La medallista olímpica reveló que planea crear una fundación para atender las causas sociales y recordó cómo pasaba las Navidades en San Félix.

Caracas. Stefany Hernández (Ciudad Guayana, 13 de junio de 1991) tenía la traviesa costumbre de lanzar fosforitos cuando era niña y pasaba las Navidades en San Félix junto con su numerosa familia. “Los lanzaba debajo del carro para que sonaran más duro”, cuenta la medallista de bronce en los Juegos Olímpicos Río 2016. La ciclista BMX añora esas celebraciones donde, de alguna forma, un regalo marcó su camino en el mundo del deporte.

“Todavía recuerdo ese momento de felicidad. Era un triciclo morado de La Sirenita y apenas me lo dieron salí montada. Mi mamá dice que tenía uno o dos años y medio y que cuando me lo dieron me puse a pasear por los jardines del edificio”, señala Hernández, perteneciente a una familia de seis hermanos por parte de papá y 15 por la rama materna. La menor entre las “niñitas” de la casa admite que solía cuestionar la llegada de San Nicolás o el Niño Jesús en las madrugadas del 25 de diciembre.

“Yo era muy escéptica con lo de San Nicolás. Yo decía ‘si en mi casa no hay chimenea, se supone que tiene que entrar por la puerta. ¿Cómo hace para tener la llave de la puerta?’ Siempre tuve la duda. Le decíamos Juan Nicolás porque mi papá se llamaba Juan. Crecí con eso y siempre supe que eran mi mamá y mi papá quienes llevaban estos regalos”, afirma la deportista que tiene cinco años sin pasar las fiestas en Venezuela debido a que reside en Suiza y este año las pasará con su madre en Lyon, Francia.

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Solidaria desde chiquita

Desde esas ya lejanas festividades decembrinas en el estado Bolívar, Hernández mostraba su espíritu solidario con los parientes más necesitados. “Cuando íbamos a llevarles los regalos a mis primitas yo hacía ‘jojojo’ y me encantaba ir y regalarles porque tenía algunas tías que tenían pocas posibilidades de comprar juguetes nuevos y hacíamos lo posible para poder compartir un poco de esa alegría”. Y ese espíritu, la pedalista lo mantiene. De hecho, en 2017 tiene en agenda canalizarlo a través de la Fundación Stefany Hernández.

“Recuerdo que entre 2010 y 2011 en la familia recogíamos ropa y regalos y los repartíamos donde vivía mi papá que es una zona rural en el estado Delta Amacuro. Tengo una fundación que está en proceso de formación y creación para los futuros proyectos. Este tipo de causas obviamente que me interesan porque para mí tienen que ver con dar, compartir y crecer. Lo que hago yo no es solamente por mí, es por una alegría y un bien colectivo”, resalta Hernández, ya saliendo de una lesión de rodilla que la hizo pasar en muletas buena parte del mes de diciembre.

Además de dedicarse a los proyectos altruistas en 2017, la medallista asegura que no variará mucho la tradición de las 12 uvas y los 12 deseos el 31 de diciembre, si bien reconoce que normalmente cuando va por la tercera se le olvida todo y se las termina de comer. “Mis deseos siempre son salud, amor, éxito, compañía, paciencia, enfoque en ser cada día mejor y mucho agradecimiento”. ¿Y en el deporte? “Hay que darle continuidad a las cosas que he tenido y seguir creciendo poco a poco. El deseo de mejorar está en uno, en que a uno se le despierte esa chispa”.

La medalla olímpica de este año dejó muy en claro que en la guayanesa la llama por ser la mejor está más viva que nunca.

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