Usuarios improvisan lista en la sede principal del Saime para aguardar por un turno

Hasta tres días de pernocta y 600 dólares en efectivo deben «pagar» los usuarios por una prórroga de pasaporte. Por segundo día en una semana, los afectados protestaron en la sede principal del Saime, en el centro de Caracas, para exigir se garantice el derecho a la identidad. El manoteo entre usuarios y el enfado de quienes intentan hacer valer su derecho desdicen los anuncios de las autoridades del Saime, quienes aseguraron que las entregas de citas fueron retomadas a través de la página web del organismo.

Caracas. Pese a los beneficios anunciados por las autoridades a quienes pretenden tramitar un pasaporte, la tarea de renovar y alargar la vida útil del documento no deja de ser escabrosa. En la sede Principal del Saime, ubicada el centro de Caracas, los usuarios son prueba y testigo de un problema que tiene gestores de por medio y que se hace cada vez más complicado. A pocos metros de Plaza Caracas se reproducen los testimonios de quienes suman tres días de pernocta por una libreta de viaje que, en muchos casos, es el punto de partida del anhelo de emigrar.

Las colas de tres días, el manoteo entre usuarios y el enfado de quienes intentan hacer valer su derecho, desdicen los anuncios de las autoridades del Saime, quienes aseguraron que las entregas de citas fueron retomadas a través de la página web del organismo. Pero nada de ello ha ocurrido en la práctica. Las quejas de quienes peregrinan los alrededores del Teatro Municipal y la plaza Caracas, donde las colas lucen arbitrarias, se suman al reclamo de quienes llevan años esperando por un pasaporte.

Alexandra Jiménez, una estudiante venida de Maracaibo, era este miércoles la 135 en una lista de 300 personas, improvisada por quienes intentaban poner orden. La mayoría de los que integraban la fila se decían casos especiales: personas venidas de todas partes del país, cuya fecha de salida está próxima. «Tengo tres días en este lugar y solo quiero mi prórroga para marcharme del país», decía la universitaria. Alexanda dice que renunció a su carrera de ingeniería civil en Venezuela, para procurarse estabilidad económica en Chile. Tiene previsto viajar en marzo y solo le falta el pasaporte.

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De acuerdo con los anuncios económicos, oficializados el lunes por Nicolás Maduro —en los que ubicó el precio del Petro en Bs. S. 36.000—, los venezolanos tendrán que desembolsillar hasta 72.000 bolívares soberanos para poder obtener un pasaporte. Un dato que fue confirmado por la dirección del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), cuyas autoridades especificaron que el costo del trámite equivale al precio de dos petros.

                                                                 

Sin embargo, la medida ha generado confusión. Este miércoles el grueso de los usuarios denunció la inoperatividad del portal del Saime. Los afectados señalan que no se están otorgando citas para prórrogas ni para trámites por primera vez. Una circular, de fecha 14 de enero, señala que el costo de la prórroga es de 36.000 bolívares y la impresión tendrá un costo igual.

Elsie González, una madre cuyos dos hijos aguardan en Ecuador por su llegada, asegura que tiene 13 meses a la espera del documento. «En diciembre de 2017, hice mi cita por primera vez, me tomaron las huellas y luego me anularon el proceso. Nadie me ha dado explicaciones sobre lo que debo hacer», cuestiona. Elsie padece de la cadera, requiere una intervención y dice que tiene todo programado en Quito para hacerlo, pero solo aguarda por el pasaporte. Ni su informe médico, ni la cita ni el ruego de su voz enferma la eximen de la tortura de la espera.

«Hasta cuándo debo esperar por mi documento. No puedo viajar en autobús porque me deterioro. Necesito ayuda», decía, mientras batía su informe médico. Por segunda vez en menos de una semana, usuarios del Saime protestaron en las afueras del organismo para exigir soluciones concretas. Algunos incluso han sido víctimas de robos, como Anderson José Suárez, a quien le arrebataron sus bolsos mientras dormía sobre cartones en un extremo de la plaza Caracas.

En un momento en el que se incrementa la demanda de pasaportes, las galería y pasillos cubiertos del Centro Simón Bolívar fungen de alberque para quienes se resguardan del frío nocturno.


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