En enero de 2010 dijo públicamente que renunciaría si no resolvía el problema de la basura. No lo hizo. Hace un mes culminó su gestión, pues ahora es ministro de Comunicación y la Información, e igual salió sin pena ni gloria. Lo que dicen los vecinos es que les dejó la ciudad más sucia que nunca. Hay zonas en las que la recolección de los desechos puede tardar hasta 20 días.

Caracas. “Lo dije el 1° de enero: Si al 31 de diciembre no hemos resuelto el problema, renuncio. Pero estoy seguro de que lo resolveremos”.

Eso fue en 2010 y las palabras son de Jorge Rodríguez, quien hasta el 3 de noviembre pasado fue alcalde de Caracas, cargo que ocupaba desde 2008.

La promesa nunca se cumplió. La basura siempre ha sido el talón de Aquiles de los alcaldes y de Jorge Rodríguez aún más. Hace mucho tiempo que aquí no se lavan las calles. El pegoste que dejan las bolsas no se limpia. Hay mucha desidia, dijo Ligia Materano, habitante de la parroquia Santa Rosalía.

En 2010, Rodríguez dijo que crearía un cuerpo de vigilancia exclusivo para atender el tema de la basura. Y no lo hizo. Meses antes de sus declaraciones, el Ministerio del Ambiente anunciaba la creación de una cuadrilla para la recolección de los desechos sólidos: “Caracas Libre de Basura”.

Arrancó en el bulevar de Sabana Grande, pasó por los sectores Catia, Casco Central y el parque El Calvario, en su primera fase.

Caracas, según los datos del propio Ministerio, tiene un millón 700 mil metros cuadrados que deben ser aseados diariamente, lo que incluye las calles principales y secundarias, avenidas, parque, plazas y bulevares. Pero las autoridades no se ponen de acuerdo con los planes.

En junio de 2011, Rodríguez creó la Empresa de Sistema Urbano de Procesamiento Recolección y Aseo de Caracas (Supra-Caracas) para recoger de las calles de las 22 parroquias cerca de tres toneladas de basura. La promesa del 1° de enero de 2010 estaba más que vencida y Jorge Rodríguez seguía calentando su silla municipal.

Según información de la concejal de Libertador, Kadary Rondón, el 26 de octubre de este año —en el informe 141.781— aparece una asignación especial para SupraCaracas por el orden de los 786 millones de bolívares, para el mantenimiento y alquiler de camiones para transportar la basura.

Y hay más pues durante todo el año pasaron por Cámara Municipal solicitudes de créditos adicionales por un monto de Bs. 1.513.081.792, dinero con el que se propuso comprar cauchos y repuestos para los camiones.

Créditos adicionales para recoger.

Así, Jorge Rodríguez llegó a noviembre de 2017 y salió del cargo, pero no por una renuncia voluntaria. Pasó al Ministerio para la Comunicación y la Información y atrás dejó la ciudad llena de inmundicia.

Vecinos de la parroquia Coche se quejaron del mal olor y denunciaron que tienen las esquinas repletas de desechos, pues los camiones llevan más de una semana sin pasar. De hecho, en el estacionamiento común que hay entre el mercado municipal de Coche y las Residencias Venezuela quemaron el fin de semana una montaña de desperdicios, que tenía más 15 días.

Los vecinos optaron por quemar la basura, lo que aumentó la contaminación.

También los residentes de Montalbán y El Paraíso manifestaron estar ahogados en basura y llenos de moscas, y dan cuenta —en algunas urbanizaciones— que los camiones recolectores tardan en pasar hasta ocho días.

La misma situación criticaron en Santa Rosalía, San Pedro y en La Candelaria, zonas donde además por la cantidad de comercios y de ventas ambulantes, siempre hay bolsas en las esquinas.

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Las parroquias Caricuao, San Martín y Sucre no escapan de esta realidad.

Lo que nos dicen los obreros es que se están quedando sin camiones y que por eso no pasan con frecuencia. Hay muchos niños en el sector y la cantidad de moscas es insoportable, dijo Dulia Díaz, habitante de Los Magallanes de Catia.

En La Candelaria, La Pastora y San José no le ven la cara a los obreros desde hace más de una semana. Recogen por donde pasa la novia, como quien dice. Y eso porque nosotros les pagamos algo para que aseen, comentó Dimas Cárdenas.

En La Pedrera, en Antímano, tardan más de 15 días sin recoger. Foto: Luis Miguel Cáceres

Fotos: Jota Díaz | Luis Miguel Cáceres



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