La madre del vinotinto Sub 20 viajó desde Calabozo para recibir al artillero, que está nominado por mejor tanto del Mundial.

Caracas. “Todo fue muy hermoso”, así describió Yannet Lezama el recibimiento que se le dio el martes en Caracas a la Vinotinto Sub 20 tras conseguir el subcampeonato del Mundial de Corea del Sur, donde los chamos redondearon una actuación histórica para el fútbol venezolano.

Lezama se trasladó desde Calabozo, estado Guárico hasta la capital para darle la bienvenida a su hijo, Sergio Córdova. El camisa 19 anotó cuatro goles en suelo asiático, entre ellos uno de gran factura ante México que opta al premio Mejor Gol del Mundial Sub 20.

Todos hemos votado y le pedimos al pueblo venezolano que vote por Sergio para que ese premio se quede aquí en el país. Sin duda, ese fue el gol más bonito de él. Todos nos quedamos sorprendidos de la manera en que entró esa pelota, como en cámara lenta. No nos lo creíamos de la emoción, recordó Lezama luego de pedir apoyo para la diana nominada que podrá ser respaldada con el sufragio del público en general hasta el domingo de esta semana en la página de la FIFA.

La mamá del atacante del Caracas FC tenía previsto viajar desde la ciudad guariqueña con una comitiva más numerosa pero finalmente se vino con otros ocho familiares para el reencuentro y los homenajes. “Iban a venir dos autobuses, pero como los actos en Maiquetía y en el Olímpico eran por acreditación no quisimos arriesgarnos con la situación país como está”, explicó Lezama, quien le abrió las puertas de su hogar a un gentío cada vez que Sergio saltaba a la cancha con la selección venezolana.

Casi todos los partidos los compartimos en familia pese a que eran a altas horas de la madrugada. Nos reuníamos en la casa con muchos familiares y amigos.

“En la final fueron a mi casa cerca de 200 personas. Proyectamos el partido en un video beam, ya que no cabía tanta gente, pero fue espectacular. Todos estuvimos emocionados. Entonamos el Himno Nacional y lloramos”, señaló la orgullosa madre, que pudo hablar con Córdova el domingo tras la caída en la final 1-0 ante Inglaterra.

“Cuando culminó el partido, Sergio nos hizo una video llamada y se emocionó mucho de ver tantas personas apoyándolo. Fue algo extraordinario”, aseguró.

Sueña con jugar en Europa

La gran actuación de la Vinotinto Sub 20 en la Copa del Mundo hizo que muchos clubes suramericanos e europeos pusieran la vista en sus integrantes. En el caso específico de Córdova, Lezama prefiere tener prudencia aunque admite que siempre ha tenido entre ceja y ceja la posibilidad de que su hijo juegue en un club grande del balompié internacional.

Siempre echamos broma con los equipos. Yo le digo que lo veré en el Manchester United y él me dice que de repente llega al Barcelona o al Real Madrid. Todavía no tenemos nada concreto, pero siempre en la casa le decíamos que iba a jugar aquí o allá, apuntó Yannet, que desde los inicios apoyó a quien hoy apodan la “Pantera” por su ferocidad en el área chica.

“Desde muy pequeño demostró mucho talento. Su mentor fue el entrenador de Arroceritos de Calabozo, Rafael Castrillo, quien me decía que tratara de llevarlo a otro equipo. Yo lo acompañaba a todos los partidos y como no teníamos muchos recursos vendía tortas y preparaba comida para que pudiera asistir a todos los eventos nacionales”.

Los sacrificios de Lezama permitieron que Córdova viajara de adolescente a Portugal para jugar un Mundialito con la Academia Emeritense en 2009. Ese torneo terminó de despertar la pasión del joven por el fútbol, que se probó con éxito en el Caracas FC en 2013 y debutó en la máxima categoría hace dos años. Hoy en día el hermano mayor de Yann y Yhonn tiene el privilegio de ser el goleador de la primera selección venezolana que juega una final mundialista. Y con una “manito” de la gente, quedará en la posteridad por su genialidad para definir.

Foto: cortesía Yannet Lezama



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