En las comunidades de esa parte de Ciudad Guayana la comida de los Clap es una ilusión y la eficacia se diluye entre corrupción, cuentas poco claras y burocracia.

Ciudad Guayana. Una seguidilla de reclamos detonó la protesta social con la que el presidente de la República, Nicolás Maduro, cerró el acto conmemorativo de los 200 años de la Batalla de Chirica, el evento en el que Manuel Carlos Piar, al frente del ejército patriota, tomó la provincia de Guayana para la causa independentista.

Salud. Inseguridad. Transporte. Y el hambre. San Félix ha sido golpeada por el hambre en los últimos años y no habido plan gubernamental que subsane esa situación.

Hay evidencias. Por ejemplo, que en San Félix este año han muerto de hambre ocho niños. O que la mayoría de las protestas de este período han apuntado a un mismo nombre: Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción).

Precisamente, en esta ciudad la mayoría de las protestas de 2017 han tenido dos motivos: agua o comida. Y en ese ámbito, la parroquia Dalla Costa ha llevado la batuta.

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Sabana de Piedra, Campo Rojo, Los Arenales, Los Sabanales, José Tadeo Monagas, La Laguna, UD 145 y UD 146, a través de sus habitantes, han sido noticia. Todos han protestado porque eso que llaman “la bolsa del Clap” llega irregularmente.

Víctor Figueroa, quien representa a Sabana de Piedra a través del consejo comunal, describe cómo fue el proceso para que pudieran recibir “la cajita”. Leche, arroz, pasta, margarina, harina de maíz, sardina, atún y aceite, es el paquete con el que debe bandearse cada familia del sector durante un mes; a menos que apele a la comida brasilera no regulada que se consigue en los comercios de la ciudad.

“Tuvimos las protestas como 20 días. Hubo de todos los sectores de Dalla Costa paras que nos prestaran atención. La caja llegó la semana pasada y estamos esperando la próxima”.

“Esperar la próxima”. Asunto complejo para una familia de cuatro personas que debe estirar la caja por un mes.

Exigencias imposibles

Las protestas surtieron sus efectos. Aunque ahora viene un temor, sintetizado en una pregunta: ¿cuándo llega la próxima caja? No hay una respuesta concreta.

Ahora quedó en pauta que un comisionado del gobernador vendrá dentro de 15 días. En comentarios de pasillo nos han dicho que viene en 26.000 bolívares. El último paquete lo pagamos en 10.500”, apunta Figueroa.

Otro sector de San Félix golpeado por el hambre —y por el paludismo, con más de 300 casos— es La Laguna. Allí, según explica Elina Jiménez, la corrupción que parte desde el consejo comunal ha terminado por retrasar la llegada de la comida.

“Déjame decirte que la mayor parte de la comunidad tiene la denuncia puesta: recogieron un dinero y no ha llegado nada. El lunes después de Semana Santa vamos a la sala situacional a denunciar. Estos Clap están organizados por los cuatro consejos comunales y ninguno ha cumplido”.

Y si a ver se va sobre sectores golpeados por el hambre, José Félix Ribas lleva una de las batutas. Allí, este año, ha habido denuncias sobre la muerte de cuatro ancianos por desnutrición.

“Hace un mes, llegó un arroz y unas cositas ahí y lo demás quedó para una próxima oportunidad”, comentó Nelson Reyes, vocero de la comunidad, antes de explicar que las trabas burocráticas han condenado a sus habitantes al hambre.

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“Las exigencias han creado perturbación y rechazo en la comunidad. Por ejemplo, para que una pareja de tercera edad reciba la bolsa, debe tener la carta de concubinato. ¿Te imaginas que a unos viejitos que tienen cuarenta años viviendo juntos les pidan eso?”, cuestionó.

Así, pues, ha sido la vida en San Félix este año. Los sanfeliceños, además, no tienen certezas de que la situación mejore. Por eso muchos no estuvieron de acuerdo con que se invirtiera tanto dinero en la plaza que inauguró el presidente el 11 de abril. Por eso la protesta le estalló en la cara a Nicolás Maduro.

Foto: Cortesía Correo del Caroní


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