Crónica Uno

El agente topo, un espía que escudriña la soledad

La película chilena trata sobre un octogenario contratado para investigar supuestos maltratos en una casa hogar. Tiene una trama jocosa y atractiva, que se adentra en una convivencia llena de reflexiones sobre los últimos años de vida. Se puede ver en Netflix.

Caracas. Sergio Chamy es uno de tantos ancianos sorprendidos. Ve en el diario chileno El Mercurio un anuncio de empleo para mayores de 80 años de edad. Demanda insólita en el mercado laboral. Como otros tantos de su edad interesados e intrigados, va a la entrevista. Buscan a alguien que no solo cumpla con el requisito etario, sino que sepa manejar las nuevas tecnologías de comunicación: hacer videollamadas, grabar notas de voz y enviar videos. 

Ese es el punto débil para muchos. Sergio es el elegido sin ser tan hábil en oficios digitales. Solo queda darle algunas indicaciones para manejar el teléfono. Hasta tiene que aprender a usar una cámara escondida en un bolígrafo, como en tantas películas de espionaje. 

Sí, Sergio es contratado para ser un espía en un ancianato. El anuncio fue puesto por un detective privado, a quien una clienta le encomendó averiguar si es verdad que su madre es maltratada en una casa hogar.

La película El agente topo es una grata sorpresa para la temporada de premios

El agente topo es una película chilena encaminada en la carrera al Oscar. La dirige y escribe Maite Alberdi, quien presenta una obra que parece sencilla, pero que es poderosa y sorprendente. Una trama jocosa y atractiva, que se adentra en una convivencia llena de reflexiones sobre los últimos años de vida. 

Sergio acaba de enviudar. A pesar de la resistencia de su hija, quien duda de la legalidad del trabajo, además de considerar que su padre está bien en su casa, sin mayores necesidades, el hombre acepta.

Ve la propuesta laboral como una opción para dejar de pensar en la mujer que se fue, así como resulta ser un cambio en la rutina de una persona que no encuentra mayor emoción en salir diariamente a tomar el sol y pasear por el centro comercial. Luce tan atractivo como dar la vuelta al mundo.

Si bien Sergio tiene que aprender a mejorar su manejo del teléfono, es una persona rigurosa y disciplinada. Escribe en un cuaderno todo lo que ve durante el día. Camina en los pasillos, entrevista y revisa cada habitación en la búsqueda de la madre de la clienta. 

Sergio Chamy asume su papel de espía de manera cabal y atinada.

El agente topo concentra en principio su conflicto en el supuesto maltrato que reciben las personas recluidas en el ancianato, pero en realidad, la fortaleza de su trama es el viaje de Sergio entre esas paredes. Su rol de espía advenedizo lo lleva a otros descubrimientos, a conocer cada uno de los mundos de los que están ahí. 

La soledad, la memoria, la ingratitud, los hijos, la resignación, la demencia, la alegría, la amistad y los adioses son las pistas que llevarán a Sergio a un veredicto irrefutable.

El agente topo no es una película de ficción. Resulta ser un documental que está filmado como si no lo fuera, con un punto de partida tan inesperado y genuino que para muchos parecerá inverosímil. 

En el ancianato, Sergio se convierte en una persona muy querida y respetada

No es la primera vez que Maite Alberdi trata estos temas en su filmografía. Su cortometraje Yo no soy de aquí (2016) está ambientado en una residencia de ancianos, una mujer vasca le cuesta recordar que vive en Chile desde hace más de siete décadas. 

Quienes vean El agente topo pueden preguntarse cómo la cineasta logró escenas tan íntimas, y a veces tan invasivas, en un lugar en el que puede haber recelo. Pero Alberdi y su equipo de producción han asegurado en entrevistas que todas las partes dieron su consentimiento para las filmaciones. Eso sí, en principio habían dicho que el objetivo era registrar la rutina de cada persona en el hogar San Francisco.

Obtuvieron los permisos legales para la grabación y uso de imagen de los involucrados, aunque hubo algunos que luego se arrepintieron, y se les respetó, de acuerdo con lo afirmado por el equipo del largometraje. Así se entiende la libertad con la que fueron filmadas varias situaciones en un lugar que puede resultar complicado; los planos de los que se vale la cineasta, los lugares que desentraña, la confianza que se siente en cada una de las escenas. 

Cuando fueron a mostrar la película terminada, explicaron quién era en realidad Sergio, ya convertido en el mejor amigo de todos en el ancianato, una persona querida que entendió muy bien lo que acontece en la soledad de muchos los que ahí se encontraban. Según lo reportado en prensa, directivos, personal y habitantes de la institución quedaron conmovidos y agradecidos por lo que vieron.

En la residencia, Sergio tiene libre acceso para llevar a cabo su misión. No levanta sospechas.

El agente topo figura en la reciente lista corta de películas con posibilidades de ser nominadas al Oscar como Mejor Película Internacional y Mejor Documental, renglones a los que aspiraba Once Upon a Time in Venezuela. El año pasado ganó el Premio del Público del Festival de San Sebastián y participó en el Festival de Sundance, así como también estuvo postulada a Mejor Película Iberoamericana en los premios Goya, que entrega la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Desde que llegó al catálogo de Netflix se ha vuelto cada vez más popular. 

La película de Maite Alberdi es una de las mejores obras del cine latinoamericano reciente. No es la primera vez que del Cono Sur surgen historias conmovedoras sobre personas de la tercera edad. Están Elsa y Fred (2005) y El hijo de la novia (2001), por ejemplo. 

El agente topo supera a estas predecesoras por su atinada y arriesgada propuesta, que se entremezcla con el imaginario al que estamos acostumbrados de la ficción. Una obra familiar, amena y contundente sobre las relaciones humanas y el agradecimiento.

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