Icono del sitio Crónica Uno

Escuelas católicas diseñan protocolos y un proceso de registro de casos de abuso sexual

abuso

Foto referencial: Luis Morillo

Desde el año pasado las escuelas de Fe y Alegría y la AVEC, en alianza con la Unicef, los Clúster de Protección y Educación, están elaborando un programa de Prevención, Explotación y Abuso sexual (PEA) y Tolerancia Cero. Fe y Alegría en los dos primeros lapsos registró 18 casos en el hogar de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes.

Caracas. En las escuelas de Fe y Alegría y la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC) hay preocupación por la violencia y abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. Es un tema pendiente que ya comienza a tomar una ruta con el registro de casos, el diseño de protocolos y códigos de conductas. El 30 de abril, Crónica.Uno escribió sobre la importancia de la comunicación para evitar el abuso sexual en menores de edad

Desde el año pasado, Fe y Alegría y la AVEC han venido trabajando con la Unicef y el Fondo Humanitario de Venezuela para implementar un programa de Prevención, Explotación y Abuso Sexual (PEA) y Tolerancia Cero. La AVEC también prepara su código de conducta que será enviado al personal de las escuelas, además de la formación, acompañamiento y asesoría legal a los equipos directivos. 

Entre el 18 y el 20 de mayo, el Clúster de Protección dará la formación al personal de ambas instituciones educativas en la línea de prevención y creación de ambientes seguros y de confianza. 

En Fe y Alegría ya han dado un paso adelante. Desde el año escolar 2020-2021 llevan el registro de casos de abuso sexual en niños, niñas y adolescentes. “Estamos aprendiendo a recoger datos. Es difícil indagar con las familias porque no lo dicen”, explica Yamile Martínez, coordinadora  de Pedagogía Nacional de Ciudadanía de Fe y Alegría. 

En el primer lapso registraron 10 casos de abuso sexual en el hogar, de estos, siete fueron denunciados en el Ministerio Público. En el segundo lapso fueron ocho y todos se denunciaron. “Sabemos que pueden ser más porque no todas las zonas se reportaron”, asegura. Para Fe y Alegría las cifras son alarmantes: “Es un daño físico y psicológico de por vida”. 

Fe y Alegría cuenta con un formulario de notificación del incidente de explotación y abuso sexual, una vez notificado el hecho, el documento deberá ser de acceso restringido y confidencial. La institución recibe las denuncias a través del correo electrónico: retroalimentaciondne@feyalegria.edu.ve. Están por activar una línea telefónica. Esta ruta contiene cuatro pasos: detección, intervención, derivación y seguimiento. 

Así sea bajo sospecha, tenemos que denunciar porque lo que se está intentando en salvar la vida del niño, niña y adolescente. La pelea que tenemos con las zonas educativas de Fe y Alegría es que si saben de algún caso, es obligación hacer la denuncia si los familiares no lo han hecho”.

No hay datos para comparar las cifras previo a la pandemia. Martínez señala que antes de la pandemia “no tenían el hábito, costumbre ni la política de recoger este tipo de datos”. Con el Clúster de Protección y de Educación, y tras la pandemia, vieron la necesidad de tener cifras sobre maltrato físico, negligencia, explotación, trabajo infantil, dejados atrás, abuso sexual, embarazo adolescente.

Pero desde 2015 ya Fe y Alegría contaba con un protocolo de prevención de abuso sexual, momento en que identificaron algunos casos de relaciones de docentes con estudiantes. Luego en 2019 se construyó con Unicef el protocolo de prevención y seguimiento de la violencia. 

En mayo del año pasado crearon el Código de Conducta, que consiste en los principios y valores básicos para trabajar con niños, niñas y adolescentes. Una vez que el personal es formado, a partir de este código, deben firmar una declaración personal donde se comprometen a cumplir con la salvaguarda de la niñez. 

Una de las preocupaciones durante la pandemia ha sido el uso del WhatsApp y redes sociales entre docentes y estudiantes. Martínez se pregunta: “Quiénes están de por medio para controlar esto, si los docentes están cumpliendo con su rol”. Sin embargo, en el contenido académico han reforzado temas sobre educación sexual, el acercamiento inapropiado, el embarazo en adolescentes. 

Para denuncias ante el Ministerio Público, comunicarse al 0212-509-8251 así como el correo electrónico dgpfm@mp.gob.ve.

Reclaman una política pública contra el abuso sexual infantil 

La Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa) tiene una ruta escolar para la atención del abuso sexual de niños, niñas y adolescentes. Mercedes Muñoz, presidenta de Avesa y educadora, menciona que “hay algunas cosas en el sistema legal y en el Ministerio de Educación” sobre el tema, pero no es parte de una política pública. “Esa debe ser la característica, que tenga el abordaje del abuso sexual”. 

“Cuando hablamos de prevención, lo primero es un programa de educación sexual integral con perspectiva de derecho y con contenido psicoafectivo, de todos los aspectos que abarcan la sexualidad y la construcción del género, lo que le enseñamos a niñas sobre lo que son sus roles. Es un trabajo que aquí está por hacer”, explica Muñoz. 

Señala que hay unas líneas curriculares que se conformaron hace unos cuantos años que introduce “algunos temas en algunas asignaturas en primaria”. Por ejemplo, el programa llamado Líneas Estratégicas Curriculares para Educación de la Sexualidad en el Subsistema de Educación Básica de 2009.  

Pero para Muñoz la situación no es alentadora. Pese a los intentos de propuestas, estos “se implementan de manera espasmódica sin una política de Estado sostenida”. Puntualiza que el contenido de educación sexual debe ir desde preescolar hasta la universidad y eso no está ocurriendo. La visión continúa siendo desde la perspectiva de la biología y la reproducción. 

Ninguna de las escuelas de Educación de las universidades que conozco hay una materia obligatoria en el pensum sobre estos temas de sexualidad: debería haber una de educación sexual, muchas otras sobre abuso y violencia. Pero no hay ninguna”, menciona Muñoz. Como consecuencia, las personas están siendo educadas con la visión problematizada de la sexualidad ante la falta de información. 

Hace ocho años que cerró el servicio de atención psicológico a víctimas de Avesa. Allí tienen un registro 16.000 historias clínicas, “muchas eran sucesos que habían ocurrido en la escuela o que fueron revelados por primera vez en la escuela”. 

La Ruta escolar para la atención del abuso sexual es las escuelas de Avesa contempla: identificar, denunciar, dar seguimiento y protección. Conócela aquí:

Cuando aparecen los casos los maestros dicen que eso es culpa de la familia, y la familia dice que es falta de escuela. Pero esto es un asunto de Estado y de derechos humanos. El Estado tiene que crear los programas y esas políticas”, concluye Muñoz.

Salir de la versión móvil