Carlos Matos, de 64 años, sufrió 90 % de quemaduras en su cuerpo y fue ruleteado durante 14 horas porque no lo aceptaban en ningún hospital. Sus hijos se enteraron de que falleció porque no lo vieron en la camilla.

Caracas. Al menos 14 horas fue ruleteado de hospital en hospital Carlos Matos, de 64 años, luego de sufrir quemaduras de segundo y tercer grado en 90 % del cuerpo, mientras hacía trabajos de mecánica, el miércoles 31 de agosto.

Del barrio 29 de Julio en Guarenas, donde ocurrió el accidente, sus hijos lo llevaron en ambulancia privada al Seguro Social de la zona, pero ahí no lo atendieron. Fue rebotado del hospital Domingo Luciani, del Pérez Carreño, del Ana Francisca Pérez de León y del Lídice.

Desesperados, regresaron al hospital Pérez Carreño, ya a las 6:00 am del jueves, y prácticamente obligaron a los doctores a atenderlo.

Su hija, Isis Matos, contó que nunca lo aislaron como era debido, pues siempre estuvo cerca de todo tipo de pacientes en el área de trauma shock.

Su familia no podía entrar a visitarlo mucho, solo les permitían cinco minutos. Por eso siempre se mantuvieron afuera, donde incluso durmieron para no descuidarlo, ya que sabían que su salud estaba muy comprometida.

El martes 6 de septiembre, a las 10:00 am, el esposo de Isis entró a ver al paciente pero no lo encontró en la camilla. Comenzaron a preguntar por Carlos y ningún doctor ni enfermera supo contestarles. “Vaya al 6 a ver si lo trasladaron”, les respondieron, pero en ese piso no conocían los nombres de los pacientes que habían llegado.

“Me dijeron que si no estaba en el piso 6, entonces debíamos buscarlo en la morgue del hospital, donde lo encontramos e identificamos”, agregó otro pariente.

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Para sorpresa de Isis, su papá había fallecido a las 8:00 pm del lunes 5 de septiembre, pero nadie les avisó de la situación, ni siquiera su médico tratante, Eliécer González. Conocieron la mala noticia al no encontrarlo en la cama, al día siguiente.

“No nos dijeron que murió y el doctor sabía que nosotros estábamos afuera, la familia siempre estuvo ahí porque nos turnábamos para quedarnos. ¿Cómo es posible que falleció y no avisaron? Nos enteramos porque entramos a verlo, sino no”, dijo la joven, quien estaba en la morgue de Bello Monte.

El miércoles 31 de agosto, a las 4:00 pm, Carlos Matos sufrió quemaduras en su cuerpo cuando arreglaba la unidad de transporte con la que trabajaba. Estaba impregnado de gasolina y un chispazo hizo que se prendiera. Era conductor de la ruta de la carretera vieja Guarenas-Petare. Tenía siete hijos y 14 nietos. Su hija Isis espera que este tipo de incidentes no sigan ocurriendo en los hospitales del país.

“Pareciera que cuando se gradúan de doctores les quitan el alma. No hay vocación en los médicos, nunca nos dijeron nada, ni nos avisaron. Él tenía una familia afuera, pendiente”, soltó la muchacha, aguantando el llanto.

También denunció que al llegar fue entubado, no obstante, el recurso se desprendió y no se lo colocaron más: “Él estaba delicado, solo duró dos días entubado y no se lo pusieron más, sabiendo su condición”.

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