Venezuela deja de participar nuevamente en Semana Mundial de la Inmunización

La campaña, impulsada por la OMS, destaca la importancia de la vacunación. Además de las epidemias de difteria y sarampión existentes en el país, la población venezolana es vulnerable a diarreas agudas y enfermedades respiratorias porque no hay las vacunas respectivas. La vacunación es clave para prevenir la mortalidad infantil, la cual se ha incrementado en los últimos años.

Caracas. Entre el 24 y el 30 de abril se llevará a cabo la Semana Mundial de la Inmunización (SMI), una campaña impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene por objetivo promover la vacunación a fin de proteger contra las enfermedades a las personas de todas las edades.

A juicio de expertos en materia epidemiológica y sanitaria, aunque en el país existen epidemias de difteria y sarampión, y una alta vulnerabilidad por la falta de vacunas contra el rotavirus, el neumococo y la influenza (del esquema de inmunización) causantes de diarreas agudas y enfermedades respiratorias, este año Venezuela no participa activamente en esta campaña.

Esta es una semana muy importante para fortalecer los programas en materia de vacunación a través de operativos especiales. Se hace con el fin de llegar a sitios con baja cobertura vacunal para llevar, casa por casa, vacunas como la polio o la trivalente viral, explica el epidemiólogo Alejandro Rísquez.

“Venezuela no acompaña esta semana, que es una campaña muy importante, y las razones las ignoramos, pues no hay ningún tipo de información al respecto”, comenta.

Para el experto, no es la primera vez que el país deja de participar. Dice que con esta sería la tercera vez que se deja pasar la ocasión. Explica que la rutina que debería existir en el país en materia de inmunización no existe. Y que en vez de avanzar, hemos retrocedido.

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Llama la atención que esto sea así, pues existe desde hace algunos años asesoría directa de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Teniendo esta asesoría no han logrado controlar los cuadros de difteria y sarampión, por ejemplo. En materia de inmunización, hoy estamos por debajo del promedio regional, expresó Rísquez.

Vacunación y mortalidad infantil

El doctor Rísquez considera que, en el contexto de la emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país, la vacunación es un indicador clave al que hay que prestar atención. Para el experto, se encuentra estrechamente relacionado con la mortalidad infantil, la cual se ha incrementado en los últimos siete años. “Es el más elemental de todos los indicadores relacionados con la mortalidad de niños menores de 1 año”.

Explica que, según el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas, en Venezuela murieron 14.166 niños menores de un año en 1990, lo que se tradujo en una tasa de 24,7 por cada 1000 niños nacidos vivos. En 2010 murieron 8599, lo que redujo la tasa a 14,3 por cada 1000. Pero en 2017 los datos dieron cuenta de un incremento considerable: ese año murieron 15.345 niños, lo que se tradujo en una tasa de 25,7 niños muertos por cada 1000 nacidos vivos, es decir, un incremento de 11 puntos en tan solo siete años.

De haber mantenido la tasa de 2010, el doctor calcula que se habría podido evitar la muerte de más de 5300 niños. Estima que en ese proceso un adecuado plan de inmunización hubiese contribuido positivamente.

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La OMS dice que cada año «la inmunización salva millones de vidas. Aun así, sigue habiendo en el mundo cerca de 20 millones de niños no vacunados o vacunados de forma incompleta».

Las vacunas deberían estar disponibles los 365 días del año 

El médico José Félix Oletta, exministro de Sanidad, coincide con Rísquez en que el Estado ha guardado silencio sobre la SMI. En el contexto de esta jornada, “lo primero que habría que decir es que no aparece ninguna información oficial al respecto, no hay datos, no hay nada”, acota.

“En el país hay dos situaciones epidémicas no controladas, la difteria y el sarampión, pero además, desde hace tres años no llegan al país las vacunas contra el rotavirus, el neumococo y la influenza causantes de diarreas agudas y enfermedades respiratorias”, afirma el exministro.

Para Oletta, en el país no hay un buen programa de educación en materia inmunológica, no se ofrecen las vacunas permanentemente, tampoco hay campañas. “Las vacunas tienen que estar disponibles los 365 días del año, esa es la estrategia más efectiva. Aquí se hacen operativos, pero eso no es suficiente”.

El Ministerio de Salud —dice el médico— debe promocionar las estrategias más útiles para garantizar salud a la población, entre ellas la vacunación, y eso no lo están haciendo. El ministerio no está cumpliendo con sus propias pautas de vacunación, asegura Oletta, quien además sostiene que las medidas que se tomen al respecto deben ser preventivas. “No podemos actuar cuando explotan las epidemias”.

Durante la SMI, la Organización Mundial de la Salud tiene previsto demostrar la utilidad de las vacunas para la salud de los niños, las comunidades y el mundo; poner de relieve la necesidad de seguir realizando progresos en materia de inmunización, al tiempo que se resuelven las carencias, en particular mediante una mayor inversión, y mostrar cómo la inmunización sistemática es la base de unos sistemas de salud sólidos.

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