El problema sanitario ambiental que comenzó en el 2004 con la crecida del Lago Los Tacarigua, también conocido como Lago de Valencia, motivó a esta vecina de Las Vegas I de Campo Alegre a organizar a la comunidad para gestionar soluciones ante el gobierno regional y nacional para las numerosas comunidades inundadas por la fuerza del agua maloliente presente en ese reservorio natural.

Caracas. Ella [Vilma Álvarez] ha hecho muchas obras sociales en la comunidad, no tenemos imágenes de la cosas que ha logrado. Ella ha luchado para sacar personas de la comunidad que tenían sus casas dentro del agua y en estos momentos tienen apartamentos. Es tanto así que a ella le ofrecieron solución y dijo que no porque es vocera y no iba a obtener un beneficio propio y dejar a las personas que confían en ella en el problema. Aunque muchas personas le han dado la espalda porque a ella le gusta decir la verdad y no caerle a mentiras a los vecinos, sigue pendiente de la problemática y mantiene esperanzas de una solución.

Así se expresa Zuleyka Blanco para referirse a la labor que ha hecho Vilma Álvarez —su madre— vecina de Las Vegas 1 de Campo Alegre, parroquia José Casanova Godoy del municipio Girardot —al sur de Maracay— a favor del desalojo y reubicación en viviendas dignas de las familias de los sectores que bordean el Lago de Valencia, o Lago Los Tacarigua (Aragua) que han sido perjudicados por los desbordamientos del mismo.

A Vilma Álvarez le preocupa el estado de insalubridad que genera en la zona las aguas putrefactas los escombros de las casas desalojadas.

Así como su hija, otros vecinos reconocen el trabajo social desinteresado de esta líder comunitaria, que fomentó y le dio vida al Frente Socialista Prodefensa de los Afectados del Lago para alzar la voz a favor de las comunidades que han sido afectadas desde el 2004 por el desbordamiento del referido lago. Ha sido un trabajo de hormiguitas con logros y decepciones, pero sigue en la lucha por la reubicación de los perjudicados.

Álvarez afirmó que llevan tiempo funcionando y tramitando ante las autoridades regionales y nacionales las reaperturas de las indemnizaciones para las familias que quedaron pendientes, censadas y codificadas, que están esperando mientras que el lago va ganando terreno. Sostuvo que ya tienen un trabajo adelantado en cuanto a las zonas de riesgo.

Hago un llamado a la reflexión a los que tengan que ver con las soluciones. La vida se nos está yendo por el grado de insalubridad que causan las aguas servidas que desembocan en nuestras comunidades. Somos un grupo de familias censadas en 2006 y quedamos 20 propietarios y no vemos ninguna esperanza.

Vilma comienza 2018 en pie de lucha porque las autoridades den las soluciones a las comunidades y se obtengan las justas indemnizaciones.

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Fotos: Norma Rivas



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