Sectores de Ciudad Guayana, Ciudad Bolívar y Caicara del Orinoco están bajo las aguas. El manejo desapegado a las normas básicas de ingeniería de los aliviaderos de la represa de Guri desencadenó la situación.

Ciudad Guayana. Hace dos semanas, Luisa Lares dormía en su casa, ubicada en el barrio El Cerrito, de Puerto Ordaz. Llovía con fuerza, sí, pero ni eso le hizo avizorar lo que se le venía.

Cada noche, con cada lluvia, el agua fue subiendo los niveles. Hasta que una mañana —la del lunes 17 de julio— despertó con la sorpresa de que no había piso, sino agua: su casa estaba anegada.

Lo primero que hizo fue montar todo lo que se le pudiera dañar con el agua —colchones, electrodomésticos y sillas— en lugares en donde se mantuvieran a salvo. Pero no sirvió de mucho: tuvo que salir, junto con sus cinco hijos —todos niños— a un refugio que improvisó la Alcaldía de Caroní.

Desde entonces, esa es su vida y también la de más de 586 familias cuyas casas están ahora inundadas. Eso hablando solo de Puerto Ordaz y de San Félix. Sin contar las 77 de Ciudad Bolívar. Y sin contar la 83 de Caicara del Orinoco (oeste del estado).

¿Hay responsabilidad estatal?

Desde que comenzaron las inundaciones, un comentario ha estado de boca en boca: la responsabilidad es del gobierno de Nicolás Maduro y las gestiones militares en el manejo de las represas en el río Caroní.

Al respecto, José Aguilar, ingeniero eléctrico —quien desarrolló su experiencia en Cadafe y en hidroeléctricas de los andes— parte de la sentencia: sí hay responsabilidad del Gobierno.

Lee también
Los ajustes salariales le han costado al fisco Bs 6,8 billones en siete meses

El agravamiento de la situación en Guayana es directamente proporcional a la apertura de las compuertas. Sin mucho condimento, es así, dice.

Basa su afirmación en un argumento: Justo en el momento en que ocurre estamos en los meses del año con mayor precipitación y tenemos interacción entre el Orinoco y el Caroní. De hecho, este es el julio con mayores precipitaciones, el mejor desde 1950 para Caroní. El río, entonces, despertó.

La primera responsabilidad estatal está en no haber utilizado el caudal para generar energía eléctrica:

No les dio la gana de generar energía para Venezuela. Recordemos que los utilizadores principales del caudal son las empresas básicas y la región en sí. De 80 gigavatios-hora diarios se redujo todo a 30. Ese número, 30, nos regresa a niveles de 1980. Y por supuesto, como no se generó, el embalse subió.

Con ese panorama, hubo otro error: Lo que correspondía antes de eso, dado que Tocoma no está concluida, era aliviar el agua del embalse de Guri, de manera que tuvieran campo para maniobrar. Pero prefirieron hacer un show que fue el 6 de julio, cuando abrieron las compuertas. ¿Qué pasa a fin de cuentas? Un choque entre el Caroní y el Orinoco: chocan las dos corrientes y se anegan las partes bajas de San Félix y Puerto Ordaz. Todo eso era prevenible.

A la deriva

Los Monos, Puerto Libre, La Laja, Campo Rojo, La Laguna, Los Oleandros y Franja de Castillito son algunos de esos sectores a orillas del Orinoco que están ahora bajo el agua.

La respuesta del alcalde de Caroní, Tito Oviedo, ha sido, primero, negar que las inundaciones sean consecuencia del manejo indebido de los aliviaderos de las represas.

Lee también
Cabello: ANC requiere dos años para frenar la especulación

Los grandes afluentes del río Orinoco son los principales causantes de la situación, porque al aumentar la creciente, se convierte en una barrera a la desembocadura del Caroní sobre el Orinoco, lo que ha provocado inundaciones que no se veían desde hace más de 41 años, explicó.

Lo otro fue “apadrinar” a los sectores afectados. Pero para esas familias, incluyendo la de Luisa Lares, no es suficiente: ¿Qué les deparan, entonces, las próximas temporadas de lluvia?

Aquí lo que nos queda es ir a darle vueltas a la casa de vez en cuando. Hay mucha basura y sucio. También hay culebras y ciempiés. Mientras que el agua está subiendo, subiendo y subiendo, lamentó.

José Aguilar aseveró que la impericia le está costando mucho al país. Lo que se desperdicia en energía es el equivalente a un millón de barriles de petróleo; ó 45 % de la energía de Brasil; ó el 20 % de la energía de Sudamérica. Mientras el Gobierno despliega una campaña que reza un eslogan (‘soy consciente, consumo eficiente’). Esto, lamentablemente, va a ser el primer impedimento técnico para la recuperación económica del país.

Mientras tanto, las familias afectadas no pueden caminar por las calles: tienen que llegar a sus casas en curiaras.

Foto: Cortesía Oriana Faoro



Participa en la conversación