Voluntarios multiplican gestos de solidaridad en hospitales y casas de abrigo en Navidad

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En un contexto social en el que fallan las garantías de los Derechos Humanos, los voluntarios y organizaciones civiles se toman en serio el propósito de socorrer a la población más vulnerable. Marietta Rea, una cirujano que ha hecho de El Algodonal su segunda casa, sostiene que a diferencia de otros años, la iniciativa de donar alimentos estará dirigida a los pacientes del hospital y no a los mendigos, una población que, en la práctica, comparte las mismas carencias materiales de quienes permanecen hospitalizados, sin comer y a la espera de una respuesta médica.

Caracas. En la casa de Acogida y Rehabilitación Padre Machado, en la parroquia El Valle, se sacaron las mesas y se dio de comer a casi 200 personas, todas en situación de calle. Nada excepcional para una institución cuyo propósito es ese: reinsertar y alimentar a hombres desabrigados, con problemas de consumo de alcohol y drogas. El mayor esplendor de la Navidad no ocurre puertas adentro, en el encierro de alguna iniciativa particular, sino en los hospitales que recluyen el drama más crudo de la emergencia humanitaria compleja.

Marietta Rea, una cirujano que ha hecho de El Algodonal su segunda casa, sostiene que a diferencia de otros años, la iniciativa de donar alimentos estará dirigida a los pacientes del hospital y no a los mendigos, una población que, en la práctica, comparte las mismas carencias materiales de quienes permanecen hospitalizados, sin comer y a la espera de una respuesta médica.

Rea, quien es voluntaria en un par de iniciativas, sostiene que los pacientes son el eslabón más perjudicado en la crisis. La escasez de medicamentos, que algunos sitúan en 90 %, roba la calma a los enfermos. Se trata de una realidad que motiva a Marietta a repartir bollos navideños, ensaladas y pan de jamón en los servicios del centro donde se desempeña.

Necesitamos ayuda para entregar caramelos, chupetas y entregar chucherías a los niños del servicio de Pediatría. La actividad se hará el 24 de diciembre. Será un momento de esperanza y un gesto de solidaridad con quienes necesitan ayuda. Estamos buscando quien nos done juguetes para alegrar a los más pequeños«.

Este sábado, los voluntarios de las Misioneras de la Caridad de Teresa de Calcuta, en Petare, sumarán esfuerzos para atender a hombres desamparados. Habrá consultas médicas y servicios de atención integral.

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En la Basílica Menor de Santa Capilla, en el centro de la ciudad, los feligreses prepararon un almuerzo navideño para más de 300 personas, una actividad con la que cerraron la iniciativa de la Olla solidaria, en ese templo, donde cada martes una veintena de voluntarios acondiciona una de las naves laterales del templo para distribuir sopas.

Al lugar acuden familias desmembradas por la crisis migratoria, adultos en condiciones extrema de pobreza y madres solteras cuyos hijos cursan algún nivel de educación primaria.

En un contexto social en el que fallan las garantías de los Derechos Humanos, los voluntarios y organizaciones civiles se toman en serio el propósito de socorrer a la población más vulnerable, a las familias erosionadas por la incapacidad del Estado para procurar las condiciones básicas para la vida: el bienestar personal, la educación y la salud. En la Venezuela en crisis, donde la institucionalidad flaquea y los actores políticos lucen esquivos, los voluntarios parecen tomar la delantera en la escena pública y tienen, sobre sus manos, el diagnóstico más lúcido de la emergencia humanitaria.

Todos pueden ayudar

En la iglesia de San Francisco 42 personas en situación de calle, apadrinadas por voluntarios, también disfrutaron de un almuerzo navideño, en el que además recibieron bolsas de alimentos y ropa. La cita tuvo lugar el pasado 15 de diciembre y fue un ejercicio de caridad y misericordia para la Comunidad Ignaciana en todo Amar y Servir, un grupo de feligreses que por quinto año consecutivo ha recaudado fondos para tender la mano a los más necesitados.

Cada año también hemos visto materializarse en la práctica el milagro de la multiplicación de los panes que no es otra cosa sino ofrecer lo que tenemos, sin mezquindad, para compartir con el que menos tiene e ir descubriendo la mano de Dios actuando en el corazón de cada uno«, asegura la voluntaria Carolina Meneses.

Quienes colaboran de manera activa en diferentes causas consideran que la participación de la sociedad civil es fundamental para transformar la crisis del país. En un país donde la pobreza multidimensional abraza a 48 % de la población, según la Encuesta Sobre Condiciones de Vida (Encovi) 2018, los voluntarios reivindican su trabajo y coinciden en el poder que la ciudadanía tiene para mejorar su entorno, en medio de un fuerte deterioro social.

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En Caracas, el Hospital de peluches, una iniciativa que cuenta con el apoyo de voluntarios en Caracas, Bogotá y Miami, entregará peluches en los servicios de pediatría de los centros públicos. Para contactar la iniciativa, que se encarga de remendar y reparar muñecos donados, los interesados podrán comunicarse con Lili Gluck a través del 0414-245-3057.

Fotos: Cortesía


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