Hace dos días se metieron en ese centro y dejaron destrozos. Los malandros también se pasearon por Ingeniería. Hace un mes hicieron lo mismo en Medicina Tropical y a principios de año en Odontología.

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento 

Caracas. La Universidad Central de Venezuela (UCV), que el pasado 2 de diciembre cumplió 15 años como Patrimonio Mundial declarado por la Unesco, se convirtió en la sopita de los malandros.

Hace dos días los vándalos se metieron en el Instituto de Inmunología, que recibe pacientes con VIH-Sida y con patologías e infecciones pulmonares como Tuberculosis. Destrozaron puertas, se llevaron las computadoras y hasta las llaves de las oficinas.

La visita de los malandros a este centro ocurrió casi un mes después que otros hampones entraron al Instituto de Medicina Tropical, donde robaron pipetas, microscopios, computadoras y hasta dañaron un depósito de cultivos hongos de enfermedades.

Este año los delincuentes se dieron una paseadita también por las facultades de Ingeniería y Odontología, y en la segunda se llevaron la red de cableado de cobre y dejaron sin aire acondicionado casi toda la facultad.

A diario los estudiantes y profesores se quejan de los robos en los espacios públicos. Los trabajadores del Hospital Clínico Universitario dijeron que están cansados de los atracos fuera y dentro de las instalaciones, y denunciaron que hasta se han llevado carros de los estacionamientos.

Keta Stephany, secretaria ejecutiva de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios (Fapuv), dijo que la UCV debe ser protegida para beneficio de la Humanidad.

“Están acabando con estas instalaciones y lo mismo sucede con el resto de las universidades. En la UCV  hay una situación grave de inseguridad y no han querido poner los portones en las entradas. Además el bajo presupuesto impide hacer el mantenimiento correctivo y reposición de todo lo que se están robando. La comunidad está indignada, por el desmantelamiento de su casa de estudios”, denunció.

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Indicó que tras los robos quedan inoperativos centros de estudios y de investigación de enfermedades que no se tratan en otros institutos, y se genera un atraso académico. “Eso ocurre no solo en la UCV. En el ámbito nacional están en las mismas condiciones a la de Oriente la dejaron sin pupitres y no hay nadie que responda por estos actos de desmantelamiento de la educación superior”.

Personal de seguridad informó que ellos patrullan los espacios de la Ciudad Universitaria, pero aseguran que son pocos y que además no tienen armas para repeler a los delincuentes. Indicaron, extraoficialmente, que no se oponen si la policía o la Guardia Nacional entran al recinto a agarrar a los verdaderos choros.

“Lo que pasa es que no pueden cruzar el perímetro de la autonomía y entonces uno, que no tiene ni radio, se enfrenta a malandros con cuchillos y a veces con armas. Dicen que se meten por el cerro que da con el Jardín Botánico y San Agustín, pero quién los va a perseguir hasta allá”, comentó el trabajador.

Foto: Cheché Díaz

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