Se “secó” parque interactivo de agua de la Plaza Diego Ibarra

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A menos de dos años de su inauguración, el parque interactivo de agua de la Plaza Diego Ibarra reclama mantenimiento. El escenario de Suena Caracas está en el abandono. Urge realizar el dragado de las fosas repletas de desechos. Algunas losas partidas son la prueba de la violencia contra un bien que, junto con la plaza Las Fuentes y el Jardín de los Primeros Pasos, ubicados desde 2016 en La Rinconada, reiteraban la era de los parques acuáticos en Caracas.

Caracas. Fue el regalo de Caracas por su aniversario 450. También  fue, al menos durante la presentación a la prensa, el mayor “juguete” de un municipio cuyos residentes padecen el rigor de la escasez de servicios. Se trata del parque de agua interactivo, un monumento de 500 metros cuadrados, con 200 puntos de agua y la promesa de un espectáculo de luces LED, capaz de reproducir 64 secuencias, del que apenas quedan algunos chorros anémicos. El agua, que brota en hilos desde las fosas atestadas de basura, aún tiene adeptos en la plaza Diego Ibarra, como ocurre cada sábado cuando las pocas bombas en funcionamiento logran escupir una llovizna.

Aquí uno puede pasar un rato agradable, pero lamento que no se mantenga el espacio. La grama de los alrededores del parque desapareció y no hay seguridad, dice Eugenia Díaz.

La falta de mantenimiento y el abandono de las instalaciones han erosionado un espacio que el gobierno de Jorge Rodríguez, en julio de 2017, se arrogaba como el parque de agua más grande de Venezuela. “El Presidente Maduro le regala al pueblo de Caracas un parque interactivo de agua, aquí en este espacio de la plaza Diego Ibarra, que se convierte en la zona interactiva de agua más grande de toda Venezuela”, dijo Rodríguez durante la inauguración.

A menos de dos años de su inauguración, la obra reclama mantenimiento. El escenario de Suena Caracas está en el abandono. Urge realizar el dragado de las fosas repletas de desechos. Quienes frecuentan la Plaza Diego Ibarra denuncian que la inseguridad ha hecho estragos en el lugar. Un centenar de lámparas LED han sido robadas por supuestos ladrones de oficio quienes aprovechan la ausencia de funcionarios de seguridad para extraer las piezas.

En internet un juego de lámparas LED puede costar hasta 100 dólares. Los montos también se comercializan en bolívares. Algunas losas partidas —resquebrajadas tal vez por martillazos de vándalos— son la prueba de la violencia contra un bien que, junto con la plaza Las Fuentes y el Jardín de los Primeros Pasos, ubicados desde 2016 en el Parque Hugo Chávez, en La Rinconada, reiteraban la era de los parques acuáticos en Caracas, que se inició con los Patios Ornamentales y las cortinas de agua reinauguradas en 2014 por Pdvsa La Estancia en Parque del Este.

“Estos avances se realizaron con tecnología venezolana, los ingenieros que desarrollaron, diseñaron y construyeron esta plaza lo hicieron para que el parque de agua de esta parte de la plaza converse con la fuente de la aguja, que es obra de nuestro arquitecto y escultor Alfredo Rivero”, dijo Rodríguez.

Foto: Luis Morillo

Pero no solo la fuente es objeto de vandalismo, también lo son los predios del Centro Simón Bolívar, la Básilica Santa Teresa, la Plaza Caracas y la Plaza Bolívar Civil, todos espacios de interés patrimonial.

Jesús Gómez, un estudiante de bachillerato que solía frecuentar la plaza con su compañeros de clase, lamenta el deterioro del parque de agua. Gómez, quien estrenó el parque en su primer día, cree que el lugar ha perdido parte de su encanto. Antes estaba limpia y funcionaba, pero ya no es lo mismo. No funcionan las luces sincronizadas.

Asimismo, hay quienes acuden al lugar para asearse o lavar algo de ropa. Ocurre con las personas en situación de calle y con los niños cuyos padres hacen del lugar un centro de recreo, cada vez que los pocos chorros disponibles florecen.

Rita Monsalve, residente de la parroquia Santa Teresa, que ha visto eclipsar una de las plazas más emblemáticas del centro, cuenta que la Plaza Diego Ibarra ha perdido todo su atractivo. El lugar, asegura, es el punto de encuentro para quienes cierran ventas de droga al menudeo en una zona que es la sede administrativa del Consejo Nacional Electoral.

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Para nadie es un secreto que en este lugar se despecha la droga. Después de las 6:00 de la tarde se puede ver cómo llegan hombres y jóvenes con los bolsos terceados a hacer sus negocios, denuncia Monsalve.

Efraín Bárcenas, un universitario que labora como cajero en una panadería de la zona, demanda presencia de la Guardia Nacional. El piso de la plaza exhibe la huella implacable del tránsito de vehículos oficiales. El lugar funciona como aparcadero para los funcionarios del CNE y de los jueces de los tribunales civiles, denunció un funcionario público, cuyo nombre pidió resguardar.

Foto: Luis Morillo

En el lugar, reportan comerciantes, se registran entre cinco y siete asaltos por día. Aseguran que toda la seguridad se concentra en el casco y se ha relegado la vigilancia en las parroquias Santa Teresa, San Agustín y Santa Rosalía.

Fotos: Luis Morillo @luizmorillo15


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