Esta vecina de la parroquia La Pastora todo el día está pensando en un plan para ayudar a las personas más vulnerables, independientemente del color político con el que se identifiquen.

Caracas. “Ya te vamos a conseguir el dinero. No te preocupes”, dijo seguido al hola telefónico.

Parecía estar en automático cuando daba cuenta de las gestiones: “Ya tenemos conversado con la persona que nos va a dar el donativo para los zapatos ortopédicos”, continuó diciendo Sol Guerra, una vecina de la parroquia La Pastora, que de sol a sol se la pasa ideando un plan para ayudar a las personas más vulnerables de esta zona ubicada a los pies del Ávila.

Unos segundos en silencio del otro lado de la bocina y ante la pregunta posterior ¿de qué dinero me hablas?, fue que Sol recapituló y entendió que se trataba de otra persona que no buscaba ayuda sino más bien entrevistarla.

Contó que en ese momento estaba resolviendo la situación de unas familias a las que se les cayó la casa producto de las lluvias recientes. Y, embotada como estaba, igual atendía las llamadas de las personas que le pedían auxilio para otras cosas: “Ese esa es mi labor social aquí en La Pastora. Lo vengo haciendo desde hace más de 13 años en una escuela de la parroquia La Vega, pero hace tres entendí que también mi comunidad necesita una mano amiga”.

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Todo empezó cuando decidió acompañar a los candidatos para la Asamblea Nacional en los eventos de las campañas. “Vi cómo la gente se acercaba a plantear sus problemas y eso me sensibilizó más. Aquí hay muchas personas en situación muy crítica y los casos de salud abundan”, comentó.

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Sol en uno de los encuentros con líderes comunitarios.

Así que decidió salir a hacer “campaña” pero esta vez por el bien de la parroquia. Así, camina por las quebradas para averiguar si les hacen mantenimiento; organiza reuniones para saber cómo está el tema de los consejos comunales y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) y anda, en estos momentos, buscando fondos para ver cómo coordina las fiestas navideñas en la zona.

Cree que por la situación del país quizás este año no den regalos, “pero sí queremos arrancar las navidades con las tradiciones y hacer los villancicos en el casco central”.

Los fondos para ayudar a las personas a veces salen de sus bolsillos, no obstante, igual toca puertas, “no me importa de quién sean. Busco a los oficialistas e incluso he ido a las oficinas del alcalde Jorge Rodríguez”. De los opositores ha conseguido algo, dijo, mientras que de los seguidores del Gobierno solo hay palabras bonitas, “y con eso no se pueden comprar las muletas o las sillas de rueda de las personas necesitadas”.

Guerra indicó que le hace honor a su nombre. “No me gusta alardear pero soy una guerrera por mi comunidad. Saco tiempo de dónde sea y siempre busco un plan b para que salgan las ayudas”, sostuvo.

Se ha regado tanto la voz de sus activismo popular que la lista de peticiones es larga. No solo son muletas o sillas de ruedas, sino bastones, zapatos ortopédicos, medicinas, pelotas, uniformes y hasta comida.

Guerra, docente de profesión y funcionario público desde hace 14 años, además procura formarse en liderazgo comunal y por ahora hace un trabajo de hormiguita el cual espera trascienda, pues lo que pretende —y con ella la gente buena que la acompaña en sus trabajos de calle— es hacer de La Pastora una localidad donde el modelo de organización se imponga.

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Haciendo recorridos por las quebradas de La Pastora, junto con otros líderes vecinales.

Fotos: Cortesía Sol Guerra/ Mariana Mendoza/ Archivo Crónica.Uno


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