Icono del sitio Crónica Uno

El desdén de las autoridades y de los ciudadanos termina matando el arbolado urbano de Caracas

Foto: Gleybert Asencio

El criterio es que por cada árbol eliminado, deben plantarse ocho. Sin embargo, expertos afirman que esto no se cumple en la ciudad y llaman a las alcaldías a tener programas de capacitación para el personal de supervisión y obrero que se encarga de las talas y podas.

Caracas. En la ciudad existe la percepción errónea de que los árboles son un estorbo. Algunos motivos son las raíces que rompen las aceras, los ejemplares que a la vuelta de 30 años se vuelven endebles y sus ramas se caen, las calles llenas de hojas o de frutos. Algo que, en realidad, responde a la mala selección de especies que se tomó en un momento para desarrollar el urbanismo. Pero Caracas sin árboles sería más caliente, sin sombra y menos verde.

Bajo esos criterios el biólogo Carlos Peláez señaló que un árbol está lejos de ser un estorbo y resaltó su función principal: transformar la energía solar en química para no convertirla en calor o, en pocas palabras, hacer fotosíntesis. Luego se suma otro servicio indispensable de las áreas verdes, que se resume en su efectos positivos en la salud mental.

La necesidad de que en una ciudad debe haber de nueve a 15 metros cuadrados de áreas verdes por cada habitante, subrayó citando una recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Foto: Gleybert Asencio

En los últimos meses, las denuncias sobre talas indiscriminadas y podas severas fueron aumentando en las redes sociales. Cheo Carvajal, director de Ciudad Laboratorio, llegó a contabilizar en 4,5 kilómetros —entre Baruta, Libertador y Chacao— al menos 24 árboles desaparecidos y cuatro amenazados.

A la par, vecinos de Baruta documentaron denuncias de tala y poda indiscriminada en el parque La Fila de El Cafetal, en el parque Chopito Gerbasi en Santa Inés, en la avenida Miguel Ángel y en la avenida Caurimare de la urbanización Colinas de Bello Monte. Por su parte, habitantes de Libertador mencionaron lo mismo en parroquias como 23 de Enero y San Pedro.

En uno de los tramos menos verdes de Chacao, cerca del centro Comercial Sambil, vimos cómo le quitaron todas las ramas a un árbol. Me pregunto si tenían permiso para hacer eso y por qué lo hicieron. Yo entiendo aquellos árboles que ponen en riesgo a una vivienda o levantan mucho la acera, pero este no era el caso, denunció la vecina Erika Mendoza.

Peláez sostuvo que el mantenimiento fitosanitario es para que las áreas verdes de la ciudad cumplan con su función ambiental y para alargar su vida. Se trata de que las podas sean bien diseñadas para que la copa del árbol esté estable, controlar la forma de sus raíces, además de quitar cualquier infección o bacteria como guatepajarito o la tiña, que enferman a la especie.

Foto: Gleybert Asencio

En Venezuela, se establece que el poder municipal es el encargado de gestionar las autorizaciones para la tala y poda de árboles, excepto de aquellas especies en veda —declaradas así por una protección del Estado— que requieren una aprobación del Ministerio de Ecosocialismo. Entonces, en el caso de la Gran Caracas, la responsabilidad cae en las alcaldías de Libertador, El Hatillo, Sucre, Baruta y Chacao.

Para Argelia Silva, biólogo y exdirectora del Jardín Botánico, en los cinco municipios del Área Metropolitana de Caracas existe una “escasa política pública orientada a la preservación de los espacios verdes” y se lo atribuyó a la falta de profesionalización de supervisores y personal de cuadrilla, ausencia de programas de formación, necesidad de criterios de paisajismo y de preservación de los árboles.

Hay que enseñarles hasta qué punto se pueden hacer los trabajos. No es que no estamos de acuerdo con que se hagan, sino que estas no sean unas mutilaciones que dejan a las especies expuestas a infecciones, resaltó Silva e insistió en que las dependencias oficiales y privadas muchas veces tienen personal escasamente formado.

Foto: Gleybert Asencio

Peláez coincidió en la falta de entrenamiento del personal que se dedica a estas labores y comentó que en Caracas las principales causas de muerte de los árboles son por infestación de guatepajarito, podas mal hechas que se infectan y especies que simplemente llegan al final de su vida. La ciudad termina matando al árbol, lamentó y subrayó que ha visto en muchos árboles de Caracas los signos de “asesinatos” por parte de los ciudadanos que no los quieren.

Por su parte, Carvajal destacó que “en cualquier sitio donde haya una construcción, si no están desapareciendo los árboles, entonces están amenazados”. El periodista argumentó que esto se debe a que aparecen nuevos comercios cuyas fachadas parecieran ser “más importantes” que las especies que tienen años en esas aceras, por lo que exigió la presencia de instituciones que velen por la sostenibilidad de la vida en la ciudad con los beneficios que provee el arbolado urbano, así como la supervisión de los ciudadanos.

Las instituciones no están muy pendiente de proteger, más bien todo lo contrario. Dan permisos o se hacen los locos con algunas talas o podas severas sin que se sustituya por nuevas especies, denunció Carvajal.

Foto: Gleybert Asencio
La ciudad verde

Argelia Silva explicó que la cobertura vegetal de Caracas está conformada por cinco municipios. Por ejemplo, en Libertador, hay 14 áreas verdes con una cobertura de 3149 hectáreas, en Sucre nueve parques metropolitanos para 139 hectáreas, Baruta cuatro parques para una superficie de 47 hectáreas y El Hatillo cinco parques con 60 hectáreas.

A pesar de estos números, Carvajal destacó que existe una “indolencia” por creer que todavía la ciudad es tan verde que puede “aguantar muchos más leñazos”, algo que, a su juicio, no es así.

Se va perdiendo cada vez más y al mismo tiempo se va desarrollando algún tipo de arquitectura que multiplica el calor, manifestó Carvajal.

Peláez destacó que una ciudad llena de árboles es fresca. Las personas prefieren caminar o andar en bicicleta. Se vuelve costumbre salir a tomar café o sentarse en una plaza. Mientras que aquellas ciudades sin árboles y calientes, los individuos “quieren salir corriendo a sus casas”.

La reforestación

Peláez detalló que reforestar una zona natural por tala o quema es difícil. Pero reforestar una ciudad es “dificilísimo” ante la necesidad de una buena inversión en infraestructura para que la especie crezca con una buena calidad de vida como en aceras permeables, hoyos bien diseñados, tierra, nutrientes y agua.

Si agarro un mango germinado y lo pongo en el hueco de una acera donde murió un caobo, no va a crecer. Tiene que darse con criterios técnicos, dijo el biólogo.

El criterio es que por cada árbol eliminado, deben plantarse ocho. Y Silva destacó que “no se planta ni uno solo”, citando los que se han talado en zonas como la avenida principal de Los Ruices o en Las Mercedes ante las escasas campañas para promover la protección de los árboles. Además, mencionó algunos puntos que se deben tener en cuenta para la reforestación de la ciudad:

Foto: Gleybert Asencio
Salir de la versión móvil