Hace un mes y medio comenzaron las invasiones, la quema de vegetación y con ello los derrumbes. Un tanque que almacena 11 millones de litros de agua está a menos de 10 metros de un deslizamiento activo que, incluso, incomunicó la única vía de acceso al parque Ruiz Pineda.

Caracas. Mes y medio tienen los vecinos de Montalbán III y Juan Pablo II, en el oeste capitalino, alertando sobre la desforestación del parque Leonardo Ruiz Pineda, causada por grupos de invasores. El daño ecológico incluso está afectando los terrenos colindantes de un tanque de agua.

Desde la avenida Teherán, justo al frente de la urbanización Juan Pablo II, se observa el derrumbe que, según los vecinos, fue causado por el banqueo de la montaña. La tierra y los árboles que se desprendieron junto con esta obstruyeron el paso vehicular y peatonal que conecta con el tanque, el cual tiene una capacidad para almacenar 11 millones de litros de agua.

Isabel de Brito, miembro del consejo comunal de la manzana 6 de Montalbán III, contó que ellos se enteraron de lo que estaba ocurriendo porque el agua corría por la avenida Teherán. Cuando decidieron subir a la parte protectora del parque Ruiz Pineda para ver qué sucedía, se encontraron con sembradíos de tomate, ají, pimentón, hortalizas, jojoto, lechosa y otros tubérculos.

Hace 15 días los vecinos se internaron en el cerro en compañía de varios funcionarios policiales.

Se llevaron detenida a una de las personas que estaba sembrando. Pero la actividad sigue. Ellos dicen que son agricultores y que son de la parroquia La Vega. No estamos de acuerdo con la destrucción de este pulmón vegetal. No queremos que esto se convierta en otra Cota 905, dijo De Brito.

Además, Susana Díaz, también del consejo comunal, alertó que no solo les preocupa la ocupación ilegal y el levantamiento de los ranchos —siete hasta ahora— sino que hay un riesgo latente con la venidera temporada de lluvias.

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Cuando inicie la temporada de invierno vamos a tener ese cerro en la avenida, porque no se tomaron los correctivos a tiempo. Ahora hay que hacer un muro de contención para evitar que se fracture el tanque, que se hizo para beneficiar a la urbanización Juan Pablo II.

El derrumbe está a menos de 10 metros de la estructura, la cual no muestra signos de quiebre. Gracias a Dios la hicieron de muy buena calidad, una obra que seguramente no volverán a hacer. Por eso es importante que se detengan las invasiones, dijo Díaz.

En los linderos del parque hay un área vegetal completamente quemada. Según los vecinos, eso lo hacen para limpiar el terreno donde van a sembrar.

Lo grave, destacó Isabel de Brito, es que están quitando árboles que con sus raíces protegen la tierra, y los están sustituyendo por matas que no echan raíces fuertes. Entonces, cuando llueva fuerte la tierra se va a lavar y por eso es que ocurren los deslaves.

En la zona hay siete ranchos, según los vecinos.

Galaxy Obieglo, presidenta de la junta de vecinos de Juan Pablo II, dijo que ya llevaron cartas a los organismos competentes y señaló que incluso llevaron a unos geólogos para verificar la vulnerabilidad del terreno del parque de 22 hectáreas.

Historial de invasiones

En julio de 2012, más de 200 personas quemaron y deforestaron el cerro, frente a Montalbán III. Decían que eran “pisatarios” y no invasores. Llegaron en autobuses, con banderas y gritando consignas a favor del gobierno de Hugo Chávez. Mujeres embarazadas y niños fueron puestos en el primer frente de la invasión para debilitar la acción policial.

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Los vecinos se organizaron, tomaron las calles y al cabo de un par de días lograron el desalojo de esos espacios invadidos por tercera vez y cuyo uso era deportivo y recreacional.

Luego de ese episodio se anunció que ahí se construiría un polideportivo. Se llegó a un acuerdo con la Cámara Municipal Bolivariana de Libertador que entregaría el lugar a los residentes. En esos terrenos no se hizo nada y hoy en día siguen siendo blanco de las ocupaciones ilegales.

Ya hay levantados siente ranchos y desde los edificios los vecinos ven cada noche las luces de las linternas y el humo producto de los incendios.

Crónica.Uno hizo un recorrido por la zona este viernes 23 de marzo. Se constató la existencia de parcelas de sembradíos de hortalizas, de matas de acetaminofén y cilantro, jojoto y lechosa. Incluso hay porciones de tierra cercadas con palos y rejas que impiden el paso peatonal.

Se observó un sistema de riego muy artesanal que tiene conexión con la válvula del tanque.

Los llamados agricultores hicieron una especie de tubería que encajonaron en la tierra, con la que llenan unos pipotes que mantienen enterrados para almacenar el agua.

Temen que un deslave más fuerte afecte el campo deportivo que está en la línea de inyección de la montaña.

Cuando ellos abren la válvula, que además está fracturada, el agua llega hasta la avenida. Por es que nos damos cuenta de que hay alguien en la montaña.

Al terminar el recorrido, llegaron unos funcionarios de la dirección de Obras Públicas. Uno de ellos se identificó como Hugo Pernalete y dijo que el pasado 22 de marzo recibió una comunicación sin detalles acerca del derrumbe cercano al área del tanque.

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Por desconocer la zona no subió al área afectada, pero coordinó con los vecinos que para el 5 de abril regresará al parque para hacer la evaluación pertinente, quizá con la participación de Hidrocapital.

Los vecinos aceptaron la propuesta, pero igual dijeron que no se dormirán en los laureles. Están convocando asambleas vecinales y acciones de calle, precisamente porque quieren que se detenga la invasión, cuyas acciones afectan hasta la actividad de 30 a 40 equipos de béisbol que todos los fines de semana se miden en partidos en el campo que está justo en la línea del derrumbe.

Fotos: Francisco Bruzo

Video: Mabel Sarmiento Garmendia


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