A finales de mayo de este año se cayó la página web del Ministerio para la Salud. Esto ocurrió a pocas semanas de publicarse, luego de dos años de censura, el Boletín Epidemiológico que mostró un repunte en las muertes acumuladas en menores de un año: 11.466 en total, 30.12 % respecto al año 2015.

Caracas. El portal electrónico del Ministerio de Salud lleva casi tres meses caído, luego de que se publicara el Boletín Epidemiológico que mostró un repunte en las muertes acumuladas en menores de un año: 11.466 en total, 30.12 % respecto al año 2015.

Desde entonces no se sabe nada oficial en materia de salud. Lo poco que se conoce se publica en los medios oficiales, y de manera muy general, como el anuncio de la formación de las promotoras comunitarias en parto humanizado, hace un par de semanas.

Las informaciones duras y de interés nacional como la epidemiológica, e incluso la inversión en la red hospitalaria, permanecen ocultas y en las gavetas del Gobierno.

Y mientras tanto, la epidemia de malaria que afecta amplias regiones del territorio nacional carece de control y tratamiento efectivo, según denunció el doctor José Félix Oletta, exministro de Sanidad, el pasado 19 de julio.

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A su juicio, son escasas las informaciones de las que se disponen en el año 2017. Los datos oficiales, no divulgados, que recogimos hasta la semana epidemiológica 9 [hasta el 4 de marzo], indicaban una incidencia acumulada de 61.737 casos autóctonos nuevos, con un incremento de 66,18 %, en comparación a igual período de 2016. No incluían estas cifras, el número de casos de recaídas y recrudescencia, ni los casos importados.

La censura institucional ha impedido obtener nuevas cifras desde entonces. Algunos datos, tomados de medios periodísticos regionales y de entrevistas de colegas —como la que recogemos en esta nota, aportada por el doctor Marcos Lima Martínez, del estado Bolívar— revelan la gravedad de lo que ocurre.

Denunció que no se están realizando actividades de control de vectores, los escasos rociamientos se están preparando fuera de las normas nacionales de la Dirección de Saneamiento Ambiental, hay graves fallas en el tratamiento de los pacientes, no hay primaquina y las dosis que reciben muchos pacientes son insuficientes.

No es que antes de la caída del portal el país conocía esos datos. Toda la información y las estadísticas, que son del dominio público, estaban ocultas desde finales de 2014.

“La exministra Antonieta Caporale no mandó a publicar el boletín por voluntad propia, eso fue un error por el que incluso rodó la cabeza del director nacional de Epidemiología. Ellos mismos tumbaron luego la página y salieron a decir que era un hackeo. Situación que ahora es muy delicada porque siguen demostrando que no les interesa para nada la salud del pueblo, sino las armas y el poder, cuando es una obligación garantizar los derechos fundamentales de la población. En cambio, aquí no sabemos cuántos casos hay de difteria o de malaria, con el riesgo de que haya una epidemia activa”.

Más bien desde que Luis López asumió el despacho de MinSalud, el control sanitario quedó en manos de militares y personal de salud que proviene de Aragua, que trabajaron con él cuando era director de Corposalud durante el mandato como gobernador de Tareck el Aissami.

“Los tratamientos para la malaria y la tuberculosis se entregan a la Zona Operativa de Defensa Integral de Aragua y de ahí pasa a Bolívar y Amazonas. Allá cuando no envían los fármacos un paciente puede conseguir hasta en Bs. 600.000 las medicinas”.

Sin control

Pero no solo de esta pata cojea la salud. A la opacidad de la información se suma el hecho de que desde India están llegando medicamentos que no pasan por las evaluaciones técnicas, de acuerdo con la investigación proporcionada por el investigador.

También están entrando por las fronteras productos sin ningún tipo de control de precios, desde que el Gobierno levantó la disposición y quitó la regulación, lo que dolarizó las medicinas.

Foto referencial Archivo Crónica.Uno



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