La relación entre el país y el bloque continental ha venido decayendo desde el violento accionar de los cuerpos de seguridad del Estado durante las protestas del año 2017, lo que tuvo como consecuencia que la UE aprobara en noviembre de ese año la primera ronda de sanciones contra el gobierno de Maduro.

Caracas. Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y los países que componen la Unión Europea (UE), así como con el bloque continental y sus voceros, sufrieron un nuevo impase esta semana a raíz de la decisión de los gobiernos europeos de ampliar por un año más las sanciones el gobierno de Nicolás Maduro.

Pero avivar las sanciones, una decisión que se dio a conocer a través de la agencia Europa Press el pasado miércoles, fue solo la primera de una serie de acciones y declaraciones por parte de voceros y autoridades de la UE que han molestado al gobierno de Maduro.

Las sanciones, aplicadas desde noviembre del 2017, como consecuencia del uso indiscriminado de la fuerza por parte de órganos de seguridad del Estado venezolano durante las protestas de ese año; afectan no solo al Gobierno sino también a una serie de altos dirigentes y funcionarios chavistas. Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Tarek William Saab, Delcy Rodríguez y Maikel Moreno son solo algunos de los que han sido señalados por las sanciones europeas.

Tras conocerse la información, el canciller Jorge Arreaza respondió a las autoridades europeas en la red social Twitter, donde colocó un mensaje asegurando que “la élite gobernante de Europa trata de ocultar sus incapacidades tras la cortina de humo de agresiones a Venezuela”.

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Y añadió: “Con sanciones y amenazas se ubican vergonzosamente a la cola de Donald Trump, perjudicando al pueblo venezolano y al millón de ciudadanos europeos en nuestro país”.

Parlamento Europeo pidió apoyar investigación de la CPI

El mismo día que Arreaza condenó la decisión de las naciones europeas de extender las sanciones contra los funcionarios del gobierno de Maduro, el Parlamento Europeo aprobó por una amplia mayoría una resolución en la que reclama a los miembros de la UE para que apoyen la iniciativa de la investigación que actualmente adelanta la Corte Penal Internacional (CPI) contra el Gobierno por violación de Derechos Humanos.

La votación fue aprobada por 268 votos a favor, 25 en contra y 26 abstenciones, pero además de solicitar el apoyo a la medida iniciada por Argentina, Chile, Paraguay, Colombia, Perú y Canadá, también se refirió a la situación actual en Venezuela y manifestó que existe un clima de “violencia creciente”.

“En Venezuela existe un clima de violencia creciente y total impunidad debido a que las autoridades no exigen responsabilidades a los autores de graves violaciones de Derechos Humanos, incluido el asesinato”, reza el texto aprobado.

Alemania fue el primer país en pronunciarse, asegurando no solo que se apoyaría la petición hecha a La Haya, sino que además la iniciativa era pertinente para los hechos que habían ocurrido en Venezuela durante el 2017 y 2018. Una vez más el Gobierno respondió a través de Cancillería.

En un comunicado formal el Ministerio para las Relaciones Exteriores aseguró que la postura de Alemania impactaba negativamente las relaciones bilaterales, motivo por el que solicitaban a la República Federal Alemana “descartar el injerencismo”.

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“Alemania se pliega a los designios del gobierno guerrerista de los Estados Unidos que insistentemente presiona de manera obscena a los gobiernos del mundo para que fijen posición en contra de Venezuela, violando los más elementales principios del Derecho Internacional”, se refleja en el comunicado de Cancillería.

Las declaraciones de Mogherini y Juncker

Dos de las figuras de mayor peso dentro de la UE son Federica Mogherini (alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad) y Jean Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea), ambos recientemente sostuvieron un encuentro con el presidente de Colombia, Iván Duque, quien se encuentra de visita por el viejo continente y, como era de esperarse, el tema de Venezuela formó parte central de las declaraciones que dieron.

Quizá la más fuerte fue la de Juncker, quien junto con el mandatario colombiano, aseguró que a Maduro “había que llevarlo a los tribunales”. Similar a todo lo que ocurrió durante la semana, Venezuela respondió con un comunicado.

“Venezuela expresa su más enérgico repudio a las hostiles e infames declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en las que dejó en evidencia su respaldo a las tesis desestabilizadoras que algunos gobiernos belicistas pretenden imponer en Venezuela”, expresó Cancillería en un texto publicado este viernes.

Un texto similar fue publicado también este 26 de octubre en referencia a Federica Mogherini, quien el 23 de octubre aseguró que en Venezela no “existían las condiciones para una mediación por parte de la UE”, esto en referencia a la propuesta que España iba a presentar en una reunión de cancilleres europeos de acompañar un nuevo intento de diálogo en el país.

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Con el fin de esta semana concluyeron, quizás, los días más hostiles diplomáticamente hablando entre la Unión Europea y Venezuela, esto como un nuevo episodio en una relación que desde el 2017 no ha sido cordial y que asienta un precedente poco favorecedor previo a enero del 2019, momento en que arrancaría el segundo término de Nicolás Maduro y que desde ya los gobiernos europeos dijeron que será fecha tope para reconocer al mandatario venezolano. Esto porque, según ellos, las elecciones del 20 de mayo en las que Maduro se impuso a Henri Falcón no cuentan con la legitimidad de un proceso electoral justo.


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