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Lluvias evidencian el abandono de la troncal 5 y ponen en riesgo el tránsito por Táchira

troncal 5

Foto: Ana Barrera

De colapsar la carretera o alguno de los deteriorados puentes que conectan el Táchira con Barinas en la temporada de lluvias y cuarentena, se complicaría aún más la situación en la entidad, pues habría que recurrir a vías alternas más largas y tediosas para poder llegar a la capital del estado.

San Cristóbal. En serio riego está la troncal 5, específicamente en el municipio Fernández Feo. La falta de mantenimiento de la vía, montañas y puentes pone en grave peligro la comunicación del estado Táchira con el resto del país.

La también conocida como la vía al llano es la principal carretera usada por quienes vienen y van hacia la frontera. El transporte de alimentos también se hace por esta vía, no solo hacia el Táchira, sino la venta y distribución de verduras, frutas y hortalizas hacia el centro del país, por lo que su importancia es fundamental para la economía de la entidad.

Precisamente en temporada de lluvias, el estado de la troncal 5 se convierte en un verdadero dolor de cabeza para quienes conducen por la zona, pues no solo son los derrumbes, sino el peligro de las rocas que se desprenden de las montañas durante las fuertes precipitaciones.

Las rocas que se desprenden constituyen un verdadero peligro para los conductores. Foto: Ana Barrera

Desde el puente sobre el río Chururú hasta el sector de Mata de Café, pasando por El Zig-Zag, los desniveles, hundimientos y derrumbes forman parte del paisaje vial deteriorado de la entidad. El terreno arcilloso de la zona carece de estabilidad, y apenas empiezan a caer las primeras lluvias de la temporada, cede el terreno.

Precisamente por esta fecha, hace diez años, cayó una roca que obstaculizó la vía en ambos sentidos por más de dos semanas en El Zig-Zag. Afectó a quienes se movilizaban por la zona. Quienes se atrevían a hacer trasbordo debían hacerlo a riesgo, cruzar más de un kilómetro de vía llena de lodo y con el peligro del desprendimiento de rocas.

Tras una serie de intentos con maquinaria, el Ejército se vio en la obligación de actuar y dinamitaron más de una vez la gigantesca roca para liberar la vía.

Unos pocos kilómetros más adelante se encuentra el caserío conocido como Mata de Café. Coladas de barro obstaculizan la vía y la Alcaldía de Fernández Feo no cuenta con personal para hacer el despeje de la carretera.

Nosotros nos reunimos con el alcalde. Estamos en cuarentena y él nos autorizó a limpiar y pedir una colaboración a los que pasan por la zona. Así nosotros ayudamos y nos ayudamos, porque no hay trabajo y necesitamos hacer algo para poder comer”, dijo Enrique Salas, habitante de la zona.

Explicó Salas que con lo que se recoge a diario pueden comprar una harina de maíz o un kilo de arroz, con lo que pueden resolver la comida del día siguiente.

Habitantes de la zona colaboran con el despeje de la vía. Foto: Ana Barrera

Sin embargo, no en todos los “pasos malos” hay gente limpiando, por lo que la cautela es importante a la hora de conducir, sobre todo si está lloviendo.

El puente
El mayor riesgo se corre con el puente Chururú. Justo hace un año, el paso antiguo colapsó ante las fuertes lluvias caídas durante un fin de semana y aún está la evidencia, pues ninguna autoridad regional, nacional o municipal ha hecho algo para retirar los escombros del mismo.

En sentido norte-sur, los huecos prometen acabar con todo tipo de carro. Quienes transitan deben sortearlos para evitar caer en las enormes troneras, e invadir incluso el canal contrario para lograrlo.

Eso está así desde hace tiempo. La otra vez se fue un pedazo del puente. Ahí se ven las juntas de metal. Con un aguacero de esos de tres días que caen a veces, se va a ir. No nos vamos a quedar como la gente de El Nula, pasando sobre el río”, denunció Magdalena Nieto, trabajadora ambulante.

Agregó que nadie ha hecho ni la más mínima inspección al puente. Todos temen que en cualquier momento el puente colapse y acabe con la troncal 5, la única vía expedita de acceso que hay al centro del país, pues la otra es por Mérida y añade unas seis horas de camino al recorrido final.

Y es que todas las tragedias viales han ocurrido en junio, pues este mes es cuando las lluvias son inclementes con la entidad andina. Hace dos años, el 26 de junio de 2018, una parte de la calzada del puente actual cedió, por lo que se vieron en la obligación de restringir el paso por varios días.

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