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El motor de la solidaridad mueve a familia Fuenmayor para atender los domingos a 400 personas en Maracaibo

Fuenmayor

Foto: Mariela Nava.

Los Fuenmayor rinden homenaje cada fin de semana al patriarca de su familia, el señor Helímenes, regalando alimentos en el centro de Maracaibo a los más necesitados. Actualmente, su fundación Espíritu Santo presta asistencia a 400 personas al mes y además da atención médica y medicinas, así como cortes de cabello. Una labor que solo recibe bendiciones y sonrisas de su gente.

Maracaibo. El 31 de mayo del 2019 los hermanos Fuenmayor vieron partir a su padre, Helímenes, conocido por todos como un hombre santo. Después de luchar por varios años con una insuficiencia renal que se fue complicando, el patriarca de la familia dio su último respiro rodeado de sus seres queridos.

El peregrinar de los hermanos durante la enfermedad de su padre los hizo testigos de las necesidades de la gente: el hambre, la falta de medicinas, atención médica; pero lo más importante la falta de solidaridad y de amor a los más necesitados.

Siguiendo el legado de su padre, que a pesar de sus dolencias siempre regalaba una sonrisa, nació la fundación Espíritu Santo, en el sector Belloso el centro de Maracaibo. Comenzaron atendiendo un grupo de 50 enfermos que la Basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá les asignó para su atención, como parte de su devoción a la Virgen Morena.

En el mismo carro viejo en el que llevaban a Helímenes a su consulta, comenzaron a repartir desayunos casa por casa, pero en la calle también había gente que quería comer, así que decidieron incluirlos.

La crisis en la distribución de gasolina en el Zulia obligó a Junior a vender el carro. Con esfuerzo lograron atender a varias personas de su comunidad, buscaron un toldo y frente a la casa hicieron sus primeras jornadas con peluqueros, médicos aliados e, incluso, regalaban medicamentos básicos esporádicamente. Pero para Dora, la madre de los cuatro hermanos, las ayudas no podían quedar ahí, así que comenzó a recolectar ropa para regalar y alternaban las entregas con una comida en el sector de Belloso.

Arepas y jugos reparten todos los domingos a más de 400 personas. Foto: Mariela Nava.

Unos meses después, Junior logró abrir un puesto de comida rápida: Hermanos Fast Food que de inmediato se convirtió en la fuente de ingresos para la familia y también en el sostén y proveedor de la causa. Lograron hacer megajornadas integrales y llegar a cada vez más personas, pero entró la pandemia por COVID-19 y el negocio se tambaleó.

Todas las noches instalan su tarantín para vender hamburguesas y otros tipos de comida. De ahí, salen los 120 dólares, aproximados, que gastan al mes para dar el desayuno a las más de 400 personas cada domingo.

Un esfuerzo familiar
Junior describe a su familia como “un motor: el problema de uno es el de todos”, así que luego de 45 días de confinamiento por contraer el virus, ese motor se activó nuevamente, sumó sobrinos y un par de tías.

El amor al prójimo y la solidaridad es lo que nos mueve. Así vaya mal el negocio esta familia todos los domingos pone en el frente de sus casas una cava con arepas o panes y jugo para todo el que quiera. Yo les digo: tenga señora este desayuno se lo regala Papá Dios”, comenta Junior.

Para él la obra que su familia lleva a cabo, con poco o mucho, es una demostración para todos los zulianos.

“Muchas veces lo que impide este tipo de cosas no es el dinero, es la voluntad. Les aseguro que no cuesta mucho para la satisfacción, la alegría que trae al corazón recibir sonrisas, bendiciones y abrazos de tus iguales que la están pasando mal. Mi intención es sumar y que otros se animen también a hacerlo. Esta es mi misión y la voy a llevar adelante hasta que Dios me lo permita”, comentó el hombre.

En honor a su padre
Cuando Junior recuerda a su padre, las lágrimas son inevitables. Respira y sigue la conversación. “Esto es en honor a papi, porque él decía que nosotros éramos un equipo, y cuando él estaba enfermo pasamos hasta hambre, necesidades porque no teníamos ni cómo llevarlo al hospital y él me hizo ver que a la gente hay que ayudarla siempre, y ahora entiendo que es una gran satisfacción”.

La familia Fuenmayor confiesa que siempre han ido agarrados de la mano de Dios, por eso no se ligan a ningún partido político, aunque no les han faltado ofrecimientos.

Conozco muchos políticos que me llaman molestos porque no les aviso de las jornadas y siempre les digo que no están invitados, porque vienen a tomarse fotos para las redes sociales y se van. Y eso es lo que nos tiene así de podridos, aquí hay que ayudar sin interés, desde el amor, no desde la política”, reveló.

La ayuda incluye a veces hasta cortes de pelo. Foto: Mariela Nava.

Actualmente, la fundación de los Fuenmayor asiste a 400 personas al mes. Arepas con carne, queso, pan, jugo y hasta un corte de pelo reciben los que se acercan. La voz se ha ido regando en las comunidades vecinas de la parroquia Chiquinquirá y Bolívar, por lo que cada domingo llegan a repartir una media de 150 desayunos.

También hay quienes critican. “Un conocido me preguntó si con eso yo pretendía acabar el hambre y soy consciente de que no es así. Por eso le dije que lo importante es evitar que cada vez más gente se enferme por comer de la basura. La idea es sumar, no restar”, dijo Junior mientras servía una de las 80 sopas que repartió en la última jornada.

Más necesidades
Aunque los beneficiados tienen claro lo que la familia puede ofrecer, varios se acercan entre semana para pedir otro tipo de ayudas como sillas de rueda, bastones, medicinas y zapatos. “Esas cosas no tengo cómo comprarlas, pero busco entre mis amigos alguna de las cosas en calidad de donación y a veces logramos ayudar también con esto”.

Junior Fuenmayor reveló que los más necesitados son los niños que muchas veces andan con una sola prenda de vestir y sin calzado.

Durante las noches también recibe al menos seis niños a la semana que solicitan alimento. Generosamente Hermanos Fast Food les regala una hamburguesa para que regresen a casa con el estómago lleno.

A pesar de la pandemia y la crisis, los hermanos Fuenmayor siguen engrasando su motor con amor y esperan seguir aportando ese granito de arena en Maracaibo. Están abiertos a recibir donativos de ropa, medicinas, calzados y todo con lo que otros ciudadanos quieran ayudar, incluso profesionales que presten su servicio en jornadas. Al final de cuentas, todo suma, y obras como esta son las que mantienen activa la solidaridad en la tierra del sol amada.

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