El objetivo: elecciones presidenciales libres y transparentes. El anuncio lo respaldaron los 11 partidos de oposición que hacen vida en la Asamblea Nacional, aunque luego Vente Venezuela negó su aval. Julio Borges y Luis Florido afirmaron que el acompañamiento internacional, la definición de una agenda de trabajo y la participación de negociadores harán la diferencia respecto a anteriores tentativas. El ministro de comunicación, Jorge Rodríguez, anunció que el próximo encuentro será el 15 de noviembre en República Dominicana.

Caracas. Las 11 fracciones partidistas de la oposición que conviven en la Asamblea Nacional (AN) se reunieron el martes en la tarde con el presidente del Parlamento, Julio Borges, y el presidente de la comisión de Política Exterior, Luis Florido, para escuchar una propuesta y votarla: reactivar la negociación con el gobierno de Nicolás Maduro, con acompañamiento internacional, a fin de lograr unas elecciones presidenciales con condiciones que permitan votar en libertad.

Todos, absolutamente todos los jefes de fracción, estuvieron de acuerdo en que debemos transitar este camino por difícil y duro que sea, afirmó Florido este jueves en rueda de prensa. Es decir, PJ, AD, UNT, VP, Causa R, Vente Venezuela, MPV, AP, ABP, Cuentas Claras y Proyecto Venezuela dieron luz verde. Flanqueado por Borges (PJ), Luis Aquiles Moreno (AD) y Enrique Márquez (UNT), Florido acotó: Incluso la fracción de Vente Venezuela nos felicitó porque el proceso se lleve transparente. Sin embargo, ayer mismo la coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado negó el aval: “VV jamás ha formado ni formará parte de falsos diálogos ni de encuentros de cogollos a espaldas del país”, publicó en Twitter.

Como se recordará, la semana posterior a las elecciones regionales, Florido y Borges realizaron una gira internacional en la que sostuvieron encuentros con los 12 cancilleres del Grupo de Lima, con el secretario de la OEA, Luis Almagro, y con el presidente de República Dominicana, Danilo Mujica —anfitrión de la más reciente tentativa de acercamientos entre el Gobierno y la oposición—. La última semana de octubre, representantes del gobierno de Maduro también se reunieron con Mujica y su canciller en el país caribeño.

Queremos anunciarle a Venezuela que estamos listos en la Unidad Democrática para abordar este proceso de facilitación. De nuestra parte y de los países que concurrirán será serio y esperamos que el Gobierno también lo sea. Sabemos que en estos procesos internacionales, lo fundamental es la formalidad. Pues hemos construido un proceso con metodología. Estamos esperando que República Dominicana junto con nosotros y el Gobierno fije la fecha para dar inicio, dijo Florido este jueves.

Unas horas más tarde, a través de su cuenta en Twitter, fue el ministro de Comunicación Jorge Rodríguez y no el presidente dominicano quien informó la fecha: “El diálogo continua el 15 de noviembre en República Dominicana”.

Borges ratificó que la oposición sigue haciendo esfuerzos para conformar un grupo de países amigos de Venezuela que participen en estas conversaciones en calidad de garantes de los acuerdos que se vayan alcanzando. A mediados de septiembre, la Unidad anunció que México, Chile y Paraguay habían aceptado la invitación de la oposición para acompañar un eventual proceso de negociación, y del lado del Gobierno, Bolivia y Nicaragua habían hecho lo propio. “Hemos desarrollado las relaciones en América Latina para construir la posibilidad de una facilitación con países amigos. Eso todavía no está cuajado, pero México, Chile y Paraguay están dispuestos. El Gobierno ha tocado a otros países para que se sumen. Quisiéramos que entren la ONU y El Vaticano”, dijo Borges.

Florido enfatizó que el objetivo de esta nueva tentativa de diálogo es “construir condiciones electorales para encontrar una salida política, constitucional y democrática”. Borges complementó: “No podemos acercarnos al proceso electoral presidencial con todas las dudas que hay sobre el sistema electoral”.

Julio Borges conversa con dirigentes de la oposición.

El contexto

Este anuncio se produce en un contexto multifactorial que parece inclinar la balanza a favor de la unidad en términos de alcanzar resultados concretos, a diferencia de 2014 y 2016 cuando se produjeron los primeros acercamientos políticos con el gobierno de Maduro.

Primero, el anuncio no se hizo desde la Mesa de la Unidad como alianza partidista —que actualmente atraviesa una crisis interna— sino desde las fracciones que conforman la mayoría y presiden el Poder Legislativo, lo que le da a la oposición el peso de una institución del Estado, reconocida por toda la comunidad regional incluso por encima de la Asamblea Constituyente.

Segundo, el anuncio se produce a escasas horas del llamado del Gobierno a los tenedores de bonos de la deuda pública a una reunión de emergencia en Caracas. La cita será el lunes 13 de noviembre en la sede de la Vicepresidencia de la República —aunque sin la asistencia del vicepresidente Tarek El Aissami, vetado por el gobierno estadounidense para hacer transacciones financieras de ningún tipo.

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Tercero, el anuncio se hace un día después de que la Unión Europea aprobó sanciones contra el gobierno venezolano, que se suman a las ya impuestas por Canadá y Estados Unidos contra altos funcionarios del Estado, y que complican aún más la capacidad de maniobra del Gobierno en los mercados y escenarios internacionales.

Cuarto, cualquier renegociación de la deuda pública o cambio en sus términos debe pasar por la aprobación de la Asamblea Nacional, conforme lo establece la Constitución vigente y los tenedores de deuda lo saben. Fuentes informaron que este tema ha comenzado a generar interrogantes en ciertos sectores del alto mando militar, cuyos integrantes habrían comenzado a hacer preguntas sobre este proceso.

Quinto, en días recientes se han evidenciado ciertas ambigüedades de parte del gobierno frente al tema del diálogo. El 1° de noviembre, Jorge Rodríguez afirmó que el Ejecutivo estaba listo para reactivar las conversaciones. El pasado miércoles, la fraudulenta ANC aprobó una ley que cierne la sombra de la ilegalización sobre los partidos de oposición, amenaza de cárcel a quien disienta e incrementa la censura de la prensa. Desde la perspectiva de la oposición, hay “francotiradores” que intentan bloquear cualquier iniciativa. De hecho, Florido no duda de que “el Gobierno va a buscar zafarse” de esta nueva tentativa porque implica un compromiso con la comunidad internacional.

Lo diferente

Desde que Maduro llegó al poder, se han registrado 3 intentos de diálogo. El primero, en abril de 2014 con la recordada cadena desde Miraflores donde los voceros de los principales partidos de oposición invitaron al Gobierno a rectificar. En aquella oportunidad se contó con el acompañamiento de Colombia, Ecuador, Brasil, Unasur y el Nuncio Apostólico. Luego de dos meses, aquello no avanzó en ninguna dirección.

En 2016 se instaló un nuevo mecanismo auspiciado por los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Leonel Fernández, otra vez con Unasur como moderador, acompañado de El Vaticano. El Gobierno se comprometió a reconocer a la AN, agilizar la ayuda humanitaria, presentar un cronograma electoral integral y liberar a decenas de presos de conciencia, pero no cumplió y esa tentativa también murió.

En esta oportunidad, destacaron Borges y Florido, las cancillerías de 6 países latinoamericanos, varios de ellos con una sólida tradición democrática, constituyen la garantía más importante. México, Chile y Paraguay invitados por la oposición, tienen detrás de sí al Grupo de Lima conformado por ellos tres junto con 9 Estados más. Además, aspiran que para temas puntuales como el electoral, la ONU se sume con sus expertos y El Vaticano pueda eventualmente darle la bendición al proceso, si este muestra signos de progreso.

Julio Borges afirmó que la Unidad peleará por recuperar la confianza en el voto.

Otra de las fortalezas se desprende de las declaraciones de Florido y tiene que ver con un cambio en el abordaje metodológico. Antes cada sector trataba de poner condiciones previas. Ahora esas “condiciones” pasan a formar parte de la agenda: cronograma electoral; crisis humanitaria; reconocimiento de la Asamblea Nacional y libertad de los presos políticos.

Otra diferencia relevante tendría que ver con los negociadores de la Unidad. Aunque en la rueda de prensa ni Florido ni Borges adelantaron quienes serían los representantes de la oposición, trascendió que esta vez no serían dirigentes partidistas únicamente, sino dirigentes con experiencia en negociaciones, acompañados de expertos nacionales y extranjeros en esa materia.

Y a diferencia de otros procesos, Florido aseguró que los partidos están dispuestos a reunirse con cualquier sector que tenga dudas para responder a las inquietudes. En el pasado, sectores sociales como los estudiantes, las ONG de derechos humanos y los familiares de los presos políticos criticaron su exclusión de las conversaciones. “Han sido consultado muchos sectores, entre ellos los familiares de los presos políticos que han entendido que esta nueva metodología puede dar resultados favorables para los perseguidos”, dijo Florido.

Lo igual

Pese a las críticas que genera en varios sectores de la opinión pública, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero seguirá como parte de este nuevo intento de diálogo político. “No vamos a objetarlo. Hemos hablado sí, de incluir a otro expresidente”, confirmó Luis Florido.

Además, Maduro no ha dado elementos para pensar que tenga previsto cambiar a su equipo negociador integrado por Jorge Rodríguez, su hermana Delcy Rodríguez, Elías Jaua y Roy Chaderton.

Además, también se mantendrían los países invitados antes señalados, inclusive Nicaragua, pese a que un día antes de las elecciones regionales la Mesa de la Unidad rechazó expresamente su participación en cualquier iniciativa relacionada con la crisis de Venezuela, por considerar que asesores de ese país eran los artífices de los cambios en las condiciones electorales de último minuto.

Fotos: Maru Morales



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