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120 familias de Aguacatal II llevan 12 años inundadas por las aguas del Lago de Valencia

Lago de Valencia

Foto: Gregoria Díaz

La bomba de achique que ayudaba a solventar el problema está dañada y el muro ya no contiene las aguas contaminadas del lago. El sector fue declarado, paradójicamente, un refugio a cielo abierto, en el que abundan enfermedades respiratorias y de la piel.

Maracay. Para junio de 2019, se calculaba que unas 390 familias aún residían en la zona sur de Maracay, a orillas del Lago de Valencia o muy cercanas a esta cuenca endorreica, cuyas aguas se han mezclado por años con al menos 22 afluentes, entre ellos las de los contaminados ríos Aragua, Limón y Güey, en Aragua y Cabriales y Güigüe de Carabobo, además de las aguas residuales de Maracay.

De esas familias, 120 que todavía habitan en Aguacatal II, claman por enésima vez la atención gubernamental, ya que las aguas del Lago de Valencia mezcladas con las aguas residuales, siguen inundando sus hogares. Esta zona, paradójicamente, fue declarada refugio a cielo abierto por el entonces gobernador de Aragua, Tareck El Aissami.

Uno de los paliativos que adoptó el Gobierno nacional y regional para mermar las inundaciones que ocasionaron el desbordamiento del Lago de Valencia, al sur de Maracay, fue la construcción de un muro de contención entre La Punta y Mata Redonda. Pero con el muro, los habitantes de Aguacatal I y II, vieron cómo sus casas se inundaban permanentemente.

Las 120 familias de Aguacatal II ya no saben a quién acudir / Foto: Gregoria Díaz

Desde hace 12 años reclaman y denuncian las condiciones inhumanas en las que viven. Y en esta oportunidad, nuevamente hacen un llamado a las autoridades.

Aquí seguimos padeciendo las consecuencias de un muro que, según el gobierno, era un mal necesario. Las aguas siempre se acumulan dentro y fuera de nuestras casas, que mezcladas con las aguas negras, nos mantienen enfermos”, dice Ingrid González, una de las habitantes de la calle Paraíso de Aguacatal II.

Para los habitantes de este sector de Maracay, ese cuadro de insalubridad se suma a los riesgos que padecen por la pandemia de COVID-19. Son comunes los casos de afectaciones respiratorias y en la piel, que sufren particularmente los niños y las personas de la tercera edad.

Las calles Paraíso y Los Jardines son las más afectadas por las inundaciones que se incrementan con las lluvias, las cuales no han cesado en Aragua durante el último mes.

Riesgo latente

La bomba de achique –explica una de las vecinas– que permite descargar las aguas acumuladas se encuentra dañada, por lo que el nivel de las aguas sigue creciendo y temen perder otra vez sus enseres.

En julio pasado las familias de Aguacatal II debieron subirse a los techos y azoteas por el crecimiento de las aguas / Foto: Cortesía

Una modesta bomba de succión apenas si logra drenar la gran cantidad de aguas negras en las que aún están sumidas las casas de 120 familias de Aguacatal II, al sur de Maracay, mientras esperan por el cumplimiento de las cientos de promesas que les han hecho los gobernadores de turno, desde Rafael Isea, hoy prófugo de la justicia, pasando por Tareck El Aissami, la gobernadora designada Caryl Bertho y ahora Rodolfo Marco Torres.

Varios de los vecinos aún recuerdan que una semana antes de que Rodolfo Marco Torres ganara la Gobernación de Aragua, estuvo en el sur de Maracay.

Lloró con nosotros y nos prometió que en una semana nos indemnizarían. Aquí seguimos esperando que nos indemnicen”, sostuvo una vecina.

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