Trabajadores denuncian que hospital Pérez Carreño está sumergido en su peor crisis desde su fundación

El Hospital Pérez Carreño, uno de los más emblemáticos de Caracas, sufre los embates de la emergencia humanitaria. Tanto pacientes como personal que labora en la institución demandan el ingreso de la ayuda para así paliar las deficiencias que presenta el recinto; sus trabajadores exigen que se respete el derecho a la protesta y recuperar su poder adquisitivo.

Caracas. Personal médico, enfermeras, bioanalistas y obreros del Hospital Pérez Carreño denunciaron la emergencia hospitalaria que se vive en el recinto y exigieron «que la ayuda humanitaria llegue» pues los casos de mortalidad, morbilidad e infección por no contar con los insumos necesarios, no hacen sino aumentar. Aseguraron que seguirán alzando su voz de protesta pese a los constantes amedrentamientos que reciben por parte del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).

Yasmín Medina trabaja como enfermera en dicho centro asistencial que fue inaugurado a inicios de los años 70. Su hija fue internada la semana pasada debido a una infección urinaria y el sábado, cuenta, ocurrió algo «muy catastrófico».

Se le cumplió el tratamiento de ranitidina a todos los pacientes que estaban en la habitación —donde está mi hija— con la misma inyectadora«, mencionó Medina.

Asimismo, explicó que al hablar con las enfermeras de turno estas le informaron que, para los 25 niños internados, solo les habían dejado dos inyectadoras.

El caso de Medina y su hija es solo uno de los tantos que diariamente deben sortear quienes trabajan en el Pérez Carreño. Neomar Balza, médico traumatólogo que trabaja allí, mencionó que  «el fin de semana se levantaron tres actas porque llegaron pacientes politraumatizados y no había ni siquiera guantes de emergencia para atenderlos». A su juicio, no es justo para los pacientes que el personal que ahí labora trate de dar una atención de calidad y no disponga «del material necesario para ello».

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«Estamos de manos atadas», sentencia Balza. Critica que la indolencia de quienes gobiernan el país «ha llegado a límites inimaginables». Está consciente de la eventual entrada de ayuda humanitaria no va a solventar la crisis de salud, pero asegura que sería «el punto de inicio para que poco a poco vaya mejorando la atención a los pacientes. Que esos pacientes vulnerables puedan ser atendidos pues son la prioridad en este momento».

Las estadísticas epidemiológicas y de mortalidad no han sido publicadas por el Ministerio de Salud desde 2016, sin embargo, la certeza de que han aumentado no es un secreto para los trabajadores; «es un secreto de Estado, acceder a esas cifras evidenciaría cómo se mueren los pacientes en los hospitales», sentencia Balza.

El área de quirófanos está en baja operatividad, muchos tienen si acaso una sola fuente de luz funcionando y algunos ninguna.

Los aires acondicionados están en mal estado. No tenemos suficiente variedad de guantes para trabajar y hay casos en los que se han quedado dentro de la cavidad pues son guantes muy grandes para ello«, señaló el traumatólogo.

Balza mencionó que lo que se vive en el Pérez Carreño «es una situación de riesgo tanto para pacientes como para el personal» pues ambos son propensos a contraer enfermedades por la falta de insumos necesarios para atender enfermedades y tratamientos.

Susana Blanco exigió que se permita la entrada de ayuda humanitaria al país. Foto: Alberto Torres

A juicio de la doctora Susana Blanco, presidenta de la Sociedad de Médicos Adjuntos, la emergencia humanitaria compleja es un hecho y no cabe discutir «si es injerencia, invasión o intervención» pues la realidad y la necesidad está a la vista de todos. «No somos fantasmas, sabemos de lo que estamos hablando. Muchos personeros en las Fuerzas Armadas y en las direcciones de salud pareciera que no supiesen de qué se trata una crisis de salud», señaló.

Miren hacia nosotros, hacia nuestros servicios y hacia lo que somos. No diéramos entrevistas de este tipo, y menos sabiendo de las represalias, si no estuviéramos verdaderamente convencidos de que así no podemos seguir«, sentenció Blanco.

De acuerdo con el Reporte Nacional Emergencia Humanitaria Compleja Septiembre 2018, 71 % de las emergencias en la mayoría de los hospitales públicos del país no pueden prestar servicios de manera regular, 22 % dejó de funcionar y 53 % de los quirófanos están cerrados. Para Blanco, el recinto donde labora «está sumergido en la peor crisis desde que se fundó».

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Despidos por protestar y bajo nivel salarial

Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, denunció la ola de despidos que ha realizado últimamente el IVSS por motivos de protesta, tomando como causal los retardos y las faltas justificadas.

La emigración masiva de venezolanos ha mermado la cantidad de personal disponible en los centros asistenciales. Según Contreras, «más del 50 % del gremio médico y 40 % del de Enfermería se ha ido, así que no solamente tenemos hospitales sin insumos y servicios para el paciente, sino sin gente que atienda«.

Envió un mensaje a quien hoy ocupa el cargo de ministro de Salud pues “muy pronto en Venezuela imperará el orden constitucional y esas personas que están botando volverán al Seguro Social para restituir el sistema de salud».

Por su parte, Naucela Udiño, miembro del Colegio de Enfermeras, criticó que “de manera inconsulta” el Ministerio de Salud les adelantó la primera quincena de pago de febrero por lo que ya tienen “casi un mes sin cobrar, sin que nadie nos dé respuesta”. Asimismo, lamentó el paupérrimo salario que devenga todo el personal de enfermería del hospital (Bs. S. 24.300) que no distingue entre nivel de educación ni años de servicio.

«Muchos trabajadores no tienen ni para el pasaje, mucho menos para comer», denunció Udiño. Foto: Alberto Torres

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