Varios de los estudiantes consultados coincidieron en que fue un año atípico para la delegación criolla en la competencia, ya que luego de tantas dificultades para asistir, lograron traer numerosos premios al país.

Caracas. La crisis económica golpea a Venezuela desde distintos ámbitos. Quizá no haya un sector que se salve de tener números rojos en sus cuentas debido a la alta inflación, en este grupo entran las universidades públicas del país, que cada día tienen menos servicios que ofrecerles a sus alumnos. Comedores sin alimentos, unidades de transporte paralizadas por falta de repuestos y restricción en los horarios nocturnos para evadir la inseguridad son algunos problemas que derivan de la situación actual.

A pesar de las evidentes adversidades que enfrentan las casas de estudios —sobre todo las públicas— cinco delegaciones de universitarios acudieron a la Universidad de Harvard en Boston, Masachusetts, para participar en la competencia de Modelo de Naciones Unidas (MUN).

Los alumnos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad Simón Bolívar (USB), Universidad Metropolitana (Unimet) y los núcleos de Caracas y Guayana de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) representaron a Venezuela ante delegaciones de distintos lugares del mundo, y ante todo pronóstico, se trajeron varios premios a suelo criollo.

Alumnos de la delegación de la UCV en la nieve en Boston.

De las cinco universidades participantes, al menos cuatro no contaron con apoyo económico por parte de su casa de estudio. Los recursos obtenidos para competir ante las más prestigiosas instituciones fueron recaudados principalmente con apoyo de la empresa privada, mientras que otra parte salió del bolsillo de los propios estudiantes.

“Fue un año atípico. Venezuela por lo general no gana muchos premios, y este año nosotros (UCAB) nos llevamos el primero, la USB de segundos, y la UCV y la Unimet varios premios individuales. Lograr eso es algo que se viene trabajando durante muchos años. No es algo improvisado. Son 9 meses de preparación académica, y este año yo le agregaría que también de manera financiera, porque todos asumimos el rol de que debíamos buscar apoyo, todos trabajamos en equipo”, aseveró Nicola Yammine, estudiante de cuarto año de Derecho en la UCAB y quien fungió como uno de los líderes de la delegación de su casa de estudios.

Del 16 al 19 de febrero se llevó a cabo la 63º edición del MUN de la Universidad de Harvard, y la UCAB obtuvo el reconocimiento más alto al que opta una Delegación Internacional. Además, fue la Mejor Delegación del evento. En la competencia había más de 2800 estudiantes de 273 universidades de EE UU, Europa, Latinoamérica, Asia y África.

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En mayo de 2016, inició el proceso de preparación académica, que constaba de clases de oratoria, negociación, y una de las exigencias a los alumnos: dominio del inglés, ya que todas las actividades en Harvard se desarrollarían en ese idioma. Fueron 9 meses en los que también 22 alumnos de la UCV —en su mayoría de carreras como Medicina, Estudios Internacionales, Administración, Arquitectura, Estudios Políticos, Física y Psicología— se prepararon para la competencia.

Las reuniones las realizaban los fines de semana en las casas de los participantes, ya que según uno de los estudiantes, resultaba peligroso hacer las prácticas en un aula de la Central un fin de semana debido a la poca afluencia de universitarios y a la falta de vigilancia.

Delegación de la UCAB antes de partir a la competición en EE UU.

“Entre semana teníamos responsabilidades con nuestras carreras, los fines de semana nos poníamos de acuerdo e íbamos a una casa a estudiar y prepararnos. Ir a la UCV un sábado con tanta inseguridad era un peligro. Además de que hay mucho salones que no cuentan con un video beam o los equipos necesarios”, enfatizó Julio Sosa, estudiante de Medicina y uno de los participantes en la competencia donde la casa que vence las sombras recibió varios galardones individuales debido al buen desempeño de los alumnos.

Con el transcurrir de los días, las trabas aumentaban. Adicional al tema económico, los estudiantes se mostraban preocupados por las nuevas políticas de migración que comenzó a implementar el presidente de EE UU, Donald Trump. Aunque Venezuela no figuraba en la lista de países a los que la nación norteamericana les iba a prohibir la entrada, a uno de los alumnos de la UCAB no le fue concedida la visa y no pudo asistir a la competición por ese único requisito.

“Yo creo que este año fue distinto por el triunfo venezolano en el modelo. En la USB lo aprecian mucho porque no es acostumbrado. Cada año es más difícil viajar y este año demostramos que sí se puede ir, y además hacer un buen papel en el exterior. Creo que esa debe ser la bandera”, destacó la futura ingeniera en producción, Alejandra Montenegro, quien también acudió a la competencia en Harvard, representando a la USB.

Algunos de los alumnos de la delegación venezolana durante la premiación de la competencia.

Montenegro comparte con Julio la realidad de deterioro de la universidad pública venezolana. Una de las cosas que más le entristece de toda esta situación es ver cómo muchos de los profesores que ha tenido durante su carrera se han ido del país, además de ser víctimas “de dos o tres paros de clases”.

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Argumentó que lo bueno de la juventud venezolana “es que no nos dejamos victimizar, y siempre creemos que hay una solución”. Para ella, el joven venezolano tiene una capacidad inmensa de resolver problemas, “siempre vemos una solución más grande que la circunstancia que enfrentemos”.

Yammine comentó que hoy en día la juventud no tiene espacios o comunidades para mostrar el liderazgo que se hace en Venezuela. Somos un producto de lo que se forma en las universidades del país y del trabajo que forman los profesores.

Fotos: Cortesía UCAB y UCV



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