Crónica Uno

Cierre fronterizo y aumento de la COVID-19 tienen al borde de la quiebra al sector turístico del Táchira

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Foto: Cortesía

Nada alentador es el panorama que vislumbran hoteleros y posaderos en el estado Táchira. El cierre de fronteras y el paso binacional llevan golpeando al sector desde hace tiempo, y con la llegada de la pandemia de la COVID-19 se agudizó la crisis. Esperan con ansias reactivarse, pues de no ser así la quiebra es casi segura.

San Cristóbal. Con los crespos hechos. Así quedaron quienes tienen el turismo como actividad económica principal durante la Semana Santa en todo el estado Táchira

Tras la flexibilización de Carnavales, hoteleros, posaderos y demás miembros del sector turismo se planificaron para ofrecer mejores servicios durante el asueto de la Semana Mayor. Sin embargo, no fue posible abrir sus puertas, tras la declaración de cuarentena radical por parte del Ejecutivo nacional.  

Lenny Ramos, miembro de la Cámara de Turismo del estado Táchira, aseguró que el turismo religioso, fuerte en la zona andina dada la tradición cristiana de los tachirenses, no pudo ser aprovechado, tras la declaratoria de la radicalización. 

Tomando en consideración las nuevas cepas, el gobierno apretó tuercas y esto nos afectó. Fue un duro golpe”, afirmó Ramos.

Ramos expresó que el sector turismo, al menos en el Táchira, ha acatado todas las medidas decretadas por el Ejecutivo nacional en materia de bioseguridad y prevención, pese a las pérdidas que esto pudiera generar en todos los trabajadores del sector. 

Urge trabajar

La representante gremial informó que mucha gente depende del desarrollo de la actividad turística en la región, precisamente por la transversalidad del mismo, por lo que calificó la situación de contradictoria, ya que si bien es cierto que se debe garantizar la seguridad y evitar ser foco de contagio de la COVID-19, “también es cierto que toda esta gente tiene que comer, mantener estructuras y se ven en la necesidad de trabajar”. 

Ramos exhortó al gobierno a crear estrategias que permitan trabajar y activar al sector de manera organizada y que los prestadores de servicios turísticos se comprometan a garantizar las medidas de bioseguridad. 

La gran mayoría de hoteles, posadas y empresas de turismo han reducido en más de 80 % su fuerza laboral. Toda esta gente queda desempleada y tienen que comer, vestirse y llevar el sustento diario”, afirmó.

Advirtió que todos se han visto afectados por el cierre ordenado desde la llegada del coronavirus al estado, pero los más golpeados han sido los hoteles, posadas y empresas dedicadas a la organización de eventos. 

Alimentos y bebidas

Destacó que, a diferencia del sector turismo, quienes se han salvado y, por el contrario, han aumentado ganancias, son los pertenecientes al sector de alimentos y bebidas, pues incluso ha crecido la cantidad de prestadores de servicios en este ramo. 

Recomendó que los entes encargados de la supervisión de establecimientos de alojamiento lleguen a un acuerdo para que, cumpliendo las normas de bioseguridad, los dejen trabajar.

Lamentó que el panorama pospandemia sea desolador para el sector hotelero, de no tomar medidas que permitan reactivarlo antes de que sea demasiado tarde. 

Familiares hacen mantenimiento

Si bien el negocio hotelero en el estado en su mayoría es de carácter familiar, en estos momentos ese lema toma mucha más fuerza. 

Hoteleros consultados aseguraron que por más que desearan mantener su nómina, ya que muchos empleados llevan gran parte de su vida trabajando con ellos, no hay ahorro que aguante un año de cierre casi absoluto, por lo que en todos los establecimientos ha habido merma del personal de más de 95 %. 

Otros, por el contrario, aunque no los despidieron, pagan con víveres y alimentos y permiten que sus trabajadores busquen su sustento por otro lado, mientras que se consigue una luz frente a la pandemia de la COVID-19. 

Destacaron hoteleros que pidieron no ser nombrados que ellos mismos hacen el mantenimiento de sus establecimientos. Lavan los pisos, cambian la lencería y atienden, ya que no tienen para pagar personal. 

Esperan que para lo que es la temporada de vacaciones los números de contagios hayan mermado y que la tan anhelada vacuna se haya aplicado a la mayoría de la población, pues a diferencia de las costas venezolanas, que mantienen flujo de clientes en temporada alta y baja, al Táchira le beneficia el tráfico a la frontera, carencia que hoy golpea también al sector, pues la restricción de rutas interurbanas al estado y el cierre de pasos binacionales hacia Colombia ha sido más fuerte que la pandemia por sí sola.

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