De acuerdo con los vecinos, luego del asedio de los cuerpos de seguridad ahora solo los ven cuando hay colas para adquirir productos básicos. El hampa volvió a hacer de las suyas, como ocurrió antes de las protestas opositoras.

Caracas. Estaba en el parque Los Caobo y me salieron dos chamos con pistolas. Se detuvieron al frente para quitarme el teléfono, como no me dejé, los tipos se alejaron y escalaron una de las rejas para irse, relató un joven, quien pidió no revelar su nombre por medidas seguridad.

El intento de robo, en el cual ambos hampones también le lanzaron una piedra, ocurrió el pasado 19 de agosto, mientras el muchacho de 22 años se encontraba trotando. A pocas cuadras queda su hogar, en La Candelaria, donde hasta hace dos meses se registraron manifestaciones en contra del presidente Nicolás Maduro.

En junio, durante el auge de las protestas, el joven tuvo que dormir en casa de amigos debido a las constantes represiones por parte de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB). De esa situación, solo queda el recuerdo. Ahora todo está tranquilo, realmente. Lo que hay es decepción y desánimo entre los vecinos, soltó.

Vecinos relataron que la presencia de funcionarios ahora solo se ve en horas de la tarde, cuando se realizan las colas en los negocios. De lo contrario, pocas veces aparecen.

Solo se pasean en las motos. Tienen a los revendedores informales al frente y no hacen nada, soltó una vecina, en la esquina Candilito, en condición de anonimato.

El pasado 10 de junio, los vecinos se reunieron con la intención de movilizarse hasta la avenida Victoria, ante la convocatoria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Sin embargo, funcionarios de la PNB dispersaron la movilización a punta de bombas lacrimógenas.

Lee también
La "normalidad" se impuso en El Paraíso y Montalbán tras semanas de represión

Dicha situación se mantuvo hasta altas horas de la noche, mientras las detonaciones y vehículos tipo “rinoceronte” paseaban por las calles para sembrar temor entre los residentes. Por otro lado, una tanqueta fue incendiada en la avenida Urdaneta.

Tanquetas recorrían, en las noches, las calles durante la ola de protestas

A pesar de que la zona fue un constante punto de convocatoria por parte de la oposición, ahora el único tipo de reunión que se observa es el de las personas haciendo colas fuera de los comercios en busca de productos básicos.

Aquí la calle se calmó. Las personas ahora están pendientes de pagar su caja de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) y el pan subsidiado. Ya no se reúnen para manifestar, sostuvo Ana Figueredo.

Figueredo contó que lo que no ha cambiado es la inseguridad, pues los carteristas están a la orden del día, mientras que en las noches suenan ráfagas de tiros, sin saber las razones.

Durante los meses de protestas, que iniciaron el 1° de abril, residentes vivían con el temor de posibles allanamientos a las residencias por parte de los cuerpos de seguridad, así como agresiones de supuestos grupos paramilitares.

Por esta razón, habitantes realizaron guardias en las noches para evitar el ingreso de ambos grupos, mientras otros prefirieron llevar objetos de valor a casa de familiares y amigos ante el temor de un robo.

Todo está relajado, como si nada hubiese pasado. Lo que quedan son los motorizados que se la pasan robando por las calles a los transeúntes para quitar los celulares, sostuvo Alfredo Machiques, dueño de un quiosco de chucherías cercano al centro comercial Galerías Ávila.

Vecinos de La Candelaria vivieron constantes represiones por parte de los cuerpos de seguridad en las manifestaciones

Con detenciones

El 6 de julio, Carlos Julio Rojas, periodista y líder comunitario de La Candelaria, fue detenido en San Bernardino mientras realizaba la compra de unos alimentos.

Según el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, al reportero se le incautó un bolso con “artificios lacrimógenos y material utilizados para actos violentos”.

Actualmente, el joven fue liberado, con medidas cautelares, este 24 de agosto, luego de estar detenido en Ramo Verde.

En el sector también se registró la muerte de Amelina Carrillo, cuando el 19 de abril transitaba por una manifestación oficialista, en la esquina de Mirador, donde recibió un botellazo en la cabeza desde un edificio. La mujer de 42 años murió luego de ser intervenida quirúrgicamente, el 23 de abril.

Lee también
Vecinos de La Urbina continúan con vigilancia de la GNB tras ola de protestas

Igualmente, Carlos Moreno, de 17 años, recibió un disparo en la cabeza el pasado 12 de abril, mientras transitaba por la plaza La Estrella, en San Bernardino. Según testigos, la manifestación fue dispersada por supuestos grupos paraestatales.

El Ministerio Público, bajo la gestión de Luisa Ortega Díaz, registró 129 muertes en el contexto de manifestaciones.

Fotos: Francisco Bruzco | Mariana Mendoza | Cortesía vecinos



Participa en la conversación