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El camino del guerrero, el lado B de los niños con diabetes en Venezuela

El camino del guerrero

Un documental cuenta la historia de tres jóvenes con una enfermedad que les cambió la vida en un país con condiciones muy adversas.

Caracas. Todo comenzó con la idea de publicar breves videos para Instagram. La pequeña pantalla de la red social fue en principio la mejor manera prevista para dar a conocer las vidas de un grupo de jóvenes en el entorno de la fundación Guerreros Azules. 

Pero hay experiencias que no pueden quedarse en la brevedad. Pocos minutos no son suficientes para presentar diversos universos, emociones, experiencias y contrariedad. Por eso, lo que comenzó como un proyecto muy puntual sobre niños con diabetes tipo 1, terminó siendo un documental: El camino del guerrero.

La película está actualmente en la cartelera venezolana. Es protagonizada por Nicole, Nellyanis y Dilberson. Cada uno en su mundo, distantes en contextos, pero con el mismo punto de partida para la temprana cavilación. Niños que a corta edad deben entender otras dinámicas, otros procesos y peligros.

Nicole es adolescente. Vive con su mamá. Desde temprano comienza la rutina de todo joven, solo que en su caso, las inyecciones, los controles y la atención a los alimentos subrayan una rigurosidad lejana al resto de los que tienen su edad. Nellyanis está con sus padres, una familia que cuenta cada pormenor de la condición de la pequeña, desde los sustos por emergencias hasta las alegría de los nuevos retos.

La filmación del documental estrenado se realizó en el año 2017

El caso de Dilberson es el más inquietante. Vive en la precariedad de una zona peligrosa, con recursos insuficientes, compañeros de clase hostiles y con una madre que también enfrenta las dificultades de la diabetes. Pero ahí está, hacia adelante, a pesar de tanto.

La película El camino del guerrero es dirigida por Héctor Palma, cineasta responsable del exitoso documental Fuera del aire, el largometraje de no ficción venezolano más visto en el país (280.973 espectadores). Y es producido por su hermana, Martha Palma Troconis, la conocida periodista que ahora también lleva las riendas de la fundación Guerreros Azules, una red de apoyo y acompañamiento para padres de niños con diabetes tipo 1; una iniciativa surgida luego de que sus hijos se sumaran a la estadísticas de jóvenes con la condición. 

Hace unos meses estuvo disponible en Youtube, pero luego se bajó de la plataforma para llevarla a la pantalla grande. Obtuvo en octubre tres nominaciones a tres Emmy Suncoast Regional en las categorías Dirección (Héctor Palma), Edición (Antonio Martín, César Kensen) y Motion Graphics (Pedro Lizardo, Juan Olmedillo).

“Es como una matrioska, como una sucesión de sucesos como dice mi padre. Pero si tenemos que ir al origen, todo empieza con el debut en diabetes tipo de Juan José, mi primer sobrino, el primer hijo de mi hermana”, cuenta Héctor Palma.

Hay posibilidades de ver el documental en streaming desde el exterior

Fue en 2016 cuando el joven de repente entró en crisis. Intempestivamente, sin ningún síntoma previo. “Fue un shock, una experiencia traumática. Es lo que pasa con este tipo de diabetes. Un niño puede estar perfecto, y de repente, entra a terapia intensiva, le sube la glicemia, tiene que inyectarse varias veces al día, medirse los niveles”, agrega el realizador.

A eso, se suma la desinformación incluso que hay en los centros de salud. Es decir, las maneras de comunicarse con los familiares de algunos médicos. “Un doctor le dijo a mi hermana tres barbaridades que nos dejaron más preocupados. Eso sigue pasando”.

Martha Palma entonces se propuso evitar que ese tipo de experiencias se replicaran entre padres. Se armó una red para atender esas preocupaciones y demás percances desde el apoyo. Ahora es una asociación civil con aproximadamente 1000 familias involucradas.

Hace unos meses, el documental estuvo en Youtube para cumplir con los requisitos para los Emmy Suncoast Regional

“Guerreros Azules como red ha tenido una actitud muy positiva frente a la condición. Su intención es decirle a los niños y a sus papás que no pasará nada, que todo estará bien si tienen su insulina, si se hacen los controles. Pero en Venezuela, eso no es tan así. A pesar de la actitud resiliente y positiva, en El camino del guerrero vemos el lado B, usando términos discográficos, de toda esta mirada positiva. En Venezuela tienes que mirarlos de otra manera”, asevera Héctor Palma. 

Las ideas tienen sus propias formas, dicen los responsables, y son ellas las que llevan a cómo serán presentadas al resto, esta vez, el cine.

“No importa la condición sociocultural, y económica. Toda madre y padre vive la condición de su hijo independientemente de la situación que vive. Mi hermana tiene el privilegio de contar con los recursos para atender a sus hijos con diabetes, pero eso no le quita el hecho de que tenga la misma preocupación por lo que pasa con ellos. Por eso la frase de Andrés Eloy Blanco llegó como una revelación a la película. Esa que dice que cuando se tiene un hijo, se tienen todos”. 

Martha Palma narra que durante un chequeo a su hijo en Boston se comunicó con una nutricionista venezolana, quien le preguntó si existían micros en español sobre la condición. Le dijo que sería bueno que en tal caso, Guerreros Azules se encargara de llevarlos a cabo. Y fue más allá. Habló de hacer un posible documental. A ella le pareció una idea muy pomposa. 

Pero hay senderos que se construyen con la suma de aparentes coincidencias. La comunicadora conoció al fotógrafo Wil Riera, quien no pudo concretar su proyecto de fotografiar la diabetes. Lamentablemente, falleció, pero esas intenciones fueron también premisa de El camino del guerrero, esa meta de mostrar cómo es el día a día de la condición.

“Pensé que serían tres historias, de 15 minutos. Pero una vez que mi hermano vio las grabaciones, dijo que eso no podía ser menos de 1 hora. El proyecto fue convirtiéndose en cada vez más”, indica la periodista. 

Coinciden en que desde el principio El camino del guerrero no tenía intenciones artísticas, aunque al final, terminó siendo más artístico de lo que se pensaba. “El arte sirve para revelarte como ser humano. Al ser una historia tan íntima, pasa eso. El arte también sirve para sanar. Todas esas metáforas y frases poéticas sobre el arte, acá se concretan. Esas ideas de convertir el dolor en arte, acá uno se da cuenta. Esta película nos ha sanado”, subraya Héctor Palma.

Martha Palma agrega: “La resiliencia tiene que ver con poner tu sufrimiento al servicio de otro, convertirlo en arte. El camino del guerrero es la resiliencia pura”.

La película de no ficción es distribuida en el país por Cines Unidos

Se propusieron demostrar que estos tres niños protagonistas son no solo dignos, guerreros y nobles, sino que a pesar de la condición son valientes y solo necesitan los insumos para estar en paz. 

En el caso de Dilberson hubo mucha preocupación. Presentó síntomas de desnutrición durante la filmación, que se llevó a cabo a finales de 2017. Le hicieron seguimiento para que mejorara a través de una alianza entre Guerreros Azules y el Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano, de Empresas Polar. 

“Además, todo esto demuestra la importancia de la familia en condiciones como estas, así como en todo. Hay un valor en estar acompañado de los padres. Si hay un punto en común en la narrativa, es esa importancia también de la familia”, dice Héctor Palma, quien además recuerda cómo Maximiliano Gorriti, cuando hacía la mezcla de sonido, le preguntó si el documental iba a las salas de cine. La pregunta encendió la llama para llevarlo finalmente a la pantalla grande. 

“Al final, es un camino de señales. Realmente nada estaba pensado, pero con esta historia, solo quería unos micros para Instagram. Creció y se salió de las manos”, concluye Martha Palma. Una idea que siempre fue película, pero que ni en el equipo sabían. Al final, el proyecto se impuso como largometraje: El camino del guerrero.

La taquilla recaudada será destinada a programas de Guerreros Azules como parte del apoyo a las familias con esta condición, muchas de ellas en el hospital J. M. de los Ríos. También existe la posibilidad de verla en streaming para espectadores en el extranjero.

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