A los tachirenses se les va la vida en colas. Pero la peor de todas es la que deben hacer para surtirse de gasolina. Interminables jornadas, “coleados” y hasta pernoctas en sus vehículos son parte del viacrucis que deben soportar quienes viven en esta región.

San Cristóbal. La felicidad de los sancristobalenses para surtir de combustible sus vehículos duró muy poco. Al día siguiente del 20 de mayo las colas en las estaciones de servicio crecieron en inmensas proporciones.

Los tachirenses pasan largas jornadas, incluso algunos pernoctan, para poder abastecerse de combustible

Al parecer, la gasolina más barata del mundo se ha convertido en un “rebusque” para quienes ven cada día más difícil cubrir sus gastos mínimos, pues sobran aquellos que no están dispuestos a pasar horas para conseguirla y pagan por ella altos precios, sin chistar y en efectivo.

Para entender mejor la situación, hay que recordar que, desde 2011, en el estado hay un sistema automatizado para surtirse de gasolina. Si usted es propietario de un vehículo tipo sedán, por ejemplo, dispone de cinco o seis oportunidades para llenar su tanque; es decir, a razón de 46 litros cada vez, puede comprar cerca de 270 litros de combustible al mes. Dependiendo del uso que se le dé al vehículo, es muy probable que no se necesite consumir todo ese cupo. Y hasta 100 litros podrían quedar “libres”… y convertirse en protagonistas de un negocio ilícito.

Esos 100 litros equivalen a cinco pimpinas, lo que, a su vez, se convierte en “ganancias”, que van desde los 10 a 25 millones de bolívares, dependiendo de qué tan difícil esté surtirse de gasolina en el estado y de dónde se “ordeñe” el vehículo.

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Y esto no solo aplica a vehículos pequeños. Camionetas, taxis, busetas y motos… a todos se les “ordeñan” los tanques para buscar una entrada adicional de dinero ante la carestía de bienes y servicios. En garrafas, garrafones y hasta botellas pequeñas, la gente revende el combustible a todo quien lo necesite y ya no solo en los municipios fronterizos.

Yo soy mecánico, pero eso ya no alcanza. En el taller tenemos cuatro pimpinas y yo era el único que vendía gasolina… ahora otro también le saca al carro. Cuando alguien me llama, si yo no tengo, le digo a él para que la venda y ahí me gano algo, dice Freddy Oropeza.

Comenta que si la persona no tiene efectivo, le recibe transferencias bancarias; también pesos e incluso cambia la pimpina por algún producto básico como huevos, carne o verduras, siempre y cuando sea rentable para él.

Yo las vendo en un millón en efectivo o en tres por transferencia. Así las vendo rápido. Si tiene pesos, pues le recibo 6.000 pesitos. Si la persona se queda varada, yo voy hasta donde esté. Uno debe ser consciente porque tenemos que ayudarnos entre todos, agrega.

Clientes VIP, otra arista del problema

Las largas colas en las estaciones de servicio obligan a los tachirenses a pernoctar en la calle, dentro de sus carros y a merced de la delincuencia. Las caras trasnochadas son una constante, pues no hay ninguna bomba en donde no se registren colas de hasta quince cuadras. Hay quienes no están dispuestos a sacrificar su tiempo, pero, igualmente, quieren su cupo de gasolina y, para conseguirlo, recurren a aquello que mal llaman “viveza criolla”, lo que ha propiciado el surgimiento de otro “negocio” muy rentable.

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Isleros, policías y  militares se aprovechan de esta situación para recibir dinero por parte de quienes no quieren hacer colas. Son los llamados “clientes VIP”, pues pagan la tarifa del día y pasan por una isla que, por lo general, está reservada para ellos. Quienes no quieren o no pueden pagar, deben ver cómo se cometen estas irregularidades con la venia de las autoridades presentes.

“Estaba en la bomba San Miguel y una mujer se fue a colear. Como le reclamé, me sacó un cuchillo. Menos mal que llegó la policía y se pudo calmar la cosa, pero yo no vuelvo a pelear más. Me voy a ganar una ‘chuzeada’ un día de estos”, dijo Roxana Delgado.

En todas las estaciones de servicio, todos los días, se registran peleas entre personas que hacen largas colas y quienes sobornan tanto a uniformados como a los isleros con tal de no permanecer en las interminables filas por horas.

A través de las diferentes redes sociales se ven miles de denuncias diarias en las que se refleja la cruda verdad de todos a quienes se les va la vida por unos litros del preciado hidrocarburo.

En cuentas de Instagram denuncian irregularidades

¿Exclusividad para quién?

Tal es la situación que, desde hace poco menos de un año, se destinó una estación de servicio para el uso exclusivo de funcionarios públicos, tanto civiles como militares, precisamente para evitar que estos se ausentaran de sus puestos de trabajo. Sin embargo, dicha bomba (San Miguel) ahora es una más del montón, ya que, según denuncias de los mismos funcionarios que hacen cola, los guardias e isleros hacen de las suyas, y dejan ingresar a quienes pagan entre 200.000 y 500.000 bolívares en efectivo.

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Es que aquí todos hacen lo que les da la real gana. Mire usted misma cómo la gente se colea, no hay respeto. Uno viene para acá porque debería ser rápido. Hora y media es lo que uno duraba aquí, ahora son cinco o seis horas porque ellos colean a todo el que paga, señaló Lusmary Rincón.

Por su parte, el silencio de las autoridades nacionales y locales es tan preocupante como el problema en sí, pues la situación, a medida que pasan los días, tiende a empeorar y nadie hace nada por aliviar uno de los pesares que aquejan al tachirense.

Fotos: Ana Barrera



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