Dirigentes y analistas independientes coincidieron en que la protesta se agudizará conforme se acerque el 30 de julio, fecha de las elecciones para la ANC.

Caracas. 100 días de protestas casi diarias, 87 muertos, 1419 heridos y 3616 arrestos —de acuerdo con cifras del Ministerio Público (MP) y el Foro Penal Venezolano (FPV)— no son suficientes para que se aplaquen las movilizaciones en el país. Tanto dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como analistas independientes coincidieron en que la situación conflictiva y los enfrentamientos en las calles se mantendrán y se irán intensificando a medida que se acerque el 30 de julio, fecha prevista para que se realicen las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Estamos en un clima de conflicto total, consideró el politólogo Luis Salamanca.

Luego de 100 días de manifestaciones contra el Gobierno, tanto diputados de la oposición como expertos dieron un balance sobre la jornada. “Cuando empezó nadie hubiese dicho que esto iba a durar 100 días”, expresó el diputado y jefe de la fracción de la MUD, Stalin González.

Pocos son los que recuerdan que el detonante de las protestas fueron las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en las que ese juzgado asumía las competencias del Parlamento. El propio diputado Carlos Paparoni, uno de los más jóvenes de la bancada y quien ha sido herido en múltiples oportunidades en las protestas, rememora cuando el presidente del Poder Legislativo, Julio Borges, rompió un fajo de hojas con la sentencia impresa ante las cámaras de televisión el 30 de marzo. Sin embargo, opina que ese no es el combustible que activa a los marchistas.

Quien crea que esto es una protesta por derechos políticos no ha entendido la calle. Estamos en la calle porque hay tres millones de venezolanos que están buscando comida en la basura. Estamos en la calle porque uno de cada dos niños menores de 5 años está presentando desnutrición. Estamos en la calle porque Venezuela se ha hecho el país más difícil para poder comer.

Tanto Paparoni como González estiman que, a pesar del saldo trágico de las protestas, quienes se oponen al Gobierno han conseguido logros. Yo rescato que esto dejó de ser un conflicto entre políticos, entre Gobierno y oposición, y se convirtió en algo de todos los venezolanos contra un pequeño grupo que pretende mantenernos viviendo como estamos viviendo. Cada uno de los venezolanos tomó una decisión individual de luchar por Venezuela, de darlo todo, dar esa batalla y hoy esa decisión individual se consigue en lo colectivo.

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Salamanca rescata la construcción de un “movimiento nacional de protesta”, pues esta se ha dado en diversos estados del país. Considera que las banderas políticas se conjugaron con las demandas sociales y hace un reconocimiento al liderazgo de la MUD que ha ganado “legitimidad” al encabezar las manifestaciones.

Este movimiento de protesta refleja las penurias sociales, pero también las penurias políticas. Es el despojo del Gobierno del derecho al voto, se empujó a esto con lo que pasó con el revocatorio, continuó con las regionales y con la Constituyente, que no tiene cabida en Venezuela. A la gente se le desconoce su derecho a manifestar y están vedados los espacios del poder público. Al estar cerradas todas las vía a la gente no le queda otra que irse a las calles.

Opinión distinta es la del analista Ricardo Sucre quien considera que, luego de 100 días en las calles, son escasos los logros que puede mostrar la dirigencia opositora.

El balance es muy costoso para un país y muy pobre. La apreciación que tienen las personas sobre las instituciones sigue siendo la misma. Tanto la AN como la MUD tienen cerca de 50 % de aprobación y 50 % de rechazo. Los estudiantes tienen todavía una opinión favorable pero cayeron unos 10 puntos. No ha habido mayores variaciones en términos de la opinión pública. Lo que ha logrado es que los moderados se alejen tanto del Gobierno, como de la oposición. Hay al menos un 30 % que ahora forma un tercer sector (…) el balance es muy desolador.

El Foro Penal Venezolano contabiliza 3616 arrestos en el marco de las protestas.

Conflicto en aumento

A solo 20 días para la Constituyente, dentro de la MUD hay distintas opiniones sobre cómo debe diseñarse la protesta de calle. Este 5 de julio la Asamblea Nacional convocó a un referendo consultivo para definir si las personas están de acuerdo con la ANC y lanzó una propuesta para “renovar” los poderes públicos. Igualmente, se habló del llamado a una “hora cero”. Paparoni señaló que la alianza opositora promoverá una intensificación de la protesta de calle para impedir los comicios convocados por Maduro.

Más que la forma de protesta es la decisión que tenemos los venezolanos de que hay que evitar que el 30 de julio se hagan las elecciones. No es un capricho político, al final del día son los dos modelos de país que están en la calle y hoy están luchando, no por el poder, sino por poder imponerse en un país que clama un cambio, expresó.

El diputado González, en cambio, sí habla sobre la necesidad de repensar y evaluar la agenda de protestas de ahora en adelante:

A esa protesta hay que darle orientación política y darle un mensaje claro, dotarla de herramientas y es evidente que tenemos que repensar el tema. Hacer un esquema de protestas donde esté la marcha, pero no sea lo único, donde esté la tranca pero no sea la única forma. Está la protesta creativa, el debate en las calles sobre el fraude Constituyente y por qué debe de parase ese fraude. La combinación de todos ellos es lo que va lograr el éxito en estos días que quedan.

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Los analistas sí coincidieron en que tanto desde el Gobierno como desde la oposición se radicalizarán las acciones, lo que aumentará la tensión política en el país. “Yo pienso que, a estas alturas, es poco lo que se puede hacer. Estamos en una situación, en una dinámica en la que la lógica es que o eres tú, o soy yo, señaló Sucre.

Salamanca sostuvo que los anuncios de la MUD permiten anticipar una “radicalización” del movimiento de protesta con la intención de relanzarlo.

Es costoso este esfuerzo para la población y se necesita oxigenarlo. El llamado plebiscito no tiene un efecto vinculante. Hay que llamarlo referendo, porque se suelen usar términos no constitucionales. Para solicitar ese referendo hay que hacerlo ante el Poder Electoral. Es un acto político, para generar más efecto político y se une con la ‘hora cero’. Ese término se usa para elementos espectaculares y radicales, para huelgas, paros. Uno esperaría un evento importante que relance el movimiento de protesta.

El Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello presentó una encuesta, realizada en el mes de mayo, en la que 75,7 % de los consultados indicó que se abstiene de ir a las protestas porque lo considera peligroso. “La violencia es opuesta a la posibilidad de aumentar la participación, en los últimos días se ha visto una disminución en la convocatoria que en parte se explica por esto”, señaló el director de la institución, Benigno Alarcón.

Fotos: Francisco Bruzco



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