Crónica Uno

Yoveinny Mota supera obstáculos y da un salto de calidad en la pista

Foto: Cortesía Arkansas Razorbacks

La velocista caraqueña disfruta su paso al prestigioso equipo de los Razorbacks de Arkansas y trabaja fuerte para obtener el registro que le dé la clasificación a los Juegos Olímpicos.

Caracas. De récord en récord. Así va la ascendente carrera en el atletismo de la velocista Yoveinny Mota, quien con apenas 20 años de edad ya parece tener muy claros sus objetivos en el deporte de alta competencia.

Mota inició con buen pie el 2021. Se estrenó con el prestigioso equipo de los Razorbacks de Arkansas en el circuito estadounidense de la NCAA y mejoró a 8:14 la marca nacional que ya poseía en los 60 metros con vallas. La caraqueña asegura que todo forma parte de un proceso que inició por casualidad en Venezuela cuando hace unos cinco años sus primas la convencieron de asistir a un entrenamiento del deporte de pista y campo bajo la dirección de Miguel Chirinos.

“En la primera carrera que corrí les gané a mis primas, y el entrenador Miguel Chirinos me animó para que siguiera. Me di cuenta de que podía tomar el atletismo más en serio cuando competía y ganaba en los Nacionales. Me gustaba esa adrenalina porque soy muy competitiva”, recordó.

Esa competitividad llevó a Mota a integrar la selección juvenil y empezar a derribar registros nacionales. El próximo paso lo dio hace dos años cuando se marchó a Estados Unidos para estudiar en el Barton Community College en Kansas.

Adaptación difícil

“Al principio fue muy difícil, porque yo no hablaba inglés y nadie hablaba español en el college donde estaba. Tuve que aprender sí o sí, y la verdad no puedo quejarme, porque mis compañeras me ayudaron mucho”, relató. Allí en Kansas, Mota compitió con los Cougars durante dos temporadas y coleccionó más récords en 60 y 100 metros con vallas. Además, obtuvo un título en Business, pero su paso a los Razorbakcs supone llevar su carrera a otro nivel.

Y es que nada más revisar el palmarés de la Universidad de Arkansas en el circuito universitario se nota el salto de calidad que dio Mota. 46 coronas nacionales entre eventos al aire libre, bajo techo y cross country lo certifican. La experiencia hasta ahora, según la corredora venezolana, supera cualquier idea preconcebida.

“Todavía no me lo creo. La atención y todo lo que tengo aquí es algo que deberíamos tener todos los atletas de alta competencia. En Arkansas tengo todo para lograr lo que quiero hacer en el atletismo”, señaló la deportista.

Mota lamenta que ese ambiente óptimo para trabajar no exista en su natal Venezuela, donde, a su juicio, solo hay apoyo “cuando se da un resultado”.

“Yo admiro profundamente a los atletas que están en el país, porque no cualquiera entrena sin una pista o haciendo una o dos comidas al día. Por eso cuando alguno de ellos saca un resultado positivo, yo me alegro muchísimo”, subrayó.

Los sacrificios para lograr los objetivos

En Arkansas, la velocista cursa estudios de Psicología. Y quizás esa carrera sea la que más se ajusta a la personalidad de Mota, quien parece entender que, al igual que hay vallas que superar en carrera, también hay obstáculos que sortear en la vida cotidiana.

“Este cambio a Arkansas también fue difícil, porque las ciudades son distintas y odio el frío. No me gusta y no me voy a acostumbrar nunca. Además, cuando llegué, todo cambió porque los entrenamientos son muchísimo más fuertes, pero para poder lograr algo tengo que sacrificarme”, admitió la criolla.

Un contagio de COVID-19, los entrenamientos sin parar en todo diciembre y el llanto en la víspera de Año Nuevo por no poder ir a casa cuentan entre las pruebas que se han presentado recientemente en la vida de la tercera en la clasificación suramericana de los 100 metros con vallas. ¿De dónde saca tanta determinación para no extraviar los objetivos? Probablemente, la respuesta esté en su teléfono y en la comunicación con su familia.

“El apoyo de mi familia es incondicional. Mi mamá es mi motor y tengo que ponerla más orgullosa de lo que está. Me manda mensajes todos los días y no puedo acostarme a dormir sin un mensaje de ella. Si no veo sus mensajes, tengo que llamarla”, resaltó la joven, que tiene entre ceja y ceja la marca para clasificar a los Juegos Olímpicos (no quiere obtener el boleto a Tokio vía ranking) y el podio de los Panamericanos juveniles en Colombia.

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