Trabajadores de Anzoátegui salieron a las calles en rechazo a los salarios de hambre

rechazo a los salarios

Trabajadores de los sectores eléctrico, cementero y automotor protestaron en diversos puntos de la zona norte con el argumento de que la precariedad laboral en la que se desempeñan sobrepasó los límites de paciencia. Jubilados de Corpoelec afirman que sobreviven apenas con 40.000 bolívares al mes.

Puerto La Cruz. Encarnación Santamaría es un liniero eléctrico destacado en la población de Clarines al oeste del estado Anzoátegui que, con afecciones en sus hombros, apenas logró su jubilación de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en noviembre de 2018.

Esa jubilación, más que su descanso, representó su pesadilla: quedó confinado a un salario de 40.000 bolívares mensuales y a una lucha por que la compañía le indemnice por las lesiones que sufriera como consecuencia de su desempeño laboral y que ahora se ve en la necesidad de tratar por su cuenta porque, como él afirma, “no he recibido ni un centavo de la empresa”.

Santamaría formó parte del grupo de trabajadores de la estatal eléctrica que este miércoles protestó en la sede ubicada en la avenida Municipal de Puerto La Cruz, en reclamo de lo que se ha hecho una constante de la masa trabajadora en el ámbito nacional durante las últimas semanas: salarios dignos y mejores condiciones laborales.

La empresa sabía de la condición que yo padecía hace más de ocho años y pese a que tramité la jubilación, apenas el año pasado me la otorgaron y fue forzosa. Los organismos aquí no funcionan, fui a Inpsasel y ellos en el informe pericial determinaron que mis lesiones fueron consecuencia de las condiciones de trabajo y la empresa no me reconoció ni medio, más bien cuando me operé la primera vez el hombro izquierdo me descontaron ocho meses de salario. Tengo que volverme a operar y es dinero que tengo que parir.

Olivia Sabino es jubilada del área administrativa, y, al igual que Santamaría, afirma que “prácticamente sobrevivo porque estoy en una familia donde todos aportan algo”.

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“La situación es crítica, a nosotros solo nos pagan esos 40.000 bolívares y del resto no tenemos beneficios. En julio tocaba pagarnos el bono de recreación que eran 60 salarios mínimos y eso brilla por su ausencia”.

Estampida de personal

Entrar en la sede de Corpoelec en Puerto La Cruz es como cruzar el umbral de un pueblo fantasma. La ausencia del personal es notoria y como lo dice el vicepresidente del Sindicato de Trabajadores de Fomento Eléctrico en Anzoátegui y secretario ejecutivo de Fetraelec, Juan García: “Las renuncias continúan a medida que pasan los días”.

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Jubilados indicaron que no gozan de beneficios adicionales al salario. Foto: José Camacho

García refiere que de 1700 trabajadores con los que contaba la organización, hoy solo quedan 800 para atender todo el sistema eléctrico de la entidad.

“La situación del sector eléctrico es crítica, tenemos trabajadores que no acuden a hacer sus guardias a las subestaciones porque simplemente no tienen cómo moverse, además de recibir salarios de hambre y una nula dotación de implementos de seguridad. Un trabajador de nivel I recibe como compensación 40.000 bolívares y el que más gana cobra 96.000 bolívares mensuales. El trabajador hace milagros para ir a los sitios de trabajo, las opciones que les quedan son matar tigres o irse del país y en esta última apenas llegan a cualquier ciudad los contratan por ser una mano de obra calificada y probada. Con este panorama no es descabellado que se produzca una nueva falla a nivel nacional”.

La protesta de los trabajadores eléctricos fue acompañada por personal de Vencemos, Pdvsa y Cantv, quienes indicaron que los reclamos son los mismos en todas las empresas estatizadas.

Ellos tomaron estas empresas y ninguna funciona. Todas las empresas están en el suelo. En Vencemos a los trabajadores les da temor ir a la planta por las condiciones de seguridad en las que laboran. Al patrono no le importa matarnos de hambre, refirió Eliézer Bellorín, empleado de la antigua Cemex.

Automotrices con larga lucha

Los empleados de la planta MMC Automotriz acudieron al Palacio de Justicia en Barcelona, para presionar a los jueces a fin de que dicten la sentencia definitiva que, según ellos, les retribuye una buena cantidad de pasivos laborales que llevan años sin cobrar.

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Operadores de la planta ubicada en la zona industrial sostuvieron que “en los tribunales existe una especie de componenda porque cada vez que les toca emitir la sentencia se inventan cualquier pretexto para retardarla”.

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Trabajadores de MMC Automotriz indicaron que se mantendrán en la calle hasta lograr el pago de sus pasivos. Foto: José Camacho.

“Esta decisión sabemos de todas todas que es favorable para nosotros y por lo tanto MMC Automotriz tiene que pagarnos todos los pasivos que de ella se hayan generado. Este retardo no descartamos que sea a propósito porque la empresa está empeñada en pagarnos una liquidación de 130 dólares por todos nuestros años de servicio”.

El grupo indicó que actualmente devengan un salario de Bs. 10.000 semanales sin otros beneficios. Denunciaron además que las operaciones de la empresa están paralizadas pese a que recientemente recibieron recursos del Ejecutivo de Nicolás Maduro para reactivarla y lo que hicieron fue importar vehículos.

“Hacemos un llamado a los ministros Eduardo Piñate e Hipólito Abreu para que resuelvan esta situación de una vez y metan la lupa en la empresa. Queremos saber cuál fue el destino de esos recursos que les aprobaron, porque mientras nosotros tenemos que vender tequeños para sobrevivir, ellos mantienen las operaciones paralizadas”.


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