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Descuido de árboles enfermos en el Parque del Este amenaza su valor paisajístico

Foto: Luis Morillo

Algunas especies que se ven afectadas en el Parque del Este son los ficus, zapateros y el samán. Voceros del sindicato de Inparques señalan que es una situación preocupante porque son árboles que se van perdiendo y, si no se reponen, afectan el paisajismo que se tomó en cuenta hace 60 años.

Caracas. El trabajo fitosanitario, para la curación de las enfermedades de los árboles en el Parque del Este ya no es preventivo, sino para “recoger los muertos”. La tiña, el guatepajarito y el gusano de la palma están entre los principales males que han ido perjudicando a las especies que están en uno de los principales parques de la ciudad, ubicado a la vera de la avenida Francisco de Miranda.

Frente al lago número nueve de la “joya irrepetible” —como Rómulo Betancourt llamó al Parque del Este en su inauguración hace 60 años— se ve un conjunto de chaguaramos, una especie de palmera, que están muertos. En su corona no hay hojas, el tronco está hueco y puede llegar a verse una que otra guacamaya que asoma su cabeza porque, quizás, ahí tiene su nido.

Foto: Luis Morillo

José Gregorio Matute, secretario del Sindicato Unitario Nacional de Empleados Públicos de Inparques (Sunep-Inparques) y jefe del vivero del Parque del Este hasta que las autoridades decidieron apartarlo de sus funciones técnicas, explicó que las palmas en este parque se han visto afectadas por el ataque del “gusano de la palma” y, además, por la falta de un sistema de riego que sea adecuado, especialmente en las épocas de sequía entre febrero-marzo y agosto-septiembre.

En el año 2000 hubo un proyecto de automatización del sistema de riego. Una parte de la inversión la hizo el Banco Mundial. Llegaron a instalar los aspersores, pero no se puso a funcionar por falta de una computadora y temas de la tubería, recordó Matute.

Foto: Luis Morillo

En el caso de la tiña, otra enfermedad que se ve mucho en los árboles del Parque del Este, lo que hace es inhibir el crecimiento de la hoja, mientras que el guatepajarito va dejando seca a la especie. A juicio de Matute, esto solo se puede combatir con un trabajo fitosanitario que sea preventivo. Hace falta una cuadrilla, herramientas, seguridad, camiones escaleras, podadoras y demás, resaltó.

En el pasado, en la década de los setenta y ochenta, había un equipo nacional fitosanitario que se encargaba de estos trabajos. Ahora, en el Parque del Este dependen de convenios o “colaboraciones” que cada tanto van a trabajar para “recoger los muertos” y talar las especies que se empobrecen o se deforman por la gran cantidad de tiña.

Foto: Luis Morillo

Otras especies que se ven afectadas en el Parque del Este son los ficus, zapateros y samán. Ante esto, Matute señaló que es una situación preocupante porque son árboles que se van perdiendo y, de alguna manera, si no se reponen, afectan el paisajismo que se tuvo en sus inicios, que fue diseñado por el arquitecto brasileño Roberto Burle-Marx y de asociados Fernando Tábora y John Stoddart. Además se integraron los venezolanos Leandro Aristeguieta, botánico, y el arquitecto Alejandro Pietri.

Los ejemplares de mijao, otra especie de árbol, también han ido muriendo en el Parque del Este y, para Matute, debería investigarse qué está pasando porque califica este hecho como un fenómeno.

Foto: Luis Morillo

Algunos técnicos han tomado la iniciativa de recuperar áreas y empezaron a pedir ayuda. Han logrado alianzas, por ejemplo, con la Embajada de Japón o algunas empresas privadas, resaltó Matute. Sin embargo, señaló que no hay una política de Estado para georreferenciar las áreas donde se han perdido especies para reponerlas y evitar que se pierda el diseño original del parque.

Este parque tiene un valor muy grande porque hay especies de todas partes del país, resaltó.

Matute criticó que en el vivero el Parque del Este se “distraiga” el esfuerzo por nutrir el parque con las especies que necesitan y que, a su vez, no haya insumos y materiales para trabajar. Resaltó que entre los problemas más críticos que presentan está el desarrollo espontáneo de pequeños árboles y plantas que invaden a los grupos originales, que debería eliminar un personal capacitado.

Foto: Luis Morillo
Un diagnóstico general del parque

El Parque del Este mostró uno de sus peores momentos cuando se incluyeron en octubre de 2020 estas áreas de recreación en el esquema de flexibilización 7×7, aplicado por la permanencia de la COVID-19 en el país. Para ese mes, en un recorrido de Cronica.Uno, se vio que era escaso el mantenimiento fitosanitario, había extensas ramas sin podar, no había reposición de especies, los árboles estaban secos y con troncos caídos.

Diez meses después de ese recorrido, el parque no luce mucho mejor. Todavía hay muchos árboles caídos, poco mantenimiento, los pozos de agua deben llenarse con mangueras, las áreas donde estaban las nutrias se encuentran vacías y ocupadas por zamuros, y hay bolsas negras de basura acumuladas que no han recogido por la falta de vehículos.

Foto: Luis Morillo

En el Parque del Este ya no hay grama, sino maleza. En algunos espacios de sus 87 hectáreas los gramales sin mantenimiento están más altos que en otros y se debe a que en época de lluvias debería podarse una vez al mes. Igualmente, uno de los espejos de agua cercano al lago número nueve está lleno de algas y el patio de los azulejos tiene sus fuentes sin agua.

A pesar de las condiciones en las que está el Parque del Este, los usuarios siguen disfrutando este espacio. Vengo en las semanas flexibles y traigo a mi mamá en silla de ruedas para que lleve sol. Hay semanas que veo al parque mejor o peor, pero lo sigo queriendo y cuidando, comentó Carolina, vecina de Chacao, y aprovechó para denunciar que, ante la falta de bebederos, ha visto personas que llenan sus potes con las mangueras del parque.

Foto: Luis Morillo
No hay condiciones para trabajar

Marlene Sifontes, secretaria de Sunep-Inparques, comentó que el coordinador del Parque del Este le ofreció a un grupo de trabajadores el pago de 15 dólares semanales, al cambio en bolívares, más una bolsa con seis alimentos para que se encargaran de limpiar las áreas.

El resto del personal obrero sigue cobrando salario mínimo, fijado en 7 millones de bolívares, más algunos bonos que se pagan por el sistema Patria. Estos trabajadores tienen que venir dos veces en semanas flexibles y una en semana radical o si no les dicen que no les van a dar la bolsa de comida, explicó Sifontes.

Foto: Luis Morillo

Para la sindicalista, las condiciones de trabajo del personal obrero, con uniformes desgastados, botas rotas y falta de materiales, es imposible mantener el Parque del Este. A esto se le suma la falta de HCM, seguro funerario, la reducción del pago de vacaciones y otros beneficios que poco a poco han ido perdiendo.

Le están ofreciendo a los trabajadores un seguro en el que tienen que pagar mínimo 5,80 dólares mensuales, sin importarle que sus salarios no llegan ni a eso, exclamó Sifontes.

Foto: Luis Morillo
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