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“De San Martín nos quieren llevar al hospital Pérez Carreño para que nos vacunen allá”

El junquito

Foto: Gleybert Asencio

El punto de vacunación en la Dirección Regional de Salud de Caracas, frente a la estación del Metro Artigas, está dentro de la lista anunciada por la alcaldesa del municipio Libertador, Érika Farías, correspondiente a la parroquia San Juan. No obstante, las autoridades militares que custodian la zona no dan a la prensa ningún tipo de información sobre cuántas dosis contra la COVID-19 han aplicado para la fecha.

Caracas. Un autobús de pasajeros color verde llegó a la avenida San Martín con puente 9 de Diciembre a las 12:08 p. m. del miércoles 9 de junio para buscar a un grupo de adultos mayores de 60 años de edad que, en principio, iban a vacunarse contra la COVID-19 en la Dirección Regional de Salud de Caracas. Las personas de la tercera edad no sabían si era porque se habían acabado las dosis para ellos —la Sputnik V— o era para agilizar la larga fila, pero los iban a llevar hasta el hospital Dr. Miguel Pérez Carreño, en La Yaguara.

Entre órdenes por aquí y órdenes por allá, unas horas antes se habían dividido de la cola principal, que llegaba hasta el puente que pasa por encima de la autopista Francisco Fajardo. Me tiré al agua con todo y ropa, manifestó Adela, de 74 años de edad, porque llegó a las 7:00 a. m. sin tener el mensaje que la convocara para vacunarse a través del sistema Patria, pero su hija le recomendó que fuera porque le asusta que en el bloque donde vive, en Macarao, hay muchos casos de coronavirus.

Fue así como se formaron tres colas: la de adultos menores de 50 años de edad, la de personas con alguna discapacidad y la de adultos mayores de 60 años que iban a trasladar al Pérez Carreño. Las horas pasaban lento para las personas mayores que esperaban que llegara el transporte que les habían prometido y se refugiaban en la sombra de sus paraguas, de una carpeta o de un pañito. Unos con sillas plegables y otros de pie.

Foto: Gleybert Asencio

El primer número que recibió Adela era el 75 y su esposo el 76. Él lo anotó en la palma de su mano con un bolígrafo negro para no olvidarlo. Sin embargo, en la cola había un poco más de 200 personas. Les pidieron paciencia, hasta que volvió a pasar otra persona entregando unos números impresos en pequeños pedacitos de papel. Cuando entregaron los primeros 100, Adela no recibió nada. Entonces comenzaron a protestar.

“¿Por qué si yo tenía el 75 y entregaron 100 entonces no me dieron número?”, “A nosotros nos van a dejar por fuera?”, “¿Será que sí nos van a vacunar? Nos estamos muriendo de calor y hambre”, manifestaban frente a un trabajador de la salud que tenía una braga azul de bioseguridad.

Primero se van a llevar a 100 adultos mayores para que se vacunen en el Pérez Carreño. Ese grupo tiene que regresar, así que cuando ellos vuelvan, se va el otro grupo y así consecutivamente. Eso sí, si nos avisan que allá hay más vacunas, respondió en voz alta el trabajador sanitario y pidió que mantuvieran la calma.

Los adultos mayores volvieron a sus filas. A esperar.

Pasaron unos 30 minutos para que llegara la camioneta de pasajeros Encava de color verde. Pero no entraron los 100. Jesús Gómez tenía el número 87 y no pudo subirse porque el autobús le cerró la puerta en la cara. Resignado, guardó el papelito y su cédula de identidad en el bolsillo de su chaqueta para seguir esperando que lo buscaran en el próximo grupo.

Autobús que buscó a los adultos mayores en San Martín para llevarlos al hospital Pérez Carreño. Foto: Mariana Sofía García

Vamos a esperar a ver si pasa un milagro, relató otro señor de 62 años de edad que estaba en la cola y se quejaba porque, a su juicio, “pintan una cosa bonita y después hacen otra”. Como trabajador de una sede de Cantv en el sector 9 de Diciembre, vio que el martes 8 de junio pasaban muchos jóvenes a vacunarse en la Dirección Regional de Salud de Caracas, por lo que sentía que “le habían robado la vacuna a los viejos”.

En la otra cola, de personas menores de 60 años de edad, había otras quejas. Decían que muchas personas se coleaban y que el proceso era muy lento. María Urbina, de 54 años de edad, comentó que recibió el mensaje pero que, en realidad, a su alrededor escuchaba solo de personas que no tenían convocatoria. Comenzó a hacer la cola casi al final del puente 9 de Diciembre y, en cinco horas, todavía le faltaba un poco más de cuadra y media para llegar a la puerta.

El punto de vacunación en la Dirección Regional de Salud de Caracas, frente a la estación del Metro Artigas, está dentro de la lista anunciada por la alcaldesa del municipio Libertador, Érika Farías, correspondiente a la parroquia San Juan. No obstante, las autoridades militares que custodian la zona no dan a la prensa ningún tipo de información sobre cuántas dosis contra la COVID-19 han aplicado para la fecha.

En total se conocen diez puntos de vacunación en el municipio Libertador de Caracas que también han presentado falta de organización, caos y largas colas. De acuerdo con declaraciones de Farías, hasta el viernes 4 de junio se habían vacunado “cerca” de 8000 personas convocados a través del sistema Patria y sin previa cita, número que debería corresponder a adultos mayores de 60 años y personas entre 18 y 59 años con alguna enfermedad de base.

Foto: Gleybert Asencio
Segunda dosis en tres meses

Los números para el punto de vacunación en el Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (Ipsfa), de la parroquia El Valle, los reparten entre 4:00 a. m. y 5:00 a. m. a personas de la tercera edad, discapacitados, militares y familiares. Algunas personas manifiestan que han recibido el mensaje de texto con la convocatoria y otros no.

Como se ha hecho en el resto de jornadas de inmunización del país, a los adultos mayores de 60 años de edad le están poniendo dosis de la vacuna rusa Sputnik V, y en el caso del Ipsfa están convocando a las personas para la segunda dosis dentro de tres meses, una decisión que se ajusta a la autorización del Ministerio de Salud luego de instrucciones del Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya que avala el plazo entre los 21 y 90 días.

El país ha recibido de manera pública nueve cargamentos de vacunas: 1,8 millones de dosis de China (Verocell-Sinopharm) y 930.000 de Rusia (Sputnik V) para un total 2.730.000 vacunas, que se traducen en 1.365.000 personas que podrían inmunizarse debido a que se necesitan dos dosis. La administración de Nicolás Maduro asegura que se ha vacunado el 11 % de la población, mientras que las sociedades científicas del país, como la Academia Nacional de Medicina, se cuestionan si este porcentaje es cierto.

Foto: cortesía
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