Transportistas que cubren esa ruta tomaron la determinación de regular e incluso suspender el servicio a ciertas horas del día. Dicen que no pueden hacer mantenimiento a las unidades y menos si se les deterioran por culpa del mal estado de las vías.

Caracas. Las troneras, los desniveles, las filtraciones y la falta de alumbrado alteran los nervios de los conductores que a diario transitan entre Las Mayas y Turmerito, en la parroquia Coche.

Orlando Sánchez, directivo de la línea Plaza España—Valle-Coche, denunció que debido los graves problemas que presenta en su totalidad la vialidad de esta zona, aunado a los elevados costos de insumos y repuestos necesarios para mantener operativas las unidades, se han visto en la necesidad de regular, limitar e incluso suspender el servicio que tradicionalmente venían prestando a lo largo de todas las rutas que dicha línea cubre.

Otra queja la planteó Marcelo Morett, quien alzó su voz por los altos índices delictivos:

La inseguridad nos azota, es constante el robo, secuestro y desmantelamiento de las unidades, la ausencia de una buena iluminación, de señalización, no existen terminales y paradas adecuadas, todos esos problemas los reclamamos las autoridades municipales de la Alcaldía Libertador y del Distrito Capital, pues eso está entre sus competencias.

Turmerito
Una parranda de huecos adorna la vía principal.

Morett entendió que a la Alcaldía Metropolitana le quitaron sus competencias y, por tanto, puede hacer poco para resolver estos males. Habrá que exigirlo al Gobierno o a Mandrake el mago, pues la última vez que asfaltaron fue en la época de Chávez.

Las malas condiciones de la vida los puso a sacar cuentas: cambiar el tren delantero está entre los 5 y 8 millones de bolívares, dependiendo del modelo de la unidad; un juego de ballestas entre 3 y 5 millones de bolívares; los precios de las pastillas de frenos, puntas de eje, entre otros varían sus costos casi día a día; los cauchos y baterías además de inconseguibles tienen pecios difíciles de cubrir.

Lee también
Las calles de Catia están cundidas de huecos por donde se mire

Además, según Orlando Sánchez, secretario de la organización fundada en el año 1947, las tarifas controladas y reguladas en Bs. 280 no permiten garantizar el mantenimiento. Por eso tenemos alrededor del 70 % de las unidades de nuestra línea paradas. Y si el Gobierno no toma medidas urgentes y las alcaldías no hacen eficientemente su trabajo, es muy negro el destino que nos espera.

Turmerito
Vecinos de la zona industrial se quejan por lo intrasitable de la calle.

Los conductores lanzan una señal de auxilio para que se tomen las medidas urgentes y necesarias que permitan el cabal funcionamiento del transporte público. “Ya estamos bastante limitados por los graves problemas de ausencia de repuestos e insumos básicos, la permanente inflación y la inseguridad, para ahora sufrir por el mal estado de las vías”, concluyó.

Los habitantes de la zona, por su parte, dijeron que la vía principal Las Mayas-Turmerito, es el paso obligado de los camiones recolectores del aseo urbano.

Por aquí pasan camiones durante todo el día. Además, hay tránsito de gandolas que se van por la carretera vieja. El peso destruye el asfaltado. Hay muchas filtraciones que también levantan la capa. Se hacen enormes troneras y cuando llueve esto es un desastre. No hay paso peatonal, principalmente hacia Turmerito. Hay que esperar a que baje el agua. Nosotros también pedimos la ayuda de las autoridades, comentó Carmen Durán, quien aprovechó la protesta de los conductores.

Denunció que la quebrada del río San Pedro no está rehabilitada. Se desborda frecuentemente y los afectados son las personas que viven en los urbanismos de la zona industrial.

En febrero de este año dijeron que la Fiesta del Asfalto, lanzada en 2011, se realizaría en las carreteras de las 22 parroquias del Municipio Libertador, los vecinos y transportistas todavía esperan su llegada.

Turmerito
Las malas condiciones de la vía obligan a la reducción del servicio.

Fotos: Francisco Bruzco



Participa en la conversación