El activista destacó la importancia de la capacitación y la formación de los ciudadanos en la solución de los conflictos que aquejan a la comunidad.

Caracas. ”La gente de las casitas”, bajo este seudónimo los vecinos de Catia y de otros sectores del país conocen a la Organización Unión Vecinal Para la Participación Ciudadana. Se trata de una instancia sin fines de lucro destinada a atender los principales problemas de las comunidades.

William Requejo, presidente de la organización, aseguró que antes de formarla trabajó en un programa social llamado Gabinete Comunitario que consistía en tener un activista comunitario en cada rama social, en su caso, el sector salud. Dicha tarea lo llevó a informarse de todo lo concerniente a ese ámbito en la parroquia Sucre. Luego, en el año 2000, decidió junto con otros activistas fundar la organización Unión Vecinal para la Participación.

“En los 17 años que lleva la organización decidimos centrarnos en la capacitación y formación. Apoyamos puntualmente alguno que otro tema, pero realmente nuestra función es la capacitación y la formación en tres líneas: desarrollo humano, ciudadanía y participación de las políticas públicas”, expresó.

Requejo, quien lleva 29 años en el tema de las comunidades, afirmó que con esa premisa han realizado sus propios talleres de capacitación y gestión comunitaria mientras que otros los llevan a cabo en alianza con universidades privadas u otras instancias. Requejo señaló que el trabajo y la dinámica han llevado a Unión Vecinal a expandirse mas allá de la parroquia Sucre.

“Nacimos con el objetivo de atender aquí en la parroquia Sucre, pero el trabajo nos ha llevado a alcanzar distintos sectores del país. La misma gente es la que nos recomienda y vamos llegando a otros sectores. En total llevamos 11 programas de formación en alianzas con distintas universidades”, comentó.

Además de los talleres puntuales que se ejecutan en la sede de la organización, Requejo comentó que han desarrollado dos guías informando al ciudadano.

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Folletos de algunos talleres en los que ha participado la fundación.

“Equivocados o no, nuestro interés es que la gente se forme, los ciudadanos somos ciudadanos, mas no ejercemos ciudadanía. Tenemos el titulo mas no lo ejercemos. Muchas personas no saben el nombre de su concejal, de su diputado. Hay un mal chip en la cabeza de ir primero a la máxima autoridad, cuando los concejales y diputados son los más cercanos a la comunidad”, sostuvo.

Deberes y derechos

El facilitador cree que la mayoría de las personas en la comunidad tienen un mal concepto de lo que son los derechos humanos, a su juicio, solo la relacionan con el tema de las cárceles, medios de comunicación entre otros: “Derechos humanos es todo lo que se hace por una persona. Mucha gente lo asocia con temas políticos. Muchas veces nos dijeron que mandarle una carta a un funcionario es como mandarle una carta al Niño Jesús cuando ese es su trabajo. El ciudadano debe cumplir deberes y exigir derechos”.

Asimismo, criticó la eliminación de las juntas parroquiales. Señaló que esto ha generado una gran cantidad de problemas en las comunidades, problemas sencillos que antes resolvían la comunidad ahora se resuelven con “pistola”.

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“Eliminaron para mí algo que funcionaba, eliminaron algo y no lo sustituyeron. Las conciliaciones que se hacían a través de la jefatura civil ahora ya no hay quien las haga. En el caso del municipio Sucre ciertamente existen los jueces de paz, pero es algo más de la mano con la política que con la comunidad”, agregó.

Del mismo modo, mostró su disconformidad con la propuesta de colocar a Catia como un municipio. Indicó que eso no es más que “politiquería” ya que se generará más burocracia y menos recursos. “Una de nuestras metas es seguir haciendo enlaces con otras organizaciones, uno organización sola no puede y hoy en día menos”, estimó.

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La organización ofrece diversos servicios para la comunidad.

Requejo contó que inició su trabajo comunitario en la salud debido a un grave problema que lo afectó: “Yo sufrí un ACV, tuve mucha gente acompañándome en esos momentos. Por eso yo acompaño y me inicié en la rama de la salud comunitaria. Todos los cambios que se han originado en américa latina es gracias a que las personas se están formando”.

El activista confesó que no es militante de ningún partido político. Para él, a los partidos políticos del país no les interesa que el ciudadano se forme. “Un ciudadano informado tiene poder. Mi vocación de servicio me ha llevado a no tener línea. Difícilmente me puede meter en un partido donde aplauda todo lo que digan. Una sola vez estuve muy cerca de permanecer en un partido político, pero me asustaron muy rápido”, manifestó.

Norkys Salcedo tiene 10 años trabajando en la Organización Unión Vecinal Para la Participación Ciudadana, contó que se desempeño en la parte de los levantamientos catastrales, en los primeros programas sociales iniciados por el fallecido presidente Hugo Chávez. A raíz de su interacción con todos los sectores de la comunidad, se enamoró del trabajo social, cosa que la llevó a ser voluntaria de la organización.

Salcedo narró que entre los programas que participó estuvo el de las “Universidades van al barrio” proyecto donde estudiantes de las distintas casas de estudio privadas realizaron encuentros con niños en los barrios, además de visitas de los pequeños a las universidades.

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Norkys Salcedo, voluntaria de la organización.

“Cada quien desde su óptica trabaja y nos fusionamos a veces para dar su aporte, Hace poco hicimos un encuentro en la Universidad Central de Venezuela (UCV) tuvimos aproximadamente 100 organizaciones tratando de abarcar temas que ayuden al país. Fue un encuentro muy bueno, estuvieron los universitarios, organizaciones de la salud, derechos de la mujer, del niño. Salieron muchas propuesta buenas de allí”, concluyó.

La voluntaria afirmó que la experiencia es muy buena y que le cambió la vida. El primer paso para lograr esto, sin embargo, empieza por cada persona.

Fotos: Oliver Lugo



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