Tupamaros golpearon a trabajadores que reclamaban sueldos y el derecho a la salud

Este martes, desde las 8:30 a. m., se organizó una marcha por la salud. Los gremios pretendían llegar al ministerio rector para reclamar la discusión de la convención colectiva y la dotación de insumos y medicinas para los hospitales.

Pasado el mediodía un grupo de hombres con chaquetas y gorras que los identificaban como Tupamaros y de la milicia revolucionaria, atacaron con palos y con puños a varias personas, entre ellas dirigentes sindicales, que aún permanecían en la avenida San Martín esperando que el piquete de la PNB se retirara y abriera el paso peatonal y vehicular.

Caracas. Un grupo nutrido de hombres con chaquetas y gorras que los identificaban como Tupamaros acabó con una golpiza  la marcha por la salud. Una concentración pacífica en la que los trabajadores pedían el inicio de la convención colectiva, medicamentos, insumos y una mejora sustancial de la infraestructura hospitalaria.

Pasado el mediodía, cuando incluso los dirigentes sindicales de los diferentes gremios de la salud daban por terminada la concentración, el ambiente se enrareció debido a la presencia de motorizados en la parte superior del elevado de San Martín.

Otro grupo de hombres a pie hizo acto de presencia en la avenida. Entre ellos se encontraba Oswaldo Rivero, alias “Cabeza de mango”, conductor del programa «Zurda Conducta» que transmite el canal del Estado Venezolana de Televisión (VTV).

Francisco Valencia (Codevida): “La situación es sumamente grave. El año pasado nos reunimos una sola vez con la exministra Luisana Melo y no se logró la aceptación de la crisis humanitaria. Los pacientes crónicos son los que están más afectados, pues no han importado medicamentos de alto costo desde agosto pasado. Solo de los trasplantados entre noviembre y diciembre de 2016 murieron dos porque no pudieron seguir con los tratamientos. Las mujeres con cáncer de mama tienen dos meses sin los fármacos. Es necesario que la ministra Caporale nos escuche”.

Desde muy temprano estos sujetos merodearon la zona y se mezclaron en la concentración que avanzó dos cuadras desde la Maternidad Concepción Palacios hasta el Distrito Sanitario III.

No obstante, se mantuvieron al margen a primeras horas del día.

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Lo lamentable fue cuando ya los marchantes apagaban sus motores y, encabezados por Zambrano, pidieron a los efectivos policiales levantar el cerco, que doblaba en número a la marcha.

El piquete se mantuvo en pie y la presión aumentó. Hubo dimes y diretes hasta que los tupamaros arremetieron. No les importó si eran mujeres, hombres, ni sus edades. Golpearon, empujaron e insultaron. Los agredidos denunciaron robo de equipos celulares.

Las enfermeras que estaban en la primera oleada de la marcha fueron víctimas de los atropellos. En medio de ellas de ellas se encontraba una señora a la que le quitaron la pancarta y la golpearon con el palo que servía de soporte.

“Todo eso lo estaban haciendo esos hombres mientras se protegían sus rostros con las capuchas e incluso con tapabocas. La policía no hizo nada, así como tampoco cuando esa avanzada violenta también atacó una panadería en los alrededores”, contó entre llantos una trabajadora del hospital Vargas.

Mauro Zambrano, dirigente sindical del hospital Clínico Universitario de Caracas, acusó directamente a “Cabeza de mango”, “pues él llamó a esos colectivos y desde temprano estaba amedrentando. Vamos a ver si investigan estos hechos”.

Los dirigentes como pudieron abrieron paso y salieron por los lados de Capuchinos. Lamentaron esta situación, pues el fin de la marcha era la defensa de la salud y del salario digno.

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Momentos antes la tensión también se había apoderado de los trabajadores. A eso de las 11:00 a. m., cuando Pablo Zambrano se dirigía a los asistentes, desde el patio del Distrito Sanitario III, cerca de 50 personas decidieron tomar camino hacia el Ministerio para la Salud por los lados de la autopista.

Nubia Febres (habitante de la Candelaria): “Estoy apoyando esta marcha porque tengo un familiar hipertenso que se me puede morir. No consigo las medicinas, he recorrido cerca de 200 farmacias y nada. Eso no es justo, nos ponen a sufrir. Tenemos una bebé en casa con diarrea y no conseguimos los medicamentos. Por eso estoy en la calle”.

A la fuerza abrieron un portón y una vez en la vía expresa, un piquete de la Guardia Nacional los esperó y detuvo por unos minutos tras esparcir gas lacrimógeno.

Muchas personas de la tercera edad fueron sorprendidas, lo que avivó la protesta que era apoyada desde los edificios cercanos con el toque de las cacerolas y las consignas en contra de la represión policial.

Desde los balcones lanzaban objetos, pero los funcionarios no retrocedieron ni un milímetro. Más bien llegaron más refuerzos en motos y de inmediato se colapsó el paso vehicular por la autopista en dirección hacia Caricuao.

Ese episodio no duró más de 20 minutos, pues Luis Cano, vocero de los pensionados y jubilados, medió y acordó que la idea no era tomar la autopista.

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Freddy Ceballos (de la Federación Farmacéutica Venezolana): “La escasez de medicamentos llega a 85 % en estos momentos, con énfasis en los de alto costo. Faltan anticonvulsivos para el asma, para la hipertensión ocular, para el cáncer, la diabetes, y lo peor es que no se ve movimiento [en el Gobierno] de importaciones para paliar la crisis”.

Se retiraron del lugar y en eso llegó Leninna Galindo Nava, viceministra para Derechos y Relaciones Laborales, a quien le entregaron un documento con las peticiones y propuestas del sector salud.

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Pero la cosa no se quedó ahí, pues a quien querían verle la cara era a la ministra de Salud, Antonieta Caporale.

Como no llegó, la manifestación se trasladó de nuevo a la avenida. Y fue en ese momento cuando los encargados del orden púbico conminaron a Pablo Zambrano (Fetrasalud), a Ana Rosario (del Colegio de Enfermeras) y a Freddy Ceballos (Fefarven) a ir hasta la Maternidad Concepción Palacios donde serían recibidos. Una vez en el sitio, la policía no impidió que los colectivos los hamaquearan y halaran por los cabellos.

“Nos recibió Alí Barrios, director de la Maternidad y esposo de la ministra; y un representante del Ministerio. Pero esto no se queda aquí pues nosotros vamos a analizar con todos los gremios lo que sucedió hoy, y seguiremos con las acciones de presión hasta lograr que nuestros reclamos se den”.

Los trabajadores gritaban consignas como “no somos guarimberos”, “queremos contrato colectivo ya”, “necesitamos que nos escuche Presidente Maduro».

Milagros Volcán, enfermera del Ipasme, dijo que “ Estamos aquí porque nos sentimos vulnerados. Los malos sueldos y las condiciones laborales desde que esta institución, que era para el gremio docente, atiende al grueso de la comunidad, son un problema creciente. En el Ipasme no hay Rayos X y faltan los médicos en casi todas las especialidades”.

Mientras que José Luis Spitia, trabajador de Los Magallanes, se sumó porque esta quincena su sueldo fue de 8.700 bolívares. «Con los descuentos de ley, eso fue lo que cobre. Ahora yo quiero que me digan cómo hago para mantener una familia con ese dinero”.

Juan Santiago Gavidia (Colegio de Psicólogos): “Vemos con preocupación que se han incrementado las consultas de pacientes que no acceden a tratamientos, por la crisis de medicamentos. Son muchos pacientes con problemas psiquiátricos que sus familiares no los pueden atender, ni con alimentos, ni con medicinas, y los dejan en la calle. Eso nunca lo habíamos visto”.

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Vea más las fotos de las concentración:

Pablo Zambrano aclaró que la marcha no era política.
Llegaron trabajadores de la maternidad de Carabobo.
Un fuerte cordón policial cercó la manifestación durante más de cuatro horas.
Pacientes reclamando insumos llegaron hasta la autopista.
El gremio médico reclamó mejores sueldos.
Desde los edificios caceroleaban en apoyo a la concentración.
«No somos guarimberos» repetían.
Parte del documento entregado a las autoridades.
La primera escaramuza se desarrollo en un ala de la autopista Francisco Fajardo.
Personas de la tercera edad fueron sorprendidas por los gases lacrimógemos.
La mayoría de las personas querían llegar hasta el Ministerio de Salud.

Fotos: Miguel González


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