó en un video que colgó en su cuenta de Twitter (@upp89RQuijada).

El aspirante tampoco ha hecho recorridos de campaña y en su cuenta en la red social explica las razones de esta decisión. Para los actos de calle se requiere mucho dinero para logística y movilización, para contratación de equipos de sonido, vehículos, agua y comida para las personas que acompañan al candidato y no lo tenemos. Si lo tuviéramos tampoco queremos malgastarlo cuando hay tantas necesidades en la población.

Quijada es un disidente del chavismo. Respaldó a la Revolución Bolivariana desde movimientos como Clase en Media en Positivo, sin embargo, desde hace unos 10 años expresó críticas al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y al funcionamiento del Gobierno. Somos opuestos al gobierno de Maduro y al PSUV, pero no al proceso revolucionario. Ese proceso se ha venido pervirtiendo, distorsionando totalmente. Creemos en la inclusión social y la lucha social y todo eso se ha venido desvirtuando, indicó el pasado 26 de febrero, día en que formalizó su candidatura ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El dirigente político es hijo de Manuel Quijada, un civil que participó en la insurrección armada de “El Porteñazo” contra el entonces presidente Rómulo Betancourt. Es ingeniero electrónico graduado de la Universidad Simón Bolívar (USB), cursó estudios de teoría económica y política, así como de literatura española e hispanoamericana.

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El partido UPP89 que lo postuló se fundó en 2011, en 2016 fue aceptado como partido político. Los números en sus siglas hacen referencia a la fecha del “Caracazo”, en el que cientos de venezolanos fueron asesinados por los cuerpos de seguridad, en medio de protestas, disturbios y saqueos, al comienzo del gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Su decisión de no promocionarse a través de los medios masivos está sustentada en los principios políticos de UPP89. El mismo Quijada explicó que esta organización da preponderancia a la “dimensión ética” de la política.

La concepción del partido político es ponerlo siempre por encima de la gente y la comunidad y más bien debe ser un instrumento de la gente, no debe estar por encima de la sociedad, argumentó.

También es defensor de la idea de que el dinero público no debe usarse para beneficiar a una parcialidad política.

El candidato rebelde

Los aspectos publicitarios no han sido la única diferencia de Quijada con sus adversarios de campaña. El día de la firma del acuerdo de “garantías electorales” Quijada no estuvo presente en el acto y fue después que anunció que firmaría el compromiso “por secretaría” pues no deseaba aparecer en fotografías junto con Maduro.

Entre las propuestas que ha hecho el ingeniero está reactivar el aparato productivo. Eso implica crear fuentes de empleo y recuperar el poder adquisitivo del venezolano. Eso requiere, por supuesto, empezar a poner orden económico en el país, trabajar de la mano con los empresarios y trabajadores, sector por sector, e invertir los recursos del país, en su población y, muy particularmente, en los sectores más desprotegidos, reseña un artículo del portal Aporrea del 2 de abril.

También aseveró que eliminará el carnet de la Patria y que tampoco entregará “ni tarjeta en dólares, ni bonos en bolívares”. Considera que las políticas públicas deben apuntar a “recuperar el trabajo” como valor fundamental de la sociedad.

Considera necesario que el Banco Central de Venezuela (BCV) goce de autonomía “total” para regir la política monetaria del país y se opone con vehemencia a las criptomonedas, especialmente al Petro ideado por Maduro. Las criptomonedas (…) son emblema del mundo capitalista y la parte más negativa de ese mundo. Aquella que tiene voracidad por el lucro y hace de la economía especulativa un santuario sagrado. No es una exageración afirmar que el Presidente Maduro es el nuevo portavoz inconsciente del capitalismo salvaje. En Wall Street deben adorarlo o reírse de él, afirmó en un artículo de Aporrea del 28 de marzo.

Foto: AVN



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