A pesar de la abrupta convocatoria de la oposición, los manifestantes llenaron la autopista y fueron reprimidos, una vez más, por los cuerpos de seguridad.

Caracas. “5, 4, 3, 2, 1… ¡Vamos!”, con este grito de guerra decenas de jóvenes encapuchados que estaban sobre la autopista a la altura de Las Mercedes, hicieron retroceder, lanzándole piedras y otros objetos, a un piquete de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), conformado por dos tanquetas y unos 20 funcionarios que contaban con escopetas para disparar perdigones y bombas lacrimógenas. “Sí podemos, sí podemos”, fue el coro de la victoria momentánea que obtuvieron los manifestantes.

Y es que, por segundo día consecutivo, la oposición dio una demostración de fuerza y logró llenar la autopista, a pesar de que esta vez la convocatoria se hizo con menos de 24 horas de antelación. De nuevo, el asfalto caliente de la Francisco Fajardo fue el escenario de una batalla campal entre los manifestantes y las autoridades. “No queremos dictadura, como la de Cuba”, entonaban algunos.

Los manifestantes volvieron a pelear durante horas con los cuerpos de seguridad en la autopista. 

Viéndose rebasados por los marchantes, los guardias llamaron refuerzos y otras 5 tanquetas se posaron sobre la vía. Empezó la batalla de bombas y perdigones, contra piedras. La refriega duró más de dos horas y pasadas las 3:00 p. m., la GNB y la PNB lograron que los manifestantes se fueran replegando hacia Altamira. Algunos fueron abandonando la vía en los distintos accesos y se formaron focos de resistencia en Las Mercedes, Altamira y Bello Monte.

Dentro del grupo de encapuchados se desarrollaba una solidaridad automática. Aunque no se conocen, se atiende inmediatamente a los afectados por los gases o a quien tiene alguna herida. También hacen esfuerzos, no siempre certeros, por articularse. Otros exhiben excentricidades, como llevar puesta la famosa máscara que usa el movimiento de “Anonymous”. Uno de los jóvenes, con la capucha cubriendo su rostro, tocaba su cuatro mientras caían las lacrimógenas a su alrededor. Otro manifestante decidió desnudarse completamente, intentó dialogar con los guardias y se montó sobre una de las tanquetas de los cuerpos de seguridad. En algunas fotos se aprecia que recibió varios impactos de perdigones. Versiones extraoficiales señalan que el nombre de este manifestante es Hans Wuerich.

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Un manifestante se desnudó y se subió a una de las tanquetas de los cuerpos de seguridad. 

En la autopista estuvo el gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski. Sin máscara antigas, ni algún tipo de protección, aguantó el efecto del humo, algo que fue reconocido por los opositores con el característico grito de “valiente, valiente”. El dirigente habló con algunos marchistas, tratando de disuadirlos de actitudes violentas y señalando que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunciaría nuevas acciones dentro de poco. “Las autoridades reprimen sin agotar el diálogo”, se quejaba. Muy cerca del lugar en el que estaba el gobernador, también estaban los diputados Juan Miguel Matheus y Marco Bozo de Primero Justicia (PJ), quienes también resistieron los efectos de los gases.

Capriles también resistió los efectos de los gases en la autopista.

Represión sin diálogo

Lograr llegar a la autopista fue más trabajoso para los manifestantes en esta jornada. En puntos de partida como la avenida O’Higgins y Santa Mónica los efectivos policiales dispersaron a las personas con gases lacrimógenos, sin mediar palabra. No fue sino hasta cerca de la 1:00 p. m. cuando la gente logró pisar esa arteria vial. Quienes estaban en Las Mercedes y Bello Monte, lo hicieron, otra vez, por los puentes de guerra que comunican con la Francisco Fajardo.

Varias personas fueron afectadas por los gases. 

Mientras que el músculo de la concentración, que se reunió en Altamira y Santa Fe, también pudo entrar a la vía. La multitud más nutrida se agrupó a la altura del Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT), pero lucía desorientada, pues no se veía a ningún dirigente opositor que guiara a las personas. En el ínterin, unos decían que había que ir a El Rosal, otros hablaban de La Carlota y de Altamira. Finalmente, los jóvenes decidieron caminar con dirección oeste para entonar su “5, 4, 3, 2, 1” y hacer retroceder, por un momento, a la GNB. El llamado a la “resistencia” sigue siendo su principal consigna.

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Un manifestante decidió tocar un cuatro mientras caían las lacrimógenas.

Fotos: Francisco Bruzco



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