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En julio la canasta alimentaria costó más de Bs. 800 millones y se aceleró tanto en bolívares como en dólares

la canasta

Foto: Gleybert Asencio

Productos alimenticios como mayonesa, salsa de tomate y vinagre fueron los que más aumentaron en el mes. Pese a que desde que se relajaron los controles los incrementos han sido menores, y el país continúa en hiperinflación, Nicolás Maduro anunció la posibilidad de retomarlos.

Caracas. El costo de la canasta alimentaria de los trabajadores (CAT) siguió aumentando en julio y, luego de que el mes anterior su variación fuese una de las más bajas de los últimos seis años, esta vez retomó su ritmo acelerado y cerró en 809,45 millones de bolívares, 17,1 % más que en junio, y equivalente a $226,77 según el tipo de cambio oficial de finales de julio.

Según cálculos del Centro de Documentación y Análisis de los Trabajadores (Cenda), en los primeros siete meses del año la CAT acumula una variación de 270,7 % y en términos anuales (julio 2020 a julio 2021) el aumento es de 1603,41 %, lo que evidencia que en el país se mantiene la presión hiperinflacionaria que inició a finales de 2017, solo que con menor ritmo.

El Cenda sumó un elemento más a los que considera explican el encarecimiento acelerado de precios. A la depreciación del bolívar respecto al dólar, la crisis del combustible y servicios y los problemas para transportar la mercancía (como las alcabalas), se le añaden las fuertes e inusuales lluvias del primer semestre del año, según la organización.

De igual forma, se mantiene la reducción en la oferta de alimentos provenientes del occidente del país, principalmente de mercados itinerantes y camiones, pues el Cenda advierte que no están llegando viajes con la misma frecuencia de antes ni en las zonas de costumbre. Aún así, solo cinco de los 60 productos que contiene la canasta alimentaria no se consiguen con regularidad: atún enlatado, sardina fresca, arvejas, frijoles y lentejas.

Según el estudio, el rubro de productos alimenticios (que engloba alimentos como mayonesa, salsa de tomate y vinagre) fue el que más aumentó en el último mes (21,4 %), seguido de cereales y productos derivados (como harina de maíz, pastas o harina de trigo) con 20,3 % y frutas y hortalizas con 20,1 %. Este, sin embargo, es el que menos ha aumentado desde julio 2020, pero en los últimos meses viene registrando incrementos superiores al promedio.

En el último recorrido hecho por Crónica.Uno se evidenció que frutas como el aguacate y la guayaba aumentaron entre 40 % y 50 % en tres semanas, mientras que solamente el melón y la parchita reflejaron incrementos de un dígito. Por su parte, verduras como el ocumo y el ñame aumentaron más de 50 % en el mismo lapso.

A diferencia de junio, en julio la variación del costo de la canasta alimentaria fue menor a la del tipo de cambio (24,68 %), debido en parte a la breve estabilidad del precio del dólar el mes pasado. El Cenda añade que la devaluación del bolívar tuvo un impacto importante en los precios a partir de la segunda mitad de julio.

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) calcula que la inflación general en julio de este año fue de 19 % y el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una variación de 19,4 %, el tercer índice más bajo del mes.

En julio, además, destacó que el rubro de leche, quesos y huevos aumentó de precios un 12,9 %, lo que contrasta con el ritmo visto el mes previo cuando se calcula una disminución de 5 %. En junio, alimentos como el queso duro llegaron a estar por debajo de un dólar por kilo en el mercado municipal de Quinta Crespo.

El resto de los incrementos por rubro de la canasta alimentaria fueron: pescados (19,8 %), azúcar y similares (17,6 %), grasas y aceites y verduras (16,4 %), carnes y sus preparados (15,5 %), bebidas no alcohólicas (15,1 %) y granos (9,8 %).

En cuanto a la variación anual, desde julio de 2020 el rubro de granos ha aumentado 1823,54 %; le sigue pescados, con 1782,63 %, grasas y aceites, con 1774,97 %, y carnes y sus derivados, con 1732,18 %.

Maduro asoma control de precios, nuevamente

Este miércoles 18 de agosto, en una alocución transmitida por Venezolana de Televisión, Nicolás Maduro hizo mención, otra vez, a una posible intervención en el sistema de precios, que en la práctica es libre desde principios de 2019 luego de más de una década de controles.

Maduro instruyó a la ministra de Comercio, Enaida Laya, a que garantice “en el transcurso de las semanas y meses por venir” mayor estabilidad en abastecimiento y “precios equilibrados y razonables”.

La última vez que el mandatario hizo alusión a una nueva política de controles fue en marzo, aunque entonces le encargó el análisis de la medida al vicepresidente sectorial de Economía, Tareck El Aissami, y la ministra de Finanzas, Delcy Rodríguez.

La política de control de precios es de larga data en las gestiones del chavismo y se remonta a mediados de la década de los 2000, aunque sus consecuencias y puntos más álgidos se evidenciaron en la de 2010, cuando la inflación y el desabastecimiento comenzaron a notarse más.

En 2014, con la promulgación de la Ley Orgánica de Precios Justos, arreciaron las fiscalizaciones, que provocaron cierres de comercios y empresas al no poder reponer inventarios y se agudizó la escasez.

Los controles, sin embargo, no impidieron que los alimentos se encarecieran en el mercado negro, donde se podían conseguir. En julio de 2015, la canasta alimentaria tuvo 33 % de incremento respecto al mes anterior y en 2018 la variación mensual llegó a 80 %.

Desde 2019, cuando se relajaron los controles, la variación de la canasta alimentaria en el séptimo mes de año se ha mantenido por debajo de 18 %, aunque los paupérrimos salarios de la mayoría de la población impiden que se pueda acceder enteramente a ellos.

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