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En dos ruedas va y viene el personal de salud en Altagracia de Orituco 

Altagracia

Foto: Máximo Tenore

Un grupo de 22 motorizados se para frente a la salida de la emergencia del Hospital José Francisco Torrealba en Altagracia de Orituco. Allí esperan al personal para llevarlos a sus casas por la falta de gasolina y transporte público.

Caracas. Niurka Flores esperaba en la esquina de su casa una camioneta. Eran las 6:00 de la mañana. A las 7:00 a. m. debía estar en el área de pediatría del Hospital José Francisco Torrealba de Altagracia de Orituco, en Guárico. Pasó una hora y Niurka todavía seguía en la parada. “La enfermera aún no llega a su turno”, pensarían en el hospital. 

Quizá Niurka pudo haber caminado. Le tomaría unos 10 minutos ir de su casa al hospital. Pero su miedo de encontrarse en el camino con algún delincuente que le arrebate el bolso o le haga daño la paralizó. No le ha sucedido, pero en los pasillos del hospital eso cuentan las enfermeras: han sido víctimas de robos. A la amiga de Niurka la han robado tres veces.  

En el pueblo solo hay una unidad de transporte público que la pueda llevar a su trabajo, cuenta Niurka. Ese día ya había pasado el bus: “Entonces hay esperar que dé la vuelta y vuelva por aquí. Si salgo de la casa y ya pasó, me toca esperar un rato”. 

En la cola para echar gasolina en la estación de servicio de Urimare, ubicada a más de cuatro kilómetros del hospital, motorizados y choferes miraban caminando o esperando cola, al amanecer y de noche, a médicos, enfermeros, vigilantes, bioanalistas que iban y venían del hospital. Les tomaba unos 50 minutos el trayecto. Por ejemplo, del Alto Ipare al hospital son casi dos horas caminando. Mientras que la distancia de El Diamante, Camoruco al centro de salud son un poco más de 30 minutos. 

Foto: Máximo Tenore

En Altagracia de Orituco no había gasolina, tampoco transporte, pero sí una emergencia sanitaria de COVID-19 que requería al personal de salud en sus puestos de trabajo. 

—Esto no puede seguir así —dijo Máximo Tenore a sus compañeros motorizados, quienes desde hace un año se organizaron en una fundación Motorizados en Dos Ruedas por la crisis de la gasolina. 

 —Nosotros mismos podemos llevar y traer a algunos trabajadores —propuso Máximo. 

Así, hace un mes un grupo de 12 motorizados crearon una fundación, aún sin nombre, para trasladar de forma gratuita a los trabajadores del Hospital José Francisco Torrealba. En unos días otros 10 motorizados también decidieron agruparse. 

Todo comenzó con un grupo de WhatsApp en donde agregaron a los trabajadores de la salud. Los motorizados se dividieron por turnos en las afueras del hospital. 

—¿Alguno disponible? Se necesita traslado para la licenciada Niurka Flores. 

—Saliendo a buscarla. 

Niurka se subió a la moto. En el camino contó que cuando salía a las siete de la noche del hospital se encomendaba a Dios: “Salir del hospital e irse caminando no es fácil”.

—Dios me lo bendiga, a usted y a quienes no llevan y nos traen. 

En el chat de WhatsApp, “Apoyo al personal de salud”, van y vienen diálogos con los recorridos: 

Foto: Máximo Tenore

—Del hospital: dos trabajadores para el sector Ezequiel Zamora. 

—Saliendo del hospital con las doctoras Medina y Méndez. Una va para la perimetral y la otra a La Poncha. 

—Gracias por el servicio. Muy agradecidas. Ya en nuestros hogares. 

—Buenas. Se requieren dos unidades. Destinos: San Rafael de Orituco y Guaiqueríes. 

—Por favor, si no es mucho pedir, tres motos para el hospital para las coordinadoras que tuvimos que salir bien tarde. 

—Buenas tardes. Una unidad para el Alto de Ipare para una camarera que tiene guardia en el turno de la noche. Gracias. 

—¿Quién de Paural, La Poncha, Camoruco, Diamante, Perimetral hacia el hospital para prestarle el apoyo? Voy bajando. 

Foto: Máximo Tenore

Esta conversación transcurre en el turno de la noche. Terminó una jornada en la que se trasladó a unos 70 trabajadores del hospital. Los motorizados comenzaron a las 6:30 a. m., luego se activaron al mediodía y después a las 6:30 p. m. Máximo dice que si alguien fuera de este horario requiere del servicio, también ayudan: “Si hay un paciente que necesite ir a una farmacia de noche que esté de turno, lo llevamos o lo trasladamos para hacerle una radiografía”. 

Los 22 motorizados de Altagracia cada dos días reciben 10 litros de gasolina en la estación de servicio Urimare. Algunos choferes son agricultores, otros panaderos, albañiles, vendedores de granos. Pero también se paran frente a la salida de la emergencia del hospital a la espera de algún médico, enfermera, camarera, porteros, milicianos. 

Fotos: Máximo Tenore

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