Venezuela celebra Día de la Alimentación con los platos vacíos y niños más desnutridos

comedor tomás rincón petare

En julio de 2018, 48 % de las mujeres embarazadas evaluadas por Caritas de Venezuela en algunas de las parroquias más pobres mostraba desnutrición aguda. El 21 % de ellas tenía desnutrición severa. No se trata de un hecho aislado en el capítulo de hambre que inscribe la pobreza en el país. Hoy Venezuela es considerada la quinta nación con mayor proporción de niños con retraso del crecimiento en Latinoamérica durante el trienio 2012-2014, documenta la FAO.

Caracas. Venezuela celebra el Día Internacional de la Alimentación con los platos vacíos, sin bocado para llevar al estómago, pero con dos decretos consecutivos de Estado de Excepción y Emergencia Económica sobre la mesa. El progreso de la miseria y el hambre, que deja secuelas en los hogares, alcanza niveles inusitados. El drama enciende las alarmas de las organizaciones de derechos humanos y se acentúa en un momento en el que los gobiernos de la región redoblan sus esfuerzos para combatir el hambre a escala mundial.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), Venezuela concentra 86 % de la población subalimentada en la región, un hecho que suscita alarma para Caritas de Venezuela y la iglesia católica. “Después de cinco años de crisis, nos estamos resignando a una alimentación escasa, deficiente y costosa”, sostiene Caritas. La organización observa con preocupación la dependencia y sumisión de las familias frente a un Estado que controla la distribución de alimentos y elude los reclamos de los más desasistidos.

En julio de 2018, según se destaca en un comunicado a propósito del Día Internacional de la Alimentación, 48 % de las mujeres embarazadas evaluadas por Caritas de Venezuela en algunas de las parroquias más pobres mostraba desnutrición aguda. El 21 % de estas mujeres embarazadas tenía desnutrición severa. Pero no se trata de un hecho aislado en el capítulo de hambre que inscribe la pobreza en el país. Hoy Venezuela es considerada la quinta nación con mayor proporción de niños con retraso del crecimiento en Latinoamérica durante el trienio 2012-2014, documenta la FAO.

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Caritas advierte que son cada vez menos las alternativas que tienen los venezolanos para abastecerse de alimentos y delinea con cifras oficiales el alcance de la crisis. Recuerda que en junio de 2018 el Ministerio de Alimentación reconoció que el Estado solo abastecía 16 % de 50 rubros considerados básicos.  La Encuesta de Condiciones de Vida, elaborada por las principales universidades del país, reporta que 40 % de la población escolar ha dejado de asistir a clases por falta de alimentos.

La gente busca comida fuera de un supermercado saqueado en el barrio de El Valle

La situación se hace crónica. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) ha advertido que la escasez de alimentos y sus consecuencias han desencadenado una forma de violencia inusual. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), de las 5315 protestas registradas durante el primer semestre de 2018, 772 fueron detonadas por la crisis alimentaria. Cada día se documentan, por lo menos, cuatro protestas por ese motivo, añade el  Observatorio de Conflictividad Social.

El quiebre de las capacidades locales de cosecha del campo y del procesamiento industrial de alimentos, sumado al proceso de hiperinflación, ha dejado a los venezolanos sin posibilidades de elegir lo que se come. Caritas de Venezuela ha encontrado en sus estudios que 85 % de los hogares en algunas de las parroquias más pobres consume una dieta inadecuada en nutrientes”, manifiesta Caritas.

En algunas zonas pobres, señala la organización en sus estudios de desnutrición, 53 % de los hogares recurre a la mendicidad y a lugares no convencionales, como contenedores de basura, para adquirir alimentos. El diagnóstico de Caritas en torno al desabastecimiento es concluyente: en 72 % de los hogares se ha deteriorado la alimentación y 63 % ha tenido que pasar por alguna privación alimentaria. Cifra emitidas por la organización, en julio de este año, revelan que 39 % de los núcleos ha tenido que liquidar algún activo familiar para poder comer y 36 % ha tenido que desincorporar a algún miembro familiar para rendir la comida.

“Desde el año 2016, Caritas de Venezuela y la iglesia católica han organizado un esfuerzo sin precedentes para el diagnóstico y atención del hambre y sus terribles consecuencias en nuestro país. El trabajo cercano de sacerdotes, voluntarios, médicos y expertos unidos a Caritas de Venezuela, a través de nuestro Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición (SAMAN), ha hecho posible la documentación y la respuesta en algunas de las parroquias más pobres del país, asoladas por la miseria que ha afectado la salud física, emocional y espiritual de quienes no tienen un diario y digno sustento”.

En torno a ello, Provea señala, en su informe anual, que cuando la desnutrición aguda es tomada como indicador de la situación humanitaria, alcanzar el umbral de 10 % de niños menores de cinco años en esta condición es un indicativo de crisis, y rebasar el umbral de 15 % indica una situación de emergencia de salud pública de carácter humanitario. Según el monitoreo centinela que lleva Caritas Venezuela, en febrero de 2017 ya se habían alcanzado los niveles de una crisis. El nivel de una emergencia humanitaria se alcanzó en diciembre de 2017.

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La pérdida del poder adquisitivo pone a los venezolanos en una situación de dependencia para acceder a los alimentos, bien sea del Estado o de las remesas que llegan del exterior para ayudar a quienes permanecen en el país. “No tenemos, por nuestros propios medios, capacidad de alimentarnos suficientemente”.

“Después de cinco años de profundo deterioro del acceso a la alimentación para la población venezolana el tema del hambre ya no puede tratarse como una desgracia circunstancial sino como un problema estructural, cuyas víctimas, especialmente aquellos en situación de mayor vulnerabilidad (niños, mujeres embarazadas, ancianos) sufrirán daños irreversibles en su salud y desarrollo”.

Caritas Venezuela reconoce que un niño con desnutrición aguda en su primera infancia corre un alto riesgo de pasar a su adolescencia y adultez con rezagos educativos, sociales y afectivos. Ellos son nuestra prioridad.

El compromiso con la generación de relevo de nuestro país y el resguardo y recuperación de quienes están en mayor grado de indefensión nos obligan a solicitarle al Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, al Instituto Nacional de Nutrición y al Ministerio del Poder Popular para la Salud una reunión de urgencia para conocer los planes de acción del Estado, actualizar los datos y las cifras oficiales y consolidar las mesas técnicas a que hubiera lugar para atender el problema en su real proporción”.

Fotos: Archivo


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