Crónica Uno

Trabajar en CVG y sus empresas: el sueño del emporio industrial destruido en socialismo

Trabajar en CVG y sus empresas: el sueño del emporio industrial destruido en socialismo

Profesionales y obreros de diferentes partes de Venezuela llegaron a Ciudad Guayana con el objetivo de trabajar en la CVG o sus filiales. Fue la promesa de desarrollo y riqueza de la que hoy solo quedan recuerdos de esa época dorada.

Puerto Ordaz. Ciudad Guayana y sus empresas básicas fueron el “sueño americano” pero en Venezuela. Profesionales y no profesionales aspiraban trabajar en la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) o cualquiera de sus empresas filiales. Eran una garantía de futuro, de desarrollo y sostenibilidad económica.

Cecilio Pineda fue uno de los tantos venezolanos que dejó su ciudad de origen para probar suerte en Guayana. En 1992 terminó su carga académica como analista de sistemas en la Universidad Lisandro Alvarado, en Barquisimeto, e inmediatamente se fue a Ciudad Guayana. Ni siquiera esperó la entrega del título.

De todas las puertas que tocó, fue en la CVG donde lo recibieron y empezó a trabajar en el área de desarrollo industrial.

La CVG era un ente de desarrollo industrial. Allí veías promoción industrial a nivel regional e internacional. Tenían una Guía del Inversionista, eso desapareció. Allí había cosas de permisología por si alguien de otro país venía y quería instalar una empresa. Decía cuáles eran los permisos, terrenos disponibles, costos de electricidad, de agua, de gasolina, de gas, todas las condiciones que necesitaba un inversionista para montar su empresa acá”, recordó Pineda.

Actualmente, la CVG menciona en su página web que trabaja en tres sectores: aluminio, hierro y servicio, pero antes incluía el tema eléctrico, con Edelca; minería metálica y no metálica, con el emporio de Minerven; y la parte forestal con Proforca y Maderas del Orinoco.

A cada rato llegaban inversionistas brasileros, iraníes, gringos, canadienses, alemanes, italianos, todos. Muchos de los proyectos de las empresas básicas nacieron allí, en la parte de Promoción Industrial. Ferrominera no porque ya existía. También se llevaba el desarrollo de la ciudad, era otro de su rol fuerte, porque las alcaldías y gobernación no daban la talla para el tipo de desarrollo que se estaba haciendo en ese momento”, agregó.

Los beneficios del ayer

A Ciudad Guayana llegaban, incluso, no profesionales. Sidor contrataba obreros y el sueldo era bastante atractivo. Al cabo de dos años podían tener una casa, y en cinco años estar estables económicamente. Ciudad Guayana era un sueño americano en Venezuela.

Pineda recuerda que al ingresar a trabajar a cualquier empresa de la CVG, lo primero con lo que se conseguía era la existencia de un contrato colectivo.

Lo más elemental de ese contrato era el seguro HCM, que, a su vez, permitió el desarrollo de las clínicas porque las empresas eran solventes. También contaban con becas escolares para los hijos, o incentivos cuando se trataba de colegios privados; útiles, inscripciones, no había preocupación por que el hijo de un trabajador no pudiese estudiar en una institución privada.

Otro de los beneficios era el plan vacacional para los hijos, un bono de alimentación que alcanzaba para la cesta alimentaria, pero que con el tiempo se fue devaluando. También tenían servicio funerario, juguetes para diciembre, uniforme laboral y hasta financiamiento para póliza de seguro de vehículo.

Hoy, poco más de 60 años de su fundación, y en el marco del Día Internacional del Trabajador, aquél “sueño americano” con acento venezolano, se ha convertido en una pesadilla ante la ausencia de beneficios contractuales que han sido reclamados por los trabajadores en cuantiosas oportunidades.

El último contrato no homologado es de enero 2014-diciembre 2016, con el que lograron un ajuste global de 250 %. Pero a partir de 2017 y 2018, con la resolución N.° 2792 que eliminó los contratos colectivos, vino la debacle.

Arrancaron con la eliminación de los seguros de vehículos, luego vino la reducción del HCM, moras con las clínicas y trabajadores rechazados en estas debido a las deudas que mantenían la CVG y sus empresas.

Progresivamente, eliminaron el resto de los beneficios, para apenas recibir un sueldo que oscila entre 5 y 15 dólares mensuales y un cestaticket simbólico.

El rol de la CVG era el desarrollo industrial, pero también fue vital en el desarrollo de Ciudad Guayana. Foto CVG
Los recuerdos de un jubilado

Miguel Espinoza obtuvo su jubilación en 1993, uno de los primeros lotes de jubilados de la CVG. Para entonces apenas tenía 43 años, aún no contaba con la pensión del seguro social. Pero su sueldo de jubilado todavía le alcanzaba para tener una vida estable y cubrir gastos.

Cubría mis gastos sin el seguro social porque todavía no me tocaba. Con ese sueldo de la CVG vivía bien y pagaba los estudios de mi hija. Como en 2002-2003 fue cuando empezó el declive”, dijo Espinoza, presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionados.

Recuerda también que cuando trabajó funcionaban todos los servicios médicos, los regalos para los hijos eran de buena calidad, y hasta recibían las medicinas en caso de enfermedad.

¿Cómo vive un jubilado con sueldos que a veces llegan a un dólar? Espinoza destacó que la mayoría depende de las remesas que le mandan familiares en el extranjero.

Muchos se han ido del país con su familia, pero la mayoría vive de lo que le mandan sus hijos, sobrinos. El sueldo de un jubilado no llega ni a 3 dólares, con eso no compras alimentos y medicinas. Algunos ya ni se preocupan en preguntar cuándo van a pagar”, lamentó uno de los pioneros de la CVG.

“Uno pensaba que el jubileo era para descansar y vivir bien, al estilo americano, europeo, pero aquí uno lo que piensa es en cómo comprar las medicinas”, agregó Espinoza.

Aunque el servicio funerario fue eliminado de los beneficios, Espinoza reconoce que la CVG asumió el compromiso de pago de cremación para el jubilado o jubilada, su conyugue, papá y mamá.

Algunos tenemos parcela en el cementerio, que compramos años atrás, y a veces tratamos de llegar a un acuerdo con la empresa”.

¿Qué queda de la CVG?

Las empresas tuteladas por la Corporación Venezolana de Guayana son prácticamente las mismas, a excepción de Minerven.

Todas están produciendo a capacidades muy bajas y tienen obsolescencia tecnológica acentuada que las hacen poco competitivas en los mercados internacionales. Lo otro, no hay energía eléctrica para poner a producir esas empresas por los problemas derivados del déficit de energía”, mencionó Pineda, quien fue director laboral de la CVG y secretario de organización de su sindicato.

A los inconvenientes para la producción de las industrias de Guayana se suman los problemas de insumos como combustibles, lubricantes industriales y gas natural incluido. También hay déficit de gases industriales, principalmente, para los procesos siderúrgicos. Las plantas de gases del aire de Sidor no están produciendo a su plena capacidad ni eficiencia.

Hoy en día ninguna de las empresas genera ingresos que paguen su nómina. Menos aún para hacer frente a la inversión, en mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo, ello es importante para prevenir los riesgos que tiene cualquier operación industrial”, destacó Pineda.

Otro impacto sobre los activos y el patrimonio de la empresa lo constituye el “chatarreo” o “canibalizacion” de maquinarias y equipos de producción.

Parte del discurso oficialista es promover cifras de un porcentaje de producción que no se corresponde con la capacidad instalada original. Es así como después de apagar hornos y celdas, calculan la producción y capacidad instalada con base en lo que está operativo y no con lo que debería estarlo.

“Es así como hoy en día se cuenta, aproximadamente, sólo con un tercio de la capacidad instalada de las briqueteras, las cuales trabajan a un tercio de su capacidad instalada. Pero este tercio corresponde en realidad al total de la capacidad instalada hoy en día, porque por la canibalización se redujo la capacidad instalada en promedio en el conjunto briquetero de Guayana”, explicó Pineda.

Producción mínima

De acuerdo con cifras no oficiales, Sidor produjo en 2020 unas 50.000 toneladas de briquetas, con un solo horno a muy baja capacidad. Sin embargo, es de recordar que su materia principal de producción es el acero líquido, la cual está en cero.

Las briqueteras en su conjunto produjeron 1.082.998 toneladas al año, 18,93 % de su capacidad instalada.

Se estima que la producción de Ferrominera fue de un 15 % de su capacidad instalada. En Bauxilum unas 200.000 toneladas que apenas alcanzarían para unas 50 toneladas de aluminio primario en las dos reductoras.

Venalum unas 440.000 toneladas, Alcasa unas 210.000 toneladas, y con la eliminación de las líneas 1 y 2 por ineficientes, obsoletas tecnológicamente y contaminantes quedó reducida a 170 toneladas”.

Se conoció que, a consecuencia de una mala decisión operativa y de negocio, se invirtió, producto de endeudamiento con China, unos 208 millones de dólares en préstamo para la recuperación de esas líneas. Sin garantías se ejecutó y no dio los resultados esperados. Ello generó la venta de esas líneas al exterior como chatarra, para recuperar parte del préstamo.

No obstante, el chatarrero se hace sin un plan o programa de selección para separar cosas útiles o de mayor valor, compuestos por materiales en aleaciones o de aceros especiales que tienen un valor de mercado mucho mayor o pueden servir a la industria de transformación metalmecánica nacional.

La llegada de la COVID-19

El decreto de emergencia por la pandemia de la COVID-9 lo aprovecharon las empresas para hacer una especie de depuración. Empezaron por mandar a los trabajadores a sus casas y quedarse solo con un grupo reducido en el plan de contingencia.

Posteriormente, les fueron notificando de sus despidos, una práctica que comenzó desde antes, incluyendo las jubilaciones adelantadas.

El personal de contingencia ha ayudado a hacer un parapeto y decir que las empresas están productivas. Es una cuestión mediática para no decretar el cierre técnico de las empresas. Lo que están produciendo lo hacen a pérdida”, aseguró Pineda.

Considera que el empobrecimiento de Guayana viene dado junto con la ruina de la CVG y sus empresas, que engloban a aproximadamente 56.000 trabajadores directos.

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