A diferencia de la minería que creció 6 % en el tercer trimestre del año pasado, sectores de comercio y servicios de reparación, manufactura y construcción registraron una contracción en su PIB que supera 40 %.

Caracas. Desde 2012 el sector minero arrastraba una caída sostenida, como casi la mayoría del resto de las actividades económicas del país, sin embargo, la mala racha la mantuvo hasta el tercer trimestre de 2017. Luego de cinco años con el signo negativo, la minería comenzó a recuperarse a partir del cuarto trimestre de 2017. Según las estadísticas del Banco Central de Venezuela el Producto Interno Bruto (PIB) minero fue el único que creció en 2018.

En el cuarto trimestre de 2015 el PIB minero se ubicó en −12,8 %, en 2016 −39,6 %. En el cuarto trimestre de 2017 comenzó a recuperarse y cerró en +28,7 %. En el tercer trimestre de 2018, hasta donde la data del BCV está disponible, el indicador se ubicó en +6 %.

A diferencia de la minería que creció 6 % en el tercer trimestre del año pasado, sectores de comercio y servicios de reparación, manufactura y construcción registraron una contracción en su PIB que supera 40 %. Solo construcción cayó 67,9 % en ese periodo.

El PIB de Venezuela cayó −22,5 % en el tercer trimestre del año pasado, tras una contracción sostenida de cinco años, de acuerdo con el BCV. La economía lleva seis años en recesión. El Fondo Monetario Internacional calcula que en 2019 la contracción del PIB se acerque a 36 %. La Asamblea Nacional asegura que la economía venezolana suma una caída cercana a 60 % en los últimos cinco años, algo que distintos economistas advierten que no tiene precedentes en el país y tampoco en la región.

El economista Asdrúbal Oliveros explica que el desempeño del sector minero probablemente está ligado a la explotación del Arco Minero del Orinoco (AMO), creado en 2016 por Nicolás Maduro y que organizaciones civiles rechazan por “violar derechos fundamentales de comunidades indígenas, rurales y locales”.

“La expansión de la minería ha tenido una relación prácticamente proporcional al aumento de la violencia y la criminalidad. Los focos de mayor violencia en el país se encuentran en varios municipios del estado Bolívar donde la minería aurífera es la principal actividad económica”, revela el Informe sobre la situación de derechos humanos en el Arco Minero y el territorio venezolano ubicado al sur del río Orinoco del colectivo Plataforma Contra el Arco Minero.

“La explotación del oro y otros metales en la región sur puede explicar ese desempeño del PIB. En términos de aporte a la economía, desde siempre la capacidad del PIB minero a la economía total es ínfimo. La verdad es que su capacidad de generar efecto multiplicador en los otros sectores es extremadamente limitado. Por otro lado, habría que sopesar, el efecto adverso que eso tiene en el equilibrio ambiental, en los temas de afectación al medioambiente que están ocurriendo en esa zona, pero que ese sector, que es el único que crece, represente un oxígeno importante para la economía como efecto multiplicador, eso no lo tiene”, dice Oliveros a Crónica.Uno.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) Venezuela solo exportó 91,5 toneladas de oro entre 1998 y 2011. Sin embargo, cifras de comercio cruzadas entre los datos oficiales de cada gobierno perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas y el Un Comtrade reportan que Venezuela en realidad exportó 1586 toneladas de oro durante ese período. Es decir, el tamaño de la minería ilegal fue 17,3 veces el tamaño de la legal, revela el informe Impactos de los incentivos de la corrupción de Transparencia Venezuela.

La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional (AN) denunció que hasta abril de este año las autoridades habrían sacado más de 20 toneladas de oro del país. En 2018 la nación vendió unas 73 toneladas de oro a tres empresas extranjeras, una de ellas Noor Capital de Emiratos Árabes, de acuerdo con información de la Comisión de Finanzas. En febrero el Parlamento, de mayoría opositora, recordó que cualquier operación que se hiciera sin la aprobación de esa institución carecía de legalidad y se prestaba para cometer legitimación de capitales y malversar dinero público de Venezuela.

El año pasado las actividades ilícitas estimadas por la firma de análisis financiero Ecoanalítica se ubicaron alrededor de los $6000 millones, de ese monto, las operaciones anuales de oro generaron incentivos de $1834 millones.

El oro es un activo altamente líquido pero escaso. Se compra como un bien de lujo tanto como una inversión, este metal puede jugar cuatro roles fundamentales en una cartera: una fuente de rendimientos a largo plazo, un diversificador que puede mitigar las pérdidas en tiempos de estrés del mercado, un activo líquido sin riesgo de crédito que ha superado a las monedas fiduciarias y un medio para mejorar el rendimiento general de la cartera, según el Consejo Mundial del Oro.

El oro ha alcanzado un nivel máximo en los últimos seis años. A finales de agosto la onza troy, que equivale a 31,1 gramos, costaba cerca de $1535. En julio de 2019 en promedio la onza llegó a los $1415, de acuerdo con el BCV. A medida que arrecian las sanciones contra la administración de Nicolás Maduro, especialmente sobre el sector petrolero, las autoridades presionan aún más las actividades de la minería. Desde la Comisión de Finanzas se denuncia que las operaciones son ilícitas y buscan burlar las sanciones de Estados Unidos.

El sector crece en medio de graves denuncias de violaciones al medioambiente y a las poblaciones que habitan al sur de Venezuela. La Plataforma Contra el Arco Minero responsabiliza al AMO del resurgimiento de enfermedades ya erradicadas, como el sarampión y la difteria, y la proliferación de epidemias como la malaria. En el informe antes citado, sostienen que los municipios Callao, Roscio y Sifontes registran tasas por muertes violentas, que superan a la media del resto del país: 81,4 víctimas por cada 100.000 habitantes en 2018.


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