Crónica Uno

“Las FAES deben ser enjuiciadas por masacre de La Victoria”

Walter Márquez

Foto: Cortesía

A un mes de los enfrentamientos entre las FANB y presuntos disidentes de las FARC en La Victoria, estado Apure, el defensor de derechos humanos Walter Márquez sostiene que la muerte de presuntos irregulares no fue un enfrentamiento sino ajusticiamiento. Exhortó al fiscal general, Tarek William Saab, a solicitar el enjuiciamiento de los funcionarios de las FAES.

San Fernando. “Fabricaron un enfrentamiento que nunca ocurrió. Tarek William Saab, a quien yo conocí como defensor de los derechos humanos, tiene la obligación política, moral y jurídica de pedir el enjuiciamiento del grupo FAES, responsable de este crimen”. Así lo aseguró el presidente de la Fundación El Amparo y director general del Comité Internacional contra la Impunidad en Venezuela (Ciciven), Walter Márquez.

Tras presentar en rueda de prensa el análisis de las pruebas recabadas luego de dos visitas sucesivas a Arauca y al Alto Apure, donde se ha reunido con familiares de las víctimas y testigos, Márquez indicó que es “grotesca” la manera como ha sido presentado el caso por el Gobierno venezolano.

Reveló que, de acuerdo con los análisis realizados por especialistas a los videos y fotografías de los cinco fallecidos publicados en redes sociales y en medios de comunicación, estos concuerdan con testimonios recabados y confirman la presunción del ajusticiamiento.

En particular, Márquez se refiere al caso de los esposos Emilio Ramírez y Luz Dey Remolina, su hijo Jeferson Ramírez Remolina y Ehiner Anzola Villamizar, hermano de Emilio, así como a Julio César Jiménez, fallecidos el 25 de marzo y señalados en el parte militar como “terroristas” abatidos en enfrentamiento. 

Indicó que es la primera vez que se perpetra una “masacre” en una misma familia y aseveró que el simple hecho de que haya testigos que afirmen que funcionarios de las FAES se los llevaron vivos de su casa, ubicada en el barrio 5 de Julio de La Victoria, y luego aparecieran muertos en El Ripial demuestra que todo fue simulado. 

Los Ramírez Remolina trabajaban como agricultores en la finca Los Caracaros, pero fueron detenidos en su casa de La Victoria, donde “los funcionarios militares y policiales cometieron destrozos”, por tener doble cedulación, lo cual es normal en la frontera, afirmó.

Similar situación ocurrió con Julio César Jiménez, a quien detuvieron en las cercanías de la panadería del sector Alí Primera de La Victoria, en presencia de varias personas que intercedieron por él sin éxito y escucharon decir a los funcionarios: “Ahora sí vas a conocer el infierno”, frase que, según Walter Márquez, “han repetido los grupos comandos de las FAES en otros lugares”.

“Grotesco montaje”

El defensor de derechos humanos explicó que la única mujer fallecida en este hecho llevaba puesta una licra, y que los hombres “unos aparecen sin camisa y sin zapatos, mientras que a otros les colocaron botas, que no son típicas de los guerrilleros o militares”. 

Recalcó: “Desde el punto de vista del calzado, del uniforme y del armamento, estos no se corresponden con las características de los grupos irregulares colombianos que todos conocemos, por lo que se evidencia que hubo un mal y grotesco montaje en la pretensión de sembrar evidencias a las víctimas”.

El activista aseguró que en los análisis de las fotografías también se pueden observar torturas y tiros de gracia en algunas de las víctimas. 

La situación se agrava cuando el gobierno oficialmente ha dicho que hay nueve fallecidos, pero solo se conoce de cinco casos, “por lo que faltan cuatro cuerpos”, alertó Walter Márquez.

Estos hechos “graves” obligan a Tarek William Saab a actuar de manera diligente y directa, subrayó. 

No tiene ningún argumento para no actuar como ciudadano fiscal de Venezuela y ser garante de una investigación imparcial y transparente”, emplazó.

Describió que debe ser una comisión internacional en la que participe la alta comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Fiscalía General de la República y la Defensoría del Pueblo, a la cual se ofrece acompañar para demostrar que lo ocurrido allí, es una simulación de hecho punible irrefutable, en vez de una confrontación”.

También apuntó que debido a la libertad y la confianza con la que ha hablado con familiares de las víctimas y testigos, su presencia sería como una garantía “porque la gente tiene mucho temor”.

Salir de la versión móvil