Tras el apagón el dólar y el efectivo son reyes en el centro de Caracas

En algunas zonas del país y de Caracas el apagón supera las 92 horas y en la zona céntrica de la capital se sienten sus estragos: negocios cerrados, poca actividad y puntos fallando son una constante en una zona en la que solo la venta callejera de verduras parece no estar afectada.

Caracas. El pasado jueves 7 de marzo se registró un apagón sin precedentes en Venezuela, un suceso de tal magnitud que inclusive este lunes, las secuelas siguen sintiéndose en el centro de la capital donde el comercio trabajó “a media mecha”.

El lunes era un día no laborable, decretado así por Nicolás Maduro tras tener el país tres días sin electricidad. Sin embargo, eso no evitó que avenidas como la Universidad y la Fuerzas Armadas mostraran una gran cantidad de personas caminando por sus calles, muchas buscando comida, algunas simplemente aprovechando la luz del día para dejar sus hogares.

En boca de los transeúntes había un solo tema, el apagón que por 4 días mantuvo a la mayoría del país sin servicio eléctrico. “Yo me iba a volver loca”, llegó a decir una señora sobre el suceso mientras esperaba en un negocio de venta de empanadas que su tarjeta de débito pasara en el punto de venta. “Espero que aquí si pase, en el [negocio] de abajo no pasó“.

El problema con los puntos de venta no era exclusivo de los negocios de comida, virtualmente todos los negocios de las Fuerzas Armadas que no tenían punto decidieron no subir las santamarías este lunes, otros en cambio optaron por cobrar “un poquito más” en sus productos y decirle a los clientes que pasaran la tarjeta por el punto de algún negocio cercano. El problema con los pagos electrónicos fue tal que inclusive afectó a los buhoneros.

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Carlos (nombre ficticio), un buhonero que trabaja diariamente vendiendo cigarrillos detallados y controles remotos usados en las calles de la avenida Fuerzas Armadas, dijo que el grueso de sus ganancias son por la venta de cigarros y que sin el punto de venta no “vale la pena” seguir la jornada. “El cigarrillo yo la semana pasada lo tenía en 700 por punto, hoy lo tengo a 500, pero solo en efectivo“.

En la avenida Fuerzas Armadas la mayoría de los negocios seguían presentando fallas con los puntos de venta inclusive luego del retorno de la electricidad en la zona. Foto: Héctor Antolínez.

“Solo en efectivo” esa era la regla para la mayoría de los negocios. También en los quioscos, los cuales ante la incertidumbre con las transacciones electrónicas empezaron a aceptar dólares.

Si quieres regresa con dólares, varón. La tasa de cambio yo te la dejo en 2500 por dólar si traes pocos, si me traes más de 50 te la puedo dejar por encima de 3000, dijo el dueño de un quiosco luego de fracasar al intentar pasar una tarjeta del Banco de Venezuela en su punto de venta.

En las calles del centro de Caracas el único tipo de comercio que al parecer no se vio afectado fue el de la venta callejera de verduras y vegetales, las cuales por su precio, pueden ser compradas por el poco efectivo que todavía tenía la gente en su posesión, otros en su desesperación hacían colas en los cajeros de bancos, como el BFC, con la esperanza de que en algún momento estos fuesen recargados de efectivo.

Personas haciendo cola frente a un cajero del BFC que no tenía efectivo. Foto: Héctor Antolínez

Con el kilo de tomates a 500 bolívares, el de zanahoria a 1000 y el de cebolla a 2500, las personas obviaban negocios con problemas de punto de venta o que piden dólares para en cambio poder llevar algo de alimento a su casa.

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El café molido también era uno de los productos que se vendía en abundancia en la calle, este siempre en diferentes presentaciones y con precios que iban desde los 500 bolívares hasta los 2000, dependiendo de cuántos gramos las personas quisieran llevar, pero al igual que otros lugares, solo el efectivo permitía a las personas llevarse una “teta”.

“Tetas” de café en un puesto de venta callejero. Foto: Héctor Antolínez

“No voy a comprar mucho, si se va la luz puedo perder la comida”, comentó una señora mientras compraba tomates en un puesto a eso de las 11 de la mañana y, como si se tratara de una predicción, una hora y media después la electricidad volvió a fallar en el centro de Caracas. La interrupción fue por solo 5 minutos, pero quizá solo eso bastó para reavivar el miedo de los habitantes de la urbe.


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